La tigra transcurre en siete días. Es una mujer que defiende su tierra del asedio de los bancos, las deudas. Argentina, crisis económicas, interior del país, el campo, incendios, época menemista. El periodista radial como la voz del pueblo chico. Esas son las claves, y el contexto en que se mueve La Tigra (2018, Moglia Ediciones).

La escritora Patricia Severin presentó el domingo su libro La Tigra en la sala Maruja Ledesma del museo Juan Yaparí, de Posadas.
La cosa empezó así: Severin fue invitada al Encuentro “Narrativas de por acá” realizado en Posadas que contaba con la presencia de autores de Corrientes, Misiones, Chaco y Santa Fe. Cuando su amiga Numi Silva se entera de esto rápidamente se le ocurre organizar una presentación de La tigra que no había sido presentado a los lectores misioneros. El mismo propósito para la doble jornada: la difusión, la conexión entre la literatura de las provincias de la región.
Además, iba a estar presente el mismo narrador que presentara La tigra en Corrientes, el escritor José Gabriel Ceballos.
La tigra transcurre en siete días. “quería que la protagonista fuera una mujer” declaró la autora en la presentación, alguien que defiende su tierra del asedio de los bancos, las deudas. Argentina, crisis económicas, interior del país, el campo, incendios, época menemista. El periodista radial como la voz del pueblo chico. Esas son las claves, y el contexto en que se mueve La tigra. No, no habla de una boxeadora, esa es la Tigresa, es formoseña; desde una mirada porteña podría ser lo mismo, pero no lo es, esa tirantez entre movimientos centrífugos y centrípetos exhala el relato.
Permanentemente a medida que transcurre la novela acecha el fuego expandido de un incendio. -se viene el fuego- dicen las voces. El incendio es una metáfora del país, declara Patricia Severin mientras Ceballos, el presentador, hace una analogía con El libro El mapa y el territorio de Michel Houllebecq en el cual se prefigura el fenómeno de chalecos amarillos en Francia.
La historia surgió como cuentos que intentaban registrar la situación que se estaba viviendo. Luego, Inés Krimer, eximia escritora además de ser una amiga de la autora, le sugiere convertir esos textos cortos en una novela. Y hablando de amigos e influencias, Severin menciona a una eminencia provincial: Zamboni, quien brindó aliento para la finalización de la novela. “el imperio de Olga” dijo la autora, quien trabajaba como productora agropecuaria en la zona rural de Huanqueros y percibía a diario esa atmósfera de opresión presente en el libro.
Ceballos resalta las dos perspectivas para leerlo: la social y la poética. El contenido y al forma, el campo y la ciudad.
El cierre musical, ya un clásico de estos eventos, correspondió a la entrañable música de Claudio Bustos, guitarra en mano, junto al piano de cola del museo, amigo de varios de los escritores con los que cruzó anécdotas.
Patricia Severín nació en Rafaela, Santa Fe, Argentina, pero vivió muchos años en Reconquista, al norte de la provincia. Publicó en poesía: La loca de ausencia, Amor en mano y cien hombres volando (coautoría), Poemas con Bichos, Libro de las certezas, El universo de la mentira, Abuela y la niña, Muda. También tiene libros de cuentos: Las líneas de la mano, Sólo de amor, Helada Negra. En novela, publicó “Salir de cacería”. Sus textos se hallan en numerosas antologías nacionales e internacionales.

Fotos: Eurasiahoy y Todosantafe