Planeros y subsidieros. Los subsidieros operan a costa del Estado pero pasan desapercibidos porque que no hacen largas filas para cobrar: lo resuelven pasando un alias o CBU desde alguna oficina bien puesta.

Por Luis A. González

Viernes 11 de agosto de 2023. Algunos sectores de distintas clases sociales, montados en un relato promovido por los medios hegemónicos, han instalado el neologismo “planeros”, refiriéndose a las personas que perciben la remuneración de algún plan social. Nadie duda que la situación de los planes sociales es compleja, pero aparentemente lo que se invierte ahí, no mueve la aguja de la economía del país, como si la mueve las de los “subsidieros”, que son las grandes empresas que prestan servicios y otras de producción. Según el diario Infobae, en la actualidad, los planes sociales trepan al 0,6% del PBI, mientras que los subsidios a grandes empresas de servicios, según el diario El Capital, es del 2,5% del PBI previsto bajar para 2023 al 1,9%. Los subsidieros operan a costa del Estado pero pasan
desapercibidos, porque que no hacen largas filas para cobrar, lo resuelven pasando un alias o CBU (Clave Bancaria Uniforme) desde alguna oficina bien puesta.
A la situación impredecible de las economías familiares, se suma el “fogoneo” constante de los medios que “en éste país” (quedando como sujeto tácito todos los otros países del mundo ¿?) ocurre el peor de los males. Es como si se conociera la realidad de los demás países y que “éste país” es el único lugar en que estamos mal. Un dato no menor publicado por El Cronista, es que este mes «un hogar en Uruguay pagará 5,5 veces más por su factura de gas que una familia argentina del AMBA categoría R1 de
consumo, mientras en Brasil y Chile se paga 4,6 y 4 veces más, respectivamente». A veces el árbol tiende a tapar el bosque. El punto es que la inflación erosiona cualquier plan del gobierno.
Para el FMI, gran parte de los responsables de la inflación que devora los sueldos y anula la capacidad de ahorro, es el aumento de las ganancias de las empresas. Parece que la teoría del agrandamiento de la copa, suplió en la práctica, a la teoría del derrame.
Sin embargo el modelo de las Pequeñas y Medianas Empresas, tienen su relevancia. Según Forbes en el primer trimestre de 2023 las MiPyMEs crearon 140.000 puestos de trabajo con respecto al mismo período de 2022 y representan el 90% de las empresas exportadoras; el año pasado 8.540 MiPyMEs exportaron por 12.900 millones de dólares, un 8,3% más que en 2021. También en los pequeños negocios, en los que no se aplica la teoría del derrame, sino que las personas participan de las ganancias, la situación es distinta.
Mientras tanto, según la BBC, Argentina está tercera después de Brasil y la Guyana, como protagonista del boom petrolero que vive América Latina, superando a Venezuela. Que, la Argentina, pese a tener una inflación que supera el 100% anual y una crisis de endeudamiento crónica, su producción petrolera (y gasífera) ha crecido en los últimos años. Así también, el mismo diario afirma que nuestro país tiene el mayor número de startups de Deep Tech o Tecnología Profunda de la región. La Deep Tech está en relación con la biotecnología. En el país existen 103 startups que corresponde al 30% del total, en su mayoría en etapas tempranas de desarrollo. Por ejemplo la firma argentina Bioceres se dedica a revolucionar la forma en que se cultivan los alimentos.
La biotecnología representa más del 60% de la innovación en tecnología profunda en la región, seguida por la inteligencia artificial, con un 11%. Esto permite hacer cosas que antes no eran posibles, como diagnosticar cáncer con una gota de sangre. El potencial energético y tecnológico se está abriendo paso, en éste país. Y solo para referenciar, el ser parte del triángulo del litio más importante del mundo junto con Bolivia y Chile, cuya explotación es incipiente, en éste país.
El movimiento interno del turismo, de la gastronomía y del entretenimiento entre otros, nos sigue sorprendiendo. Es un fenómeno inexplicable de punta a punta, en éste país. Lo que sigue siendo un gran desafío, es la deuda, además de la contraída con el FMI, la deuda social, con los sectores más vulnerables. No deberían existir “planeros ni subsidieros”, sino ciudadanas y ciudadanos, participando en igualdad de derechos y condiciones.

Luis A. González. Correo: luisalbertodis49@gmail.com