Idas y vueltas de un país central que desconoce la realidad de las Provincias y las problemáticas de sus habitantes.
Posadas (jueves 14 de abril). La fuerte reacción de los misioneros para frenar el cierre de la oficina de Oberá de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) dio resultado y los funcionarios del país central dieron marcha atrás con la medida.
Fue la suma de voluntades de distintos sectores que salieron a explicar el impacto que produciría esa medida, ya que los contribuyentes de todo el centro, este y noreste misionero que hoy realizan sus trámites en esa delegación, deberían trasladarse hasta Posadas, agregando gastos y sumando tiempo (perdido).
La noticia sobre el cierre de la oficina repercutió fuerte frente al evidente desconocimiento de las realidades provinciales. Las medidas, tomadas desde las oficinas del Gobierno central, sustentan la manera de operar que impacta también en otros aspectos, tal como desnuda la nota que Misiones Plural publicó este jueves: El centralismo de la AFIP castiga al trabajador federal, justamente por una situación similar a esta.
La reacción del país federal puede frenar o corregir esas medidas. Lo que no se recupera es el tiempo que se invierte en esas acciones.
