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Carlos Rovira volvió a reiterar ayer el rumbo estratégico de la Renovación para preservar el grado de autonomía política en la provincia después de los cambios en el escenario generados por la consagración de Mauricio Macri. Es la lectura que se desprende de las declaraciones publicadas hoy, jueves 17, en matutinos posadeños, en las que salió a encuadrar -en ese rumbo estratégico- el voto de los diputados nacionales a favor de la ley que deroga el bloqueo del pago a los buitres y al mismo tiempo autoriza al Ejecutivo a tomar nueva deuda. Rovira rescata, asimismo, el valor de la política para la gobernabilidad del país. Valora de esta manera la representación institucional de las provincias en el Congreso


LEY FUNDANTE PARA MACRI: En declaraciones publicadas en El Territorio y Primera Edición, Carlos Rovira, como conductor de la Renovación, salió a hacerse cargo de la decisión de acompañar en el Congreso de la Nación las iniciativas de la Presidencia de la Nación que sean necesarias para la arquitectura de su gobierno. Respaldó así el voto de los tres diputados nacionales del movimiento renovador que respaldaron la ley que habilita pagar a los fondos buitres y emitir nueva deuda. Recuerda en el comunicado que terminar el pleito judicial con los fondos buitres “fue considerada por el propio presidente Mauricio Macri como la ley fundante de esta nueva etapa política y económica, necesaria para salvar al país y evitar la hiperinflación y la entrada en recesión”. Y en ese sentido remarcó que “votar gobernabilidad debería ser la regla y no la excepción de todos los políticos”, tal como ya lo había anunciado el 10 de diciembre, oportunidad en que también se diferenció de la actitud destituyente de las oposiciones en la provincia cuando era gobernador.
OPOSICIÓN PARA LA UNIÓN NACIONAL: La memoria de esos años en que las oposiciones intentaron paralizar al gobierno de Rovira desde un interbloque en el Parlamento, es un ejercicio necesario para colocar en su justa medida la actitud asumida hoy cuando le toca ser oposición al gobierno nacional. Sin abandonar ese rol en lo que lo colocó el pronunciamiento popular en las urnas, se propone “contribuir de manera significativa a la unión nacional y la búsqueda de alternativas que den felicidad al pueblo”. Este concepto que mueve a la acción en el Congreso sin embargo, tiene un contexto determinado por la mayoría que tienen las oposiciones, fundamentalmente en el Senado de la Nación. El Congreso podría asumir un plan destituyente y rechazar todas las iniciativas de Macri y más correrlo por izquierda. Es de lo que abjura Rovira. Pero cuando habla de alternativas, al mismo tiempo se aparta de alineamientos acríticos. Contrariamente, apunta a hacer valer la representación de la Renovación en el Congreso de la Nación. Es cierto que Macri adhiere a criterios del neoliberalismo que van en sentido contrario a la doctrina renovadora. Pero es lo que eligió la mayoría del pueblo argentino. Reconocer el mandato desde la oposición, sin poner palos en la rueda pero al mismo tiempo defender lo conseguido por la democracia en tres décadas y construir alternativas, lejos de conspiraciones golpistas, es lo nuevo para los argentinos.
DE TRAIDORES Y PERSPECTIVAS: Mirar al país desde Buenos Aires, lleva a parcializar la realidad y diluir la idea de Nación. Es la mirada tradicional de la oligarquía argentina y fue quizá el enfoque que predominó en el kirchnerismo. Ideológicamente, el kirchnerismo puede inscribirse en las tradiciones populares que enfrentaron a los poderosos y dueños de la economía y ahora también de los medios de comunicación. Pero la Casa Rosada, y fundamente sus exégetas, nunca entendieron que el kirchnerismo como fuerza política estaba constituido como una confederación. Fueron las provincias la que sustentaron cuantitativamente sus victorias electorales. Fueron las provincias las que también le dieron sustento en el Congreso Nacional. Y no entendieron que los representantes de los pueblos provinciales se sumaban como aliados. Como lo recuerda Silvia Risko en una carta abierta, en Misiones nunca pudo Cristina marcar con el dedo los candidatos del Frente Renovador. Closs, Franco y Risko, cuando votan en el Congreso responden al mandato de los misioneros mediados por la Renovación. Para un fundamentalista K, la desobediencia puede considerarse una traición, pero es otra la perspectiva del votante misionero.
RECONOCIMIENTO A LAS PROVINCIAS: Maurice Closs fue contundente en ese sentido cuando sostuvo que “si las provincias vamos a acompañar a través de los espacios a los que pertenecemos debe ser a cambio de reconocimientos a nuestras provincias… como contrapartida a este esquema hay que permitirle a las Provincias tener sus recursos…”. El gobernador de la Provincia lo admite también cuando hoy en la comisión de Presupuesto del Senado vinculó la continuidad de la obra pública en Misiones a la solución del conflicto con los buitres. Nadie niega que los problemas relativos al endeudamiento externo no son nuevos para la Argentina y que con mayor o menor gravedad han condicionado la toma de decisiones. Pero es el marco institucional en el que le toca actuar al gobierno de Hugo Passalacqua.
LA AUTONOMÍA COMO CUESTIÓN DE FONDO: La cuestión de fondo en la decisión estratégica que tomó la conducción de la Renovación es admitir que la nueva realidad obliga a replantear la relación Nación – Provincia. La irrupción de la Renovación en el escenario político en 2003 rompió con las prácticas partidistas tradicionales que convertían a los distritos en meras delegaciones del poder central. Fue la respuesta a demandas subyacentes en todos los sectores y clases sociales de la provincia. Passalacqua incluso habla de un “pensamiento misionero” enlazado en la herencia de la convergencia guaraní con los jesuitas y la posterior inmigración. El “misionerismo” es más que una consigna. Es la expresión de un rumbo en favor de extender los límites de la autonomía que apunta a un autogobierno en la toma de decisiones en beneficio de los misioneros. Pero esta autonomía se concreta a través de competencias propias y recursos económicos financieros que las hagan viables. El cambio de gobierno en el orden nacional afecta en alguna medida, como factor externo, esa autonomía. Desde el orden político, el rumbo que ha definido Rovira apunta a preservar el orden administrativo, pero encuentra su fragilidad en el orden financiero. El cambio de gobierno lo encuentra a mitad de camino en la generación de recursos propios. Obras de infraestructura y la prestación de algunos servicios en la provincia, todavía están condicionados a aportes de la Nación. Jerarquizar la política, como dice Rovira, es institucionalizar los flujos de financiamiento. Superar la discrecionalidad del poder central para la remisión de fondos. Desde el Congreso, las provincias están en condiciones de construir esa institucionalidad. Lejos del “toma y daca” que se denuncia desde los predicadores de la anti-política. La Renovación, con el mandato a sus legisladores apuesta a poner sus ladrillos en esa construcción. Ese es el sentido del voto en Diputados y seguramente en el Senado.