Poco encantados por las Paso, la población vota hoy inmersos en la preponderancia climática: frío agosto.

Domingo 13 de agosto de 2023. En un día dominado por un palpable desinterés electoral, los argentinos se dirigen a las urnas en una elección que parece carecer de un significado decisivo. En este particular escenario, el resultado que emerja con la mayoría de votos no conducirá a una victoria real. Esta elección se despliega tras previas votaciones en unas 15 provincias, cuyo resultado reflejó una sociedad sumida en desánimo y que registró niveles significativamente altos de ausentismo y abstención.
El tenso y agitado panorama político del país se convierte en una plataforma para la intriga y rivalidades dentro de un único frente, dejando en claro la falta de consenso entre sus líderes. A lo largo de casi un año, se habló incansablemente de unidad, pero esta retórica estuvo empañada por traiciones y discordias que se desvelaron en público, con acusaciones y zancadillas, ante los ojos de una sociedad llena de necesidades y en medio de una crisis política, social y sobre todo, económica, que ninguno de los que se proponen a conducir el país parecen tener en claro. Buenos Aires se sigue mirando al ombligo.
Sin embargo, más allá de los acomodos internos que inevitablemente surgirán, estas Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) dejan en claro que no se está decidiendo nada significativo en esta instancia. El día posterior a la elección, mañana, no habrá motivo de celebración. La evidencia que se extraerá de este proceso resalta la fragmentación y la carencia de un liderazgo sólido.
Esta lectura es la síntesis de las lecturas tanto de los analistas del gobierno como de la prensa especializada e, incluso, de los mismos frentes políticos que van a la competencia.
Lo único a rescatar será ver y comprender -después de las elecciones, cómo se distribuirán en octubre, los votos del frente derrotado y también del frente ganador. No todos en esos frentes votarán nuevamente al mismo frente, si el ganador es uno, una u otros. Hubo demasiada “interna” como para que los seguidores del candidate perdedor se alineen fácilmente a la lista ganadora dentro de esta agrupación. Tras ser testigos de una avalancha de críticas negativas, no todos estarán dispuestos a asimilar este revés. Pero el reajuste inevitable es parte de esta contienda.
En este escenario, la abstención emerge como un actor principal. Se presupone que el porcentaje de votantes será un reflejo mínimo de las elecciones generales que están programadas para el 22 de octubre, con los candidatos ya definidos.
Desde la mesa de análisis de la Renovación misionera recuerdan que en las Paso de 2019, en la elección presidencial, el 76,4% de los empadronados emitieron su voto mientras que en las elecciones de octubre de ese año, cuando de verdad se define el cargo, y no los candidatos, esta cifra se elevó al 81,3%. Este año, en el devenir eleccionario provincial, en el país se repitió el patrón: en Córdoba, durante la elección de representantes provinciales el 24 de junio, el ausentismo creció en cuatro puntos en comparación con el año 2019, con una participación del 68,2% del electorado. Un mes después, el 23 de julio, la participación en la elección del nuevo intendente de la capital cordobesa cayó al 58%, una disminución de 15 puntos en relación a 2019. La provincia de Chubut presenció una reducción de tres puntos en la participación en la elección de gobernador en comparación con 2019, con una tasa de participación del 69,3%. Una tendencia similar se observó en Salta, con un 69,5%, y Tierra del Fuego, con un 71,2%. Por su parte, Chaco registró una participación del 62,9%, mientras que en 2019, sin PASO, la cifra llegó al 72%. Santa Fe también vio una disminución en la participación, con un 62,7%.
Pero Misiones –rescatan– mantuvo una participación similar al promedio histórico durante las elecciones de mayo. La lectura que hacen: “la provincia evitó caer en las divisiones nacionales, sobre dos posibilidades: sumar legisladores alineados con el Ejecutivo o adherir a los frentes nacionales. Esta elección es significativa, ya que tener legisladores nacionales en el Congreso permite un mayor margen para la negociación y la gestión de intereses provinciales”, recuerdan desde el oficialismo local, marcando en cada oportunidad que tienen que los legisladores de Diputados y del Senado de la oposición, cualquiera fuera, no dejaron nada en Misiones.
La campaña del oficialismo misionero fue de propuestas sobre la construcción política de relaciones sólidas, cumpliendo compromisos, manteniendo la palabra y actuando con transparencia, de cara a los intereses provinciales. Y ponen en evidencia que los otros candidatos parecen más distantes, ofreciendo propuestas vagas como «desregular la yerba», «reprimir protestas sociales» y «ajustar subsidios y gastos». Ninguna de estas propuestas se alinea con los intereses de Misiones.
El oficialismo local también se esfuerza por recordar que acompañan a la propuesta de Sergio Massa, sin ser parte del frente Unión por la Patria. A veces con boleta corta, es decir, sin adhesiones a las candidaturas a la presidencia, liberando a los votantes a sufragar por sus preferencias y esta vez, con boleta larga, adheridos a la propuesta de Sergio Massa, como un acompañamiento a su propuesta, pero siempre sobre la base de la defensa provincial, sin alineamientos nacionales.
“Las Paso cumplen una función similar a las elecciones legislativas intermedias: sirven como un recordatorio de atención y enfatizan los puntos que no satisfacen a la población. No obstante, a la hora de elegir a sus gobernantes, los argentinos muestran una actitud más seria y comprometida. Esta tendencia se mantiene constante en los últimos años, sin indicios de que cambie en octubre, cuando la población elija la opción que mejor se alinee con sus intereses, para los próximos cuatro años”, concluyen los analistas locales.