Fernando Esteche, uno de los sobreseidos por inxistencia de delitos en la causa del Memorándum de entendimiento con Irán, se expresó a través de las redes sociales y volvió a insisitir con el concepto de lawfare, del que fue víctima.

Viernes 8 de octubre de 2021. “No me devuelven lo que me quitaron, pero no me quitan lo que gané en medio de la oscuridad que son afectos sinceros y sólidos. Mi buen nombre y honor no lo da ni lo quita ni los monopolios mediáticos ni los jueces… Soy quien soy, irremediablemente”, posteó este viernes Fernando Esteche, después que la Justicia lo sobreseyó por inexistencia de delito junto a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, y otros, en la causa por el Memorándum de Entendimiento con Irán.
“El Memorándum de Entendimiento con Irán, más allá de que se lo considere un acierto o desacierto político, no constituyó un delito”, concluyeron los jueces del Tribunal Oral Federal 8 en una sentencia firmada tras escuchar a todas las parte en audiencia pública durante más de un mes.
Los jueces advirtieron que los integrantes de la Cámara Federal de Casación Mariano Borinsky y Gustavo Hornos estuvieron “afectados” en su imparcialidad “e independencia” por sus visitas al expresidente Mauricio Macri antes de reabrir el caso en 2016.
Pero, sin embargo, aclararon que los motivos del cierre del caso apuntaron a los planteos “de fondo” vinculados a inexistencia de delito.

Lawfare
Fernando Esteche usó, este viernes, sus redes sociales, para expresarse sobre este capítulo de la persecución judicial, instrumentalización de la Justicia, judicialización de la política, guerra jurídica o guerra judicial (en inglés lawfare) que busca inhabilitar, desacreditar, provocar el repudio popular o, incluso, encarcelar, a un oponente. Esteche escribió:
“Estaba hablando con Julio de Vido sobre la ley de los agroindustriales y los hidrocarburos, cuando la noticia se coló por todas las pantallas posibles que rodean nuestra cotidianidad.
“Es casi imposible evitar el viaje mental para revisitar cada momento de aquel tiempo penal.
“Lo primero fue alojarme un ratito en un abrazo de tres, con Flor y Lorenzo, largo, apacible, tratando de espantar inexplicables ganas de llorar.
“Mandé mensajes a algunos compañeros y compañeras para cerrar un círculo que se había abierto con un primer watsapp que les anunciaba entonces que iba a presentarme a una comisaría para terminar preso, en diciembre de 2017. Cuando mandaba aquellos primeros mensajes, estos últimos de ahora eran inimaginables, lejanos.
“Me recordé el viajecito en el camión penitenciario esposados, engrillados, con casco y chaleco, con el gordo, especulando a qué penal llegaríamos… dándonos ánimo. Los primeros momentos del ingreso y la eternidad de los dos primeros días embuzonado en HPC sin noción del tiempo.
“Me acordé la primer Navidad en el pabellón 3 rodeado de tantas carencias y angustias, de mesas austeras, vestidas con de pizzas tumberas, con 49 internos más, mientras la TV anunciaba “navidades vip” de los presos políticos.
“Volvieron los ruidos, los olores, los dolores.
“La vida organizada en torno de los turnos de teléfono.
“La desnudez disciplinada, el verdugueo gratuito. Los uniformes y los guardapolvos y los reglamentos.
“La camaradería, la solidaridad.
“Las visitas… las familiares, y las de tantos y tantas que se llegaron hasta Marcos Paz.
“La llegada temprana de Graciela y José, de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, José arrastrando sus piernas cansadas, llegando siempre como cada vez que nos ha tocado estar en esos lugares. Después APDH. Después tantos.
“Los cumpas que venían con sus credenciales de abogados para visitarnos un rato, hasta que descubrieron el yeite y ¡no dejaron entrar más abogados sin orden del tribunal a visitar presos!
Las bananas clandestinas que nos traía Sergio Burstein (una vez llegué a comerme cuatro durante la visita porque era imposible pasarlas).
“Los libros imposibles que disparaban debates formidables que nos traía siempre Jorge Elbaum.
“Las medialunas compartidas con Julián, charlas, libros, tratar de entender algo de todo.
“Los mantecoles y la pila de libros de CICSO, además de películas clásicas con las que solía caer Martín García.
“Las milanesas de Georgina que traía Gabriel Mariotto y a la que seguramente nos hemos quedado debiéndole algún tupper.
“Las llegadas de Guillermo Moreno, con su intempestiva dignidad que solía poner por momentos las cosas en su lugar frente a muchachos de uniforme que a veces se excedían en sus vigilantes funciones.
“Las clases que tomaba, que me dictaban mis colegas de la Facultad de Periodismo, que se llegaban para dictarme cursos de posgrado y para contarme un poco del afuera.
“Mis compañeros organizando colectas para las tarjetas de teléfono, la solidaridad que se organizaba creciente y militante desde el Foro.
“El 24 de marzo cuando embriagados de posibilidad celebramos la liberación de Carlos Zanini y Luis D’elía… una conversación con Cyntia García… la sensación de soledad y derrota cuando nos negaron la excarcelación.
“Estos mismos que ahora en un gesto judicial suponen que “nos devuelven” el buen nombre y honor son los que recurrentemente me negaron la revocatoria de la preventiva una y otra vez.
“Podría uno pasarse este amanecer, que hoy parece ser más azul, acariciando este teclado todo el tiempo para construir palabras que relaten lo inenarrable. Pero no se trata de eso este intento.
“Sin mi familia, cada cual sabe, yo no podría haber transitado esta instancia con entereza y dignidad…no sé, está vuelta me agarró o más viejo o más débil o más asustado…sin la presencia puntual cada tres días de los míos hubiera sido más difícil todo.
“No me devuelven lo que me quitaron, pero no me quitan los que gané en medio de la oscuridad que son afectos sinceros y sólidos.
“Mi buen nombre y honor no lo da ni lo quita ni los monopolios mediáticos ni los jueces…Soy quien soy, irremediablemente.
“Por eso este sosiego, este alivio no puede obturar el dolor y la injusticia de compañeros y compañeras condenados por el mismo dispositivo de lawfare que creó esta causa infame, y compañeros y compañeras aún prisionizados por esto.
“Por lo demás quedan, claro, deudas con cada mención no hecha a tanto abrazo y tanta historia”.

Denuncia de Nisman
El Tribunal concluyó que las alertas rojas de captura internacional de ciudadanos iraníes por el atentado del 18 de julio de 1994 en la sede de la AMIA “siempre estuvieron vigentes y aún continúan estándolo”
Al presentar su denuncia en 2015, Alberto Nisman sostuvo que el objetivo de la firma del Memorándum fue hacer caer estos pedidos de captura internacional.
“El Memorándum de Entendimiento no logró cumplir sus requisitos de validez antes de convertirse en tratado internacional vinculante para las partes, por lo que no ha existido acto jurídico como tal desde el punto de vista del derecho internacional”, agregaron los jueces del TOF.
Por ello “no hay ningún elemento directo que de manera contundente nos haga pensar que tal temperamento fue más allá de una decisión política para convertirse en un acto de encubrimiento”, enfatizaron.
Agregaron que “para la eliminación de leyes inconvenientes, las apelaciones no deben dirigirse a los tribunales sino al voto y al proceso democrático de gobierno”.
“Desde que el Memorándum de Entendimiento entre Argentina e Irán no entró en vigencia y desde que nunca existió entre la República Argentina y la República Islámica de Irán un estado de guerra, es posible deducir que ninguna de las conductas aquí enrostradas son susceptibles de encuadrarse en las figuras de traición”, concluyó el Tribunal sobre el delito de “traición a la Patria” que también se barajó en el caso y quedó descartado.
El Tribunal hizo lugar a la excepción de falta de acción que habían planteado las defensas de Larroque, Parrilli y Mena.
En la sentencia, además, se levantaron todos los embargos y medidas cautelares que había ordenado el difunto juez del caso, Claudio Bonadio.
También se dejó sentado que la causa “no afecta el buen nombre y honor” de los acusados y “por expreso pedido de sus defensas y aún cuando la acción penal se halle extinguida contra él, debe incluir al fallecido Héctor Marcos Timerman”
Esta es la segunda causa en la que se libra de culpa a Cristina Fernández de Kirchner. La primera fue la investigación por la venta de dólar futuro en su Gobierno en la que otro tribunal, el TOF 1, también la sobreseyó sin hacer el juicio por inexistencia de delito.