Monner Sans se diferenció de las denuncias demagógicas 

Ricardo Monner Sans condenó aquí las denuncias mediáticas sin respaldo de presentaciones en el Poder Judicial a dónde hay que concurrir con pruebas. “Son deleznables”, dijo por los políticos que hacen denuncias en forma demagógica. Invitado por el Colegio de Abogados, dio una conferencia en la que repasó sus casos emblemáticos como el contrabando de armas y las 89 denuncias contra funcionarios de los K.  “Odio a los K”, reveló. Pero “acosado”, como él mismo lo calificó, por las preguntas del auditorio, terminó formulando apreciaciones críticas contra el manejo fraudulento de la deuda externa, la fuga de divisas y a Macri por los Panamá Papers y sus dólares en Bahamas.  Además rechazó dar fórmulas ante preguntas que apuntaban a trasladar a Misiones el clima de denuncias que se impuso en el orden nacional, aunque se horrorizó por la forma en que se le presentó el caso “Santiago” y la inacción del Colegio de Abogados por el informe del Inadi contra Germán Bordón por violencia de género.

Posadas (Jueves 2 de junio). Ricardo Monner Sans estuvo ayer en Posadas invitado por el Colegio de Abogados, que financió su visita, según él mismo blanqueó en una conferencia que dio en el auditorio de la calle Santa Fe. De todos modos reveló que fue contactado ya en enero por “una voz de mujer” que le habla en nombre de la Fundación Transparencia Ciudadana.  Precisamente, este Fundación, co-organizó la charla-debate bajo el lema: “La Defensa de la Honestidad en el Ejercicio del Poder – ¿Es suficiente la lucha contra la corrupción o es necesario luchar contra la impunidad?”.
Fuera de la agenda promocionada, antes de cederle la palabra al abogado porteño, el Colegio a través de Martín Ayala y la Fundación a través de Alejandro Gallandat, firmaron un convenio de cooperación. Fue una sorpresa para una audiencia entre los que se contaba el ministro de Gobierno de la Provincia, diputados y funcionarios provinciales, que dieron un clima inesperado a la charla debate. El debate, sin embargo, se vio limitado por la actitud “nada transparente” de coartar la palabra a través de la exigencia de formular las preguntas por escrito que fueron leídas arbitrariamente por una moderadora.  A pesar de todo, el tono de las preguntas forzó a Monner Sans a ampliar la mirada de su exposición que se estaba demorando en el repaso puntilloso de sus casos más emblemáticos que tuvieron repercusión y respuestas en el Poder Judicial y terminó condenando la fuga de divisas, el manejo de la deuda externa y el capitalismo mundial.

De la lucha partidaria a la judicial
Yendo por partes, Monner Sans comenzó su exposición poniendo en la superficie su propia evolución política. Recordó que se recibió de abogado en la UBA en 1958 para iniciar una militancia en el Partido Socialista. Eran los 60, años influenciados por la revolución cubana, la figura del Che y de Mao. “Onganía, con el perdón de la palabra”, fue una frase que metafóricamente ilustra sus posiciones políticas en esos años. Confesó arrepentimiento por el golpe a Illia en 1966, “el presidente que logró la mejor distribución del ingreso en la Argentina”,  afirmó sin otras consideraciones. También recordó que durante 1976 y 1983 su estudio colaboró con los perseguidos por la dictadura presentando habeas corpus, y si bien destacó que sabían al riesgo que se exponían, consideró que su apellido, por la trayectoria de su padre, en algo lo protegía. Es lo que se llama capital social, que precisamente carecían los secuestrados y después desaparecidos. Puso esas experiencias sobre la mesa para resaltar que las frustraciones por los procesos sociales y políticos en Cuba y China, signados por el “autoritarismo”, según afirmó, lo llevaron a abandonar la militancia partidaria, resignado por no poder cambiar el sistema. De esa relectura de la realidad, reveló que se propuso adecentar el capitalismo y denunciar la corrupción como mal que genera desigualdades y pobreza.  No obstante, estas palabras fueron relativizadas por él mismo cuando al cerrar la conferencia denunció la injusticia del capitalismo mundial y el imperialismo de los Estados Unidos, que son los que generan, por ejemplo el nihilismo de organizaciones como Al Qaeda.

Macri, Aranguren, deuda externa

Después de aclarar, por qué y dónde se para para hacer las denuncias que lo convirtieron en un abogado conocido, Monner Sans respondió algunos de las preguntas formuladas por escrito, aunque la lectura sesgada de la moderadora obligó a varios de los participantes a reformularlas verbalmente.  Pero hay que destacar el sinceramiento: no pudo cambiar el capitalismo entonces, trata de adecentarlo renunciando a toda actividad partidaria. Se diferencia así de los políticos mediáticos que denuncian y después se postulan a elecciones. Desliza, de esa forma, que ese camino no es transparente y en lugar de ayudar a la lucha contra la corrupción, enturbia más de lo que aclara. No casualmente, ante una pregunta al respecto condenó explícitamente las denuncias meramente mediáticas que no tienen respaldo en presentaciones ante el Poder Judicial. Claro, no es lo mismo ya que en este caso hay que respaldar las presentaciones con pruebas y mucho trabajo de investigación. “Son deleznables” enfatizó en referencia a esos políticos demagógicos.
En el caso que más se detuvo fue en el contrabando de armas en que implicó a Menem, Camilión, Di Tella, Cavallo y Balza. A Menem sólo lo nombra como Carlos Saúl, con lo que introduce cierto humor y de Cavallo opina lo peor.

Garganta Profunda

Como el caso es reconocido, lo que rescatamos de su exposición fue la forma en que se inició la denuncia. “Me tiraron por debajo de la puerta del estudio una fotocopia del decreto presidencial 103 de 1995”. Ese decreto que terminó siendo trucho, se refería a venta de armas a Venezuela. Describió que después de contactos en ese país y en la misma Presidencia, pudo descubrir que era falso y justificaba el contrabando de armas a Ecuador. Es decir que su caso más emblemático, se inició con una denuncia interna e informantes amigos. La denuncia anónima lo llevó a descubrir el contrabando agravado porque la Argentina era nada menos que mediadora entre Perú y Ecuador en sus disputas limítrofes. Después de la conferencia, se le preguntó mano a mano, si esos informantes anónimos no podrían asimilarse a lo ocurrido con el caso Watergate. Emblemático de la investigación periodística del siglo XX, resultó ser una operación del FBI contra el presidente Nixon que pretendía terminar con la autonomía supraestatal con la que se manejaba el organismo policial, al punto que Truman lo había calificado de la “Gestapo” de América. El informante, conocido como “garganta profunda” era nada menos que el segundo del FBI.  Monner Sans respondió que no todas las denuncias llevan a esclarecimientos, por ese motivo una vez recibidas hay que investigarlas y no lanzarse a denunciar alocadamente.
Algunas de las preguntas formuladas apuntaron a provincializar el denuncismo y replicar en Misiones el clima que se impuso en la política nacional, que exacerba las denuncias por corrupción en los doce años de gobiernos de los Kirchner. Sin embargo, aunque se sorprendió y horrorizó por la forma en que se le presentó el caso Santiago y la inacción del Colegio de Abogados por la imputación del Inadi en contra de Germán Bordón por violencia de género, el abogado porteño desalentó la posibilidad de tenerlo como actor que sustituya a los misioneros en sus propias cuestiones. “No hay fórmulas”, sostuvo para sostener que las denuncias de corrupción son específicas en cada caso y demandan mucho tiempo de investigación y compromiso.
La mayoría de la audiencia, con sus preguntas, logró imprimir otro rumbo a la conferencia y Monner Sans levantó la mirada de sus casos para terminar haciendo formulaciones críticas a la fuga de divisas y no las ahorró contra Macri. “Sea Juan o Mauricio”, ironizó, lo menos que puede imputarse a los depósitos en Bahamas y estas operaciones, es evasión de impuestos. Reveló en ese sentido que no hizo una denuncia contra Macri porque ya hay un proceso abierto y en consecuencia, deslizó, que no era necesario. Reveló además que Aranguren tiene intereses en las empresas de Chile a las que le importa gas, para marcar incompatibilidades. “En democracia no sólo hay que ser también hay que parecer”, dijo para poner bajo sospecha la conducción del ministerio de Energía.  “Si bien odio a los K”, confesó antes de poner también en cuestión los negocios en el manejo de la deuda externa, con lo que de alguna manera dejó  implícito un elogio a las políticas de desendeudamiento iniciadas por Néstor y aplicadas también por Cristina.
A esta altura, el Monner Sans que fueron a escuchar los organizadores se había transformado en otro con sus críticas también a la nominación de Laura Alonso al frente de la Oficina Anticorrupción. “No entendió que no es para la defensa del Presidente –subrayó- si no estaba dispuesta a iniciar una investigación por sus empresas off-shore al menos se hubiese quedado callada”.
Para terminar, y ante la pregunta de la moderadora sobre el estado de situación en Brasil, si bien ponderó la rapidez del juez (Fernando) Moro en dar curso al expediente, enseguida se disparó a mostrarse muy preocupado por el rumbo de la economía mundial, que –observó- está decidida a terminar con el Estado de Bienestar. Con críticas al imperialismo, cerró su charla abriendo interrogantes sobre las consecuencias de la fase financiera del capitalismo que deja sin esperanzas a muchos pueblos enteros, en los que hizo notar aparecen organizaciones como Al Qaeda. Y confesó también no entender lo que sucede en los Estados Unidos, donde los millonarios concentran cada vez más ingresos y al mismo tiempo surge Donald Trump como apareció Berlusconi en Italia después de la mani pulite.
Lo que no llegó a articular es la prédica anti-política con los fenómenos Trump y Berlusconi que lo sorprenden.

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