Cacho Barrios Arrechea votará en blanco en el balotaje del domingo 19. Lo hizo saber a través de su pariente Rodrigo de Arrechea. No ignora que se está en una hora decisiva por la debilidad de la democracia argentina, asediada por el poder financiero. Su trayectoria no avala a los tibios. Lo que está en juego no son rencillas locales. Por eso se espera un pronunciamiento categórico y público del gobernador de la recuperación democrática de 1983. Si se admite que Milei es un neofascita, la ambivalencia en una situación tan grave y la pretendida neutralidad es pura complicidad.
Sábado 11 de noviembre de 2023. Cacho Barrios Arrechea votará en blanco en el balotaje del domingo 19. Lo hizo saber a través de su pariente Rodrigo de Arrechea.
Referente indiscutido de la Unión Cívica Radical de Misiones, el gobernador de la recuperación de la democracia en 1983 y la cara provincial de la significación del alfonsinismo en esos años de la primavera democrática, entiende que con Javier Milei se llega a un límite en el pragmatismo en la lucha por el poder.
Si el respaldo a Mauricio Macri decidido partidariamente en la convención de Gualeguaychú en 2015 se fundamentó ideológica y mediáticamente en la frase de Ernesto Sanz: “para que el republicanismo democrático derrote al populismo autoritario”, también hubo un fundamento utilitario. Fue el expresado por Coti Nosiglia que operaba en los alrededores del teatro donde se realizaba la asamblea. Con toda crudeza decía en voz baja: que la alianza electoral con el PRO era la oportunidad de la UCR de regresar al poder. Y subrayaba “regresar al poder”.
Es cierto es que la UCR hace tiempo traga sapos, se dobla y no se rompe contradiciendo a Leandro Alem, el mítico fundador del partido. Desde la retirada anticipada de Raúl Alfonsín en el poder, la UCR fue perdiendo su lugar histórico como representante de las clases medias urbanas y rurales. Para preservar su lugar en la oferta política, tironeados por su deformación liberal y la vocación socialdemócrata, la dirigencia ucerreísta ensayó, desde entonces, acuerdos a derecha y centroizquierda para mantenerse en el centro del escenario político. Así, bajo el comando del ex presidente Alfonsín firmo el Pacto de Olivos que le otorgó la reelección al peronismo neoliberal de Menem, para más tarde conformar la Alianza con el centroizquierdista Frepaso y catapultar a la Presidencia a Fernando De la Rúa. La rebelión popular de diciembre del 2001, pareció haber sepultado para siempre las aspiraciones de recuperación de la UCR, que intentó acuerdos cada vez más conservadores. Con De Narváez en 2011 y Macri en 2015, mientras que en Misiones con Jorge Galeano y ahora con Ramón Puerta.
El balance del pragmatismo político de los últimos 20 años, no es del todo esperanzador. Si bien la UCR ha logrado consagrar cinco gobernadores y cerca de doscientos intendentes, el pronunciamiento popular del 22 de octubre le produjo una sangría en la representación de la alianza JxC de diez diputados y seis senadores. La derrota de Pepe Pianesi en Misiones ante la inexpresividad de Martín Goerling en las internas abiertas de agosto, no fue sino la consecuencia de la pérdida de las raíces radicales de la Unión Cívica. De tanto interpelar a sus votantes con el discurso propio de las derechas terminó provocando una transformación conservadora en sus tradicionales adherentes. Se hizo realidad esa máxima: “prefiero votar al original y no a la copia”.
Evidentemente el panorama, desde el punto de vista meramente de acumulación de poder, ya no es alentador. El sinceramiento de Macri al apoyar entusiastamente a Milei, desnuda el profundo sentimiento antirradical del expresidente. No es un secreto que coincide en catalogar a Yrigoyen como el primer populista y de calificar al gobierno de Raúl Alfonsín como el peor de la historia.
Neutralidad orgánica ma non troppo
En este contexto, después del anuncio de Macri y Patricia Bullrich, de acompañará la candidatura de Milei en el balotaje del 19 de noviembre, la UCR se diferenció de esa decisión y optó por la neutralidad, actitud que avalaron los bloques del Congreso.
Sin embargo, la libertad de acción liberó el posicionamiento público de varios dirigentes.
Hay pronunciamientos categóricos como la del gobernador electo de Mendoza, Alfredo Cornejo, que se ganó espacio en el conservadurismo de su provincia agitando un antikirchnerismo exacerbado que disimula su antiperonismo ontológico. Hubo pronunciamientos ambiguos como el del gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, que dice va a votar por un cambio pero sin definir una posición digna de un dirigente. No la tiene fácil. En octubre salió tercero. No se puede jugar siempre a dos puntas.
Asimismo hay pronunciamientos tan categóricos como los de Cornejo pero inspirados en otra cosmovisión. Un grupo de doscientos dirigentes afiliados a la UCR, entre los que se encuentran Federico Storani, Raúl Alconada Sempé, Juan Carlos Tróccoli, Changui Cáceres, Juan Manuel Casella y Ricardo Campero hizo un llamado a votar por el candidato presidencial de Unión por la patria, Sergio Massa, «para defender la convivencia y derrotar al odio».
En un documento difundido este jueves, aseguraron: «Dentro de la libertad de acción que resguarda la unidad partidaria, estamos firmemente convencidos que cada radical debe repudiar enérgicamente las ofensas al partido y sus logros por parte de los candidatos a presidente y vice de La Libertad Avanza.
«El destrato al radicalismo tiene un propósito: afirmar posturas anti-democráticas que la UCR siempre ha combatido. Los groseros insultos a Hipólito Yrigoyen y a Raúl Alfonsín pretenden eliminar los grandes aportes radicales a la convivencia de los argentinos y desacreditar con falsedades a sus máximos líderes, que ya no pertenecen sólo al radicalismo sino a la sociedad argentina».
La UCR Misiones ante una encrucijada
La UCR de Misiones se encuentra así en una situación comprometida en que enfrenta tres posibilidades de actuación y pareciera ser que no saben cuál de ellas escoger. Aunque, saben que «la nación se encuentra de nuevo ante una de las encrucijadas decisivas de su historia, que solo podía abordar asumiendo su responsabilidad», como sostuvo Storani en declaraciones a la TV porteña.
Se puede decir que es resumida por el reconocido psicoanalista Jorge Alemán, cuando analiza nuestra realidad política: “En esta coyuntura, al peronismo le toca encarnar un principio de normalidad democrática frente al neofascismo, que independientemente de quien sea Massa y de sus lógicos méritos en sostener la parada, interpela al resto del arco político. No valen las ambivalencias en una situación tan grave y urgente. Es penoso que la Unión Cívica Radical y sus allegados de Juntos por el Cambio, pretendan que solo basta la neutralidad, que llegando incluso a admitir que Milei es un fascista insistan de un modo torpe con su supuesta neutralidad; algunos con el mantra «ni Massa ni Milei», otros diciendo con la boca chica que no votarán al cruel libertario”.
Barrios Arrechea no ignora que se está en una hora decisiva por la debilidad de la democracia argentina, asediada por el poder financiero. Su trayectoria no avala a los tibios y debe estar suponiendo que la historia algún día le pasará factura a la cobardía moral, traducida en una dimisión política de primer orden.
El árbol del antirrovirismo quizá nuble la mirada, pero el bosque es más ancho y diverso. Lo que está en juego no son rencillas locales. Por eso se espera un pronunciamiento categórico y público de cómo votar. Los dirigentes de la dimensión que requieren los conductores se hacen valer en los momentos de mayor incertidumbre.
EV – Misiones Plural
