La “hoja de ruta” anunciada por Mauricio Macri en el mensaje del 1º de marzo, abre perspectivas pero no define con claridad dónde “focalizar nuestras energías en tratar de ver cómo hacemos crecer este país”, para utilizar sus propias palabras. En Macri, “hoja de ruta” es equiparado a “proyecto” o más humildemente, a “programa de gobierno”. Por eso, desde una perspectiva que piense la sociedad y la economía misionera, esa hoja de ruta es el punto central para el análisis, perspectiva que relativiza las lecturas más partidizadas y cruzadas que en las tapas de los diarios aprobaron el discurso por la dureza y realismo del diagnóstico o lo censuraron por su violencia y falsedades. Se trata de saber dónde está parada la provincia, su sociedad, sus empresas, su Estado.

DEFINICIONES DE LO NO DICHO: Hay muchos párrafos claves en el discurso de Macri ante la Asamblea Legislativa que deslizan a la superficie lo que subyace: su ideología. Cuando el debate político se encuentra obturado por la, digamos, caducidad simbólica de las categorías tradicionales como izquierda – derecha, conservadurismo – progresismo, es útil indagar sobre el posicionamiento doctrinario referido al rol del Estado. Así se pueden aclarar cosmovisiones. Y en ese sentido, la alianza PRO se encuentra en las antípodas de la alianza kirchnerista. El presidente de la Nación afirma que se encontró con un Estado con dificultades para resolver sus principales responsabilidades y revela que “en los años que van del 2006 al 2015, los argentinos pagamos al Estado nacional casi 694.000 millones de dólares en impuestos más que en la década del 90”. No lo pone en palabras, pero lo expresa claramente y asume la tradicional concepción que tienen los neoliberales del Estado. Dice, sin ambargo: “más recursos no implicaron una transformación de nuestras escuelas, hospitales o una mejora en la seguridad; más recursos no permitieron ni siquiera reducir los problemas estructurales de pobreza e indigencia. La falta de planeamiento y de un pensamiento responsable y de largo plazo, sumado a la corrupción, la desidia y la incompetencia, hizo que hoy nos encontremos con un Estado con poca o nula capacidad para poder atender sus obligaciones”. Si a estas convicciones se le suman las declaraciones formuladas dos días después para condenar el empleo público como paliativo del desempleo en las provincias, se puede computar un dato contundente para adelantar cómo serán las relaciones del Estado nacional con los provinciales. Se presume que el gobierno nacional se tomará atribuciones como las del FMI para auditar los gastos públicos en las provincias. He aquí una lectura del discurso desde Misiones
DENUNCIA Y AL MISMO TIEMPO ANUNCIA: En otro párrafo de su mensaje, Macri revela haberse encontrado “con un país lleno de deudas, deudas de infraestructura, deudas sociales, deudas de desarrollo. En estos años de vacas gordas no ahorramos, sino que nos comimos nuestro capital, como tantas veces nos ha pasado…”. Nuevamente, no lo dice en palabras pero lo expresa: si denuncia que hay deudas de infraestructura, lo que está anunciando son obras públicas, en inversiones en infraestructura para sustentar el desarrollo. Y asociando este concepto con las políticas de cobrar menos impuestos, es evidente que está adelantando que el plan de inversiones será recurriendo al capital privado y a las inversiones extranjeras. Este párrafo tiene estrecha vinculación con las primeras medidas de gobierno que el mismo Macri resumio:
-levantamos el cepo y todas las restricciones cambiarias,
-sacamos las restricciones a la exportación en todos los sectores primarios e industriales,
-suprimimos las trabas al comercio exterior que frenaban la economía y nos ponían en conflicto con la Organización Mundial del Comercio.
-además, “hemos lanzado el Plan Belgrano, un ambicioso proyecto de reivindicación histórica del Norte argentino. Luego de muchas décadas de postergación, desarrollaremos inversiones públicas de infraestructura productiva y social. El objetivo es llevar desarrollo y trabajo a los que viven en las provincias del Norte Grande”. Macri sostiene así, que esta hoja de ruta “impulsará el crecimiento de la producción y del trabajo en todas las provincias”. La marcha de estos primeros meses de su gobierno descubre una falta de sintonía si se tiene en cuenta que la importación indiscriminada está destruyendo la industria local de fenólico.
ENERGÍA E INFRAESTRUCTURA: El énfasis que puso Macri -siempre en anunciar desde la denuncia- en la necesidad de invertir en infraestructura y en la generación de energía, abren un capítulo central para Misiones que, no puede seguir viviendo de la foresto-industria, la yerba y demás productos tradicionales. Macri dijo que “donde más decadencia hemos encontrado es en nuestra infraestructura, lo más indignante es que no faltaron recursos. Se hicieron muchas licitaciones y se gastó muchísimo dinero; sin embargo, prácticamente todas nuestras rutas, puertos, trenes y comunicaciones están deteriorados o saturados. Empecemos por la energía: hoy nuestro país tiene déficit energético…La ausencia de incentivos a la inversión, se vio sobre todo, en el mercado eléctrico, tanto en generación como en distribución…Por último, el desarrollo de las energías renovables es casi nulo, más allá de que tenemos una de las mayores potencialidades en energía solar y en energía eólica”. Macri no mencionó la energía hidroeléctrica. He aquí un interrogante. En Misiones, las represas de Corpus y Garabí pueden modificar sustancialmente la estructura de una economía que no tiene para dónde crecer.