Richard Canteros es del grupo de los músicos populares. Posadeño, comprometido, escribió en sus redes sociales un descargo contra los negacionistas de la última dictadura argentina y arremetió con datos contra los que pretenden minimizar los efectos de aquel terrorismo de Estado, la muerte disfrazada de guerra antisubversiva que ejecutó el Estado Argentino entre 1976 y fines de 1983. Rescatamos su publicación.

Por Richard Cantero (*)

Miércoles 7 de abril de 2021. Hace muy pocos días conmemoramos en la Argentina el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia.
No voy a negar, ni veo por qué deba hacerlo, que me sorprende muchísimo la efervescencia avalista y pro terrorismo de estado que anida en muchos de mis contactos del face, que por cierto, no demuestran tener el hábito de informarse antes de llamar livianamente asesinos, subversivos y criminales a las víctimas desaparecidas por la última dictadura militar.
No voy a eliminarlos por eso, pero haré mi docencia para procurar ampliar la mirada al respecto.
Si sos músico o compartís nuestro colectivo, es bueno que sepas que entre los desaparecidos se cuentan cerca de 100 músicos, artistas populares, profes y docentes de música, músicos de peñas o concertistas de música académica. Otros muchos no desaparecieron pero fueron obligados a exiliarse y otros encarcelados y torturados, como el caso del concertista de piano Miguel Ángel Estrella, o simplemente asesinados “al pasar”, como Jorge Cafrune.
Ninguno de ellos ponía bombas.
Eran en sí mismos personas con el poder de hacer volar toda conciencia con la onda expansiva de sus canciones, sus interpretaciones, de sus poemas y con el poder de su arte. Por eso eran incluso más peligrosos.
A Estrella lo secuestraron mientras procuraba exiliarse. Fue en Uruguay y lo llevaron de los pelos a una casa clandestina cerca del aeropuerto. Lo torturaron con picana y colgándolo de una roldana. Luego fue llevado a un penal irónicamente llamado “Libertad”, donde estuvo más de dos años encerrado. Allí le quebraron las manos como forma de castigo y cuenta que “durante seis días me ataban las manos a la espalda y me hacían el simulacro de cortármelas con una sierra eléctrica”.
Artistas y pensadores de renombre mundial iniciaron una gigantesca campaña internacional, en repudio a lo que ocurría con Estrella y con otros músicos en la Argentina. Movilización conducida, entre otros, por Nadia Boulanger (la maestra de Piazzolla) y Yehudi Menuhin y directores de la talla de Baremboin.
El extracto es del libro de Esteban Buch “Música, Dictadura y Resistencia” que narra la visita de la Orquesta de Paris justamente en el contexto de los relatos en torno a los músicos desaparecidos y las gestiones diplomáticas de ambos países en 1980.
Y para cerrar este post, las notas desafinadas de las hablaba la prensa francesa por aquel entonces, están lejos de centrarse en la idea poco sostenible de que el arte y la política no se mezclan. Sino porque en 1977 la dictadura argentina había creado en París un “Centro Piloto” con el fin de contrarrestar la denuncias de violaciones de los derechos humanos que se sucedían, argumentado que se trataba de propaganda anti argentina.
Y si por ahí alguien se pregunta ¿Che, y por qué tanto empeño en “limpiar la imagen política diplomática?
Pues simple, es porque UN TERCIO del total de la deuda externa contraída por la dictadura Argentina entre el ´76 y el ´83, fue para comprar armas de Francia.
Hoy, mañana y cada día siempre Memoria, Verdad y Justicia.
Fueron 30.000!!!… ¡¡¡NUNCA MÁS!!!

* Músico. Profesor en la Escuela Superior de Música de Misiones. Guitarrista, bajista, compositor, productor. Posadeño.