Los directivos de la UCR con mayor exposición mediática amenazaron, literalmente, al PRO con el fracaso de la coalición de gobierno si no se distribuyen cargos en el Estado. Invitaron a ministros de Macri a los postres de una reunión realizada en un lujoso hotel de Luján para perpetrar el apriete. De ninguna otra manera pueden interpretarse las frases típicas de la retórica ucerreísta pronunciadas por Mario Negri y José Corral. El presidente del bloque en Diputados fue bien directo cuando advirtió: “los manifiestos desequilibrios en las coaliciones terminan produciendo fracasos”. No menos agresivo fue el presidente formal del comité nacional al afirmar: «muchos de los errores de estos días han sido por falta de políticas y el radicalismo tiene que colaborar a esta coalición con la capacidad política». La misma inquietud por “los puestos” se viene registrando en el ucerreísmo provincial (ver nota relacionada)

A LA CARGA POR LOS CARGOS: “No podemos ser socios en silencio”, replicó el presidente del bloque de la UCR en la Cámara de Diputados de la Nación al jefe de Gabinete de Macri. En un encuentro celebrado en Luján con los máximos directivos radicales, Marcos Peña había pasado factura por las declaraciones públicas de sus aliados. «No les queremos poner un bozal pero les pedimos que nos peguen un llamado antes de hablar con la prensa”, había observado. Mario Negri no sólo defendió su libertad de expresión ante lo que consideró un intento de disciplinamiento verticalista del macrismo, sino que elevó la apuesta para predecir que “los manifiestos desequilibrios en las coaliciones terminan produciendo fracasos”. A su turno, José Corral, con una retórica que irrita a los pragmáticos dirigentes del PRO, consideró en tono de denuncia que los errores (sic) del gobierno no son por la orientación de las medidas económicas, sino por “falta de política”. Es decir que, sin entrar en el meollo del plan de gobierno, la distribución del ingreso, los despidos, la relación con los fondos buitres, la forma en que se devaluó la moneda, los anuncios de un nuevo ciclo de endeudamiento, la defensa de un modelo de acumulación en base a los activos financieros, la desregulación, el titular del comité central de la UCR considera que Macri está haciendo bien las cosas, pero que le “falta capacidad política”. Abre así un interrogante: ¿qué entiende la UCR por capacidad política? La respuesta puede buscarse en la amenaza solapada de hacer valer sus 43 diputados en el Congreso nacional, donde Cambiemos tiene 70. El propio Corral, admitió, después de hablar de una pesada herencia que, el gobierno “comenzó a tomar medidas correctas en relación con la crisis económica que atraviesa el país, pero que va a llevar mucho trabajo». Admitió que «hay una economía con estanflación que es el peor de los escenarios. Inflación sostenida y déficit fiscal, todos problemas difíciles de resolver», para decir que la UCR está para «apoyar al presidente Mauricio Macri», y eso sí, también “para gobernar». Y para cogobernar necesitan cargos. Sin embargo, no quedaron tranquilos a pesar de que Peña se comprometió a incluir a directivos de la UCR en las actividades oficiales.
LOS MISMOS RECLAMOS A MACRI: Unos días antes, el domingo 21, el presidente Macri, recibió en vivo y en directo los reclamos por cargos al reunirse en la Quinta de Olivos con una delegación de legisladores nacionales de la UCR, presididos por Angel Rozas y Negri. Con toda sinceridad hablaron de fuertes tensiones al interior de la UCR que espera colocar a sus hombres en las delegaciones de los organismos nacionales en las provincias que, no han sido cubiertas. Todavía. Esta bronca, motorizada por los representantes de las provincias como Misiones, llegó al punto de amenazar con faltar al Congreso cuando Macri inaugure el período 2016, el 1° de marzo. En una reunión anterior, celebrada en el Hotel Savoy (dónde vivía Perette, el que fuera vicepresidente de Illia) el ucerreísmo debatió el rol que tiene en el gobierno. Contrariamente a lo que un radical principista –yrigoyenista o alfonsinista- pudiera pensar, las diferencias no están en las políticas adoptadas por el Presidente, ni siquiera el DNU por los jueces de la CSJN, sino por la escasa participación que se les dio en las estructuras del Ejecutivo, en las Nación y fundamentalmente en las delegaciones en las provincias. (ver nota relacionada)