“Este día debe ser reconocido por los argentinos, como el día de todos. Acá hemos ido a una elección, hemos ganado, pero no hemos derrotado a nadie, porque todos hemos recuperado nuestros derechos” dijo Raúl Alfonsín el 30 de octubre de 1983, luego de convertirse en el próximo presidente de los argentinos, después de siete años de la dictadura cívico militar eclesiástica más atroz de la historia de este país.
Lunes 30 de octubre de 2023. Hace 40 años, un día como hoy, los argentinos vivieron un momento trascendental en su historia: concurrieron a votar, por primera vez en siete años, todavía dentro de una de las dictaduras cívico militar eclesiástica más atroz de la historia del país: el 30 de octubre de 1983 marcó el retorno a la democracia al elegir, en las urnas, a Raúl Alfonsín, líder de la Unión Cívica Radical (UCR), como el presidente para transitar los primeros seis años de democracia.
«Agradezco el esfuerzo, porque ha sido la participación de la ciudadanía argentina en su conjunto lo que ha garantizado que este proceso de democratización de los argentinos culminara con éxito (…). Este día debe ser reconocido por los argentinos, como el día de todos. Acá hemos ido a una elección, hemos ganado, pero no hemos derrotado a nadie, porque todos hemos recuperado nuestros derechos”, dijo Alfonsín ese 30 de octubre de 1983, fecha que se consagró como el Día de la Restauración de la Democracia, marcando el fin definitivo de la dictadura militar que se había instalado el 24 de marzo de 1976.
En las elecciones de 1983, la fórmula de la Unión Cívica Radical, encabezada por Raúl Alfonsín y Víctor Martínez, triunfó sobre el peronismo liderado por Ítalo Luder y Deolindo Felipe Bittel. La UCR obtuvo casi el 52 % de los votos y colocó a Alfonsín como el nuevo presidente de Argentina en la Casa Rosada, el 10 de diciembre de ese mismo año.
Este retorno a la democracia fue un hito en la historia argentina. Raúl Alfonsín se destacó por su compromiso en la búsqueda de verdad y justicia en relación con los crímenes de la dictadura militar. El gobierno de Alfonsín inició el juicio a los miembros de las tres juntas militares que usurparon el poder en 1976, sentando así las bases para la consolidación de la democracia en el país.
Este día, hace cuatro décadas, marcó el inicio de un ciclo democrático que perdura como el más largo en la historia argentina, después de una serie de golpes de Estado que interrumpieron las experiencias políticas desde 1930. La democracia se consolidó, y a pesar de desafíos económicos y políticos.

El fin de la noche
En 1983, se dio inicio al período democrático más extenso en la historia argentina, marcando un hito tras una serie de golpes de Estado que habían interrumpido todas las experiencias políticas y evitado alternancias constitucionales desde 1930. El gobierno constitucional asumió sus funciones el 10 de diciembre de 1983, poniendo fin a la última dictadura argentina, que prácticamente había colapsado tras la Guerra de las Malvinas el año anterior.
Los comicios se llevaron a cabo bajo el texto constitucional de 1957, impuesto durante la dictadura militar autodenominada Revolución Libertadora, que establecía el sufragio indirecto y un mandato presidencial de seis años sin la posibilidad de reelección inmediata.
La victoria de Raúl Alfonsín representó un quiebre histórico al ser la primera derrota del Partido Justicialista. Sin embargo, Alfonsín no pudo completar su mandato ya que «renunció» a su cargo cinco meses antes, el 8 de julio de 1989, en medio de una crisis hiperinflacionaria. En lugar de ser sucedido por el vicepresidente Víctor Martínez, el presidente electo Carlos Menem asumió el cargo. La reforma constitucional de 1994 (cláusulas transitorias 9.ª y 10.ª) estableció que el mandato legal de Alfonsín terminó el 8 de julio de 1989.
Alfonsín obtuvo victorias en 16 de los 24 distritos electorales, incluyendo Buenos Aires, Capital Federal, Catamarca, Chubut, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, La Pampa, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro, San Juan, San Luis, Santa Fe y Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Por otro lado, Luder ganó en ocho distritos, que incluyen Chaco, Formosa, Jujuy, La Rioja, Santa Cruz, Salta, Santiago del Estero y Tucumán.
Antecedentes
El Golpe de Estado de 1976, en medio de la crisis social, política y económica que afectaba al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, marcó el inicio de una dictadura militar que disolvió el Congreso y estableció una Junta Militar. Este golpe, el sexto con éxito desde 1930, fue parte de una ola de golpes militares en Sudamérica y América Latina, en muchos casos apoyados o instigados por Estados Unidos a través de la Escuela de las Américas y la doctrina de la seguridad nacional. La nueva dictadura se autodenominó Proceso de Reorganización Nacional e impuso a Jorge Rafael Videla como presidente. Durante este período, se cometieron numerosas violaciones a los derechos humanos, con un estimado de 30,000 desapariciones forzadas.
El gobierno militar también se caracterizó por continuar la debilitación económica iniciada durante el gobierno peronista. La gestión económica fue entregada a José Alfredo Martínez de Hoz, quien siguió los principios económicos de la Escuela de Chicago, lo que llevó a un aumento significativo de la deuda externa, alcanzando los 45,087 millones de dólares en 1983.
Guerra de las Malvinas
En 1982, el gobierno militar, liderado por Leopoldo Fortunato Galtieri, inició la Guerra de las Malvinas contra el Reino Unido, con el objetivo de recuperar los territorios del Atlántico Sur que Argentina reclamaba desde 1833. La guerra, que duró más de dos meses, resultó en la muerte de numerosos militares argentinos y británicos, así como civiles isleños. La rendición argentina el 14 de junio marcó el fin de la guerra y debilitó aún más a la dictadura. Cuatro días después, Galtieri fue destituido y Reynaldo Bignone asumió como presidente de facto. Bignone anunció una transición democrática con elecciones programadas para finales de 1983.
Bignone y final del Proceso
El nuevo presidente del Banco Central, Domingo Cavallo, eliminó las tasas de interés aplastantes impuestas por la Circular 1050, lo que marcó el comienzo de una apertura económica. Bignone también permitió ciertas libertades de reunión y expresión debido a la presión de los numerosos partidos políticos que buscaban una transición democrática. Seis años de estancamiento económico y políticas restrictivas habían llevado a una crisis con bajos salarios y un PIB per cápita en su nivel más bajo desde 1968. El retorno de algunas libertades llevó a una serie de huelgas, dirigidas por Saúl Ubaldini de la federación sindical CGT.
Las manifestaciones que exigían elecciones adelantadas llevaron a un enfrentamiento en la Plaza de Mayo en diciembre de 1982, que resultó en la muerte de un manifestante. A pesar de los intentos de posponer las elecciones, Bignone no pudo evitar la transición. En febrero de 1983, el jefe de la policía de Buenos Aires, Ramón Camps, reconoció públicamente los crímenes de la dictadura, forzando a Bignone a dejar de negar la tragedia. El 28 de abril, se decretó la ley de autoamnistía 22.924 para todos los implicados, incluyendo a Bignone.
Reglas electorales
Las reglas electorales fundamentales de la elección presidencial se basaron en el texto constitucional de 1957 y la Ley 22.847 de 1983. En estas elecciones, se abandonaron las normas electorales de rango constitucional de 1973, que incluían el voto directo y balotaje, ya que habían caducado en 1981.
Las principales reglas electorales incluyeron una vuelta electoral, sufragio indirecto y colegios electorales por provincia, Capital Federal y Tierra del Fuego. Además, la ley permitió por primera vez que los ciudadanos de Tierra del Fuego eligieran al presidente mediante un colegio electoral propio. El presidente fue elegido para un mandato de seis años sin la posibilidad de reelección inmediata.

