Qué va a pasar con el turismo nacional, se pregunta el autor de esta reflexión. Ante el panorama incierto que se avecina, recordó que “a partir de la segunda mitad del Siglo XX, coincidiendo con el nuevo período de posguerra se inicia el régimen del capitalismo monopólico administrado por el Estado o también conocido como Estado de Bienestar. En esta etapa podemos identificar el momento que el turismo adquiere características de producto de consumo masivo a partir -fundamentalmente- de un contexto de paz, el mejoramiento de los medios de transporte, el crecimiento económico y de un proceso de mejoras al sector obrero que se tradujeron en salarios y normativas que estimularon el turismo a nuevas capas sociales”. Hoy hay una reconfiguración en puerta, dice Oscar Alejandro Degiusti en esta colaboración.

Jueves 7 de diciembre de 2023 (Por Oscar Alejandro Degiusti (-*-). La pregunta del momento es qué pasará con el Ministerio de Turismo nacional, cuando la decisión de acuerdo a lo expresado por el próximo presidente, Javier Milei, es bajarle de rango, al igual que otros ministerios. En el caso de Argentina, el organismo de mayor jerarquía fue la Secretaría de Turismo hasta 2008 y es el Ministerio de Turismo desde 2011, hasta hoy.
Pero, pensar el futuro del turismo en el nuevo contexto de la Argentina actual, y de un nuevo gobierno no es posible hacerlo desde una mirada coyuntural nacional local, desprovista de un contexto global respecto al rol del Estado en el actual sistema capitalista.
Recordemos que el turismo es un bien de consumo moderno y masivo y al igual que la moda, son actividades intrínsecas al sistema capitalista. Podríamos decir que el turismo constituye un gran sistema de consumo “fuera del lugar de residencia habitual”. Además, como producto de consumo nos diferencia, porque es un bien de distinción.
Sin embargo, llegado este punto es necesario insistir en que este turismo, a pesar de calificarse de masivo, es un hecho económico y sociocultural exclusivo de las clases medias consumidoras que cuentan con capacidad adquisitiva para ello; y tiempo libre.
También las formas en que puede llegar a tener una administración es muy diversa, como lo veremos con algunos ejemplos, pero de acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) lo importante estaría dado por el lugar estratégico que los gobiernos le otorgan al turismo. Incluso el nombre de quien ocupe el cargo no tiene mayor relevancia, más allá del perfil individual que pueda tener.

La superestructura
Cuando se analiza la actividad turística, se lo grafica como un gran sistema, donde uno de los elementos es justamente la “superestructura” que refiere a los distintos organismos de carácter público y privado, responsables directos de la actividad en el orden municipal, provincial, pero también organismos regionales y mundiales.
Ahora al entender al turismo como una actividad inherente al sistema capitalista, es correcto pensar en que las modalidades del Estado en sucesivos períodos históricos, también fue moldeando las formas en que esta actividad adquiría, y como priorizaba las diferentes competencias que se le reconocen.
Llegados a este punto reconozcamos que al Estado se le reconocen las siguientes competencias en relación al turismo:
-Ordenar y Orientar con el fin de mantener las reglas del mercado para el ejercicio de la actividad.
-Facilitar y estimular el desarrollo de la actividad turística.
-Financiar y gestionar directamente la actividad turística.
-Intervenir para reducir las desigualdades, facilitando las vacaciones a los grupos económicamente más débiles.
Convengamos que desde el crack del 30’ y la aparición de Keynes expresando que el Estado no podía dejar la economía solo en manos del mercado. De allí que la intervención del Estado en la política turística se fundamenta en que el mercado no es suficiente para garantizar un verdadero desarrollo turístico.
Y cada período o etapas del sistema capitalista fue moldeando las condiciones y la forma que adquiría el turismo. En el Siglo XIX irrumpe lo que se denomina “capitalismo liberal o del laissez faire”. Lo que subyacía era un nuevo orden jurídico que consagraba la supremacía del contrato, la propiedad privada, los mercados fijadores de precios y los derechos subjetivos asociados de “individuos libres” que buscaban maximizar sus utilidades en condiciones de igualdad (Nancy Frase en Capitalismo Caníbal).
En esta etapa tenemos un turismo más bien de élite y con un desarrollo artesanal de la oferta. Y un Estado que asume una función de carácter normativo (que llega hasta los años 60), es decir hay que organizar este fenómeno que empieza a ser cada vez más visible. Este período llega hasta casi la mitad del Siglo XX.
En Argentina el turismo fue concebido como factor de progreso y cultura, y como una actividad de significativo porvenir al igual que ocurría en algunos países de Europa.
A partir de la segunda mitad del Siglo XX, coincidiendo con el nuevo período de posguerra se inicia el régimen del capitalismo monopólico administrado por el Estado o también conocido como Estado de Bienestar. En esta etapa podemos identificar el momento que el turismo adquiere características de producto de consumo masivo a partir -fundamentalmente- de un contexto de paz, el mejoramiento de los medios de transporte, el crecimiento económico y de un proceso de mejoras al sector obrero que se tradujeron en salarios y normativas que estimularon el turismo a nuevas capas sociales.
Es el periodo del denominado turismo de masas y concentrado en las estaciones estivales, y del turismo social enfocado en los sectores más vulnerables de la sociedad. Se va consolidando lo que conocemos como sociedad de consumo.
A partir de la década de los 60’ se acentúa la intencionalidad política respecto al turismo internacional como una actividad que pueda ayudar a los países “subdesarrollados”, con el manifiesto apoyo de las diferentes instituciones supranacionales de posguerra como el FMI, el BID, el BM y la OMT
Así el Estado asume una función de Promotor de la actividad, puesto que el sector público y el sector privado le reclamaban respuestas al enorme crecimiento que adquiría el turismo. Todo esto en un proceso de internalización del turismo y de la planificación como herramienta para lograr el desarrollo, pero el Estado es garante de la inversión internacional.
Es interesante resaltar que esta instancia coincide con la ideología del desarrollismo y la modernización (en Argentina corresponde justamente al gobierno desarrollista de Arturo Frondizi) donde el turismo asume un rol preponderante junto a estas instituciones, sobresaliendo el CICATUR (Centro Interamericano de Capacitación Turística de la OEA) que reprodujo un intelectual especializado en desarrollo turístico, tecnócrata y a-político. Este perfil se trasladó también a muchas universidades.
En los 70 la teoría de los Polos de Desarrolla Industrial y los Corredores que inicialmente hacía referencia al sector automotriz, se extrapola a la actividad turística: de allí, incluso, quedó lo de corredor de la Ruta 12 a nuestro trayecto desde Posadas a Puerto Iguazú, donde las Cataratas constituían el atractivo principal que daba lugar al polo de desarrollo turístico.
Los años 80’ coincidiendo con los gobiernos de Ronald Reegan y Margareth Thatcher en EEUU y Reino Unido, empieza a despedir al Estado de Bienestar. Las pesadas deudas de los países y las críticas a la gestión que el Estado hace de las empresas públicas. El reino del Mercado toma fuerza y el Estado como organizador social retrocede.
En América Latina y particularmente en Argentina, este proceso llega en la década de los 90, con el gobierno de Carlos Menem. Ya estamos en el actual régimen del capitalismo globalizado financiarizado o como el Estado Neoliberal donde la iniciativa privada gana lugar en detrimento de la intervención estatal. Asistimos también a un cambio de paradigma donde además irrumpen las nuevas tecnologías, con el principal objetivo de estimular y facilitar el consumo.
Las vacaciones estivales prolongadas dejan lugar a un fraccionamiento de las vacaciones, y de esta manera el turismo de sol & playa pierde protagonismo en nuevas modalidades que se conceptualiza como “turismo alternativo”. Las agencias de turismo “bazar” se especializan e hipersegmentan para atender a los nuevos turistas de este nuevo tiempo. Las nuevas tecnologías facilitan la expansión del turismo, que junto al capital financiero e inmobiliario permiten la expansión territorial del turismo.
Estamos en la etapa del Estado coordinador donde el sector privado avanza casilleros en contra de lo público.
Como para cerrar esta síntesis de cómo a cada estadío del capitalismo se corresponde con diferentes sociedades, y como afirma Hall (2010) que se ha pasado de un modelo tradicional de la administración pública que desarrolla la política turística en relación al bien público, a un modelo corporativista que hace hincapié en la eficacia, el rendimiento de las inversiones, el papel del mercado y la relación entre los actores involucrados. Las organizaciones turísticas nacionales y regionales reducen sus funciones de desarrollo, planificación y políticas, en favor de la comercialización y promoción. El turismo como “fuerza social” del Estado interventor da paso al turismo como “industria” de la gestión, que estructura la actividad con base en criterios económicos (Higgins-Desbiolles, 2006).
Y respecto al nuevo papel del Estado Hall (2010) expresa que el nuevo papel del Estado genera un dilema político: “Por un lado se demanda menos interferencia del gobierno en el mercado, mientras que por otro lado, los grupos turísticos y afines buscan que el gobierno desarrolle políticas que favorezcan a estos grupos económicos, incluyendo el mantenimiento de los fondos gubernamentales para la promoción y el desarrollo” (Hall, 2010: 10).
Párrafo aparte: es imprescindible referirnos al gobierno de Néstor Kirchner porque instaló al turismo como una actividad estratégica central desde lo económico y social.
A fines del 2004 se sancionó la Ley Nacional de Turismo 25.997 que modernizó la actividad y puso la seguridad del turista y la calidad como norte de la actividad. En el 2005 se creó el Plan Federal Estratégico de Turismo Sustentable como un proceso que atraviesa a todos los eslabones de la industria turística. Parques Nacionales empieza a formar parte del mundo del turismo.
En la misma Ley se creó el Consejo Federal de Turismo (CFT) y el Instituto Nacional de Promoción Turística (Inprotur), el ente público que participa el sector privado, destinado a la promoción del turismo internacional. Nuevamente se fomenta el turismo social dirigido a los sectores más vulnerables con la puesta en valor de los complejos turísticos de Chapadmalal (provincia de Buenos Aires) y en las sierras de Embalse en el Valle de Calamuchita (provincia de Córdoba). Esta impronta continuó hasta diciembre del año 2015 donde Mauricio Macri ganó las elecciones presidenciales y asumió Gustavo Santos como ministro de Turismo de la Nación.
La gestión en el área de turismo durante la gestión de Gustavo Santos en el gobierno de centroderecha de Macri se caracterizó principalmente por una política de cielos abiertos con la apertura de las aerolíneas low coast, un acercamiento más directo con el sector privado, el intento de diseñar grandes regiones de ecoturismo y relaciones estrechas con la OMT, al punto que Santos es el actual Director General para las Américas de dicho organismo. También existieron algunos intentos de insertar capitales privados en algunos Parques Nacionales.
En diciembre de 2019 asumió la presidencia de la Nación Alberto Fernández y con él, Matías Lammens asumió como ministro del nuevo Ministerio de Turismo y Deportes. No terminó de asumir y en marzo de 2020 empezó la pandemia de COVID-19 que paralizó al sector turístico en el mundo entero y se detuvo la línea de flotación del mismo que es la movilidad: se hizo la noche.
El momento requería una intervención fundamental del Estado para mantener a las empresas y emprendedores del turismo. Entonces durante la gestión de Lammens –como primer aspecto a destacar—están los diferentes subsidios y programas especiales destinados a salvaguardar las empresas y el empleo del turismo. El Plan 50 Destinos que permitió modernizar y equipar atractivos de carácter municipal en todo el país. Además se encuentra el diseño de la Ruta Natural que es un conjunto de 17 rutas naturales para viajar por Argentina donde, cada ruta, abarca una región única por sus características. Este proyecto recibió incluso financiamiento del BID. La promoción internacional por parte del Inprotur fue un hito a destacar también. El relacionamiento y acción de vincularse estrechamente con el sector privado fue otro de los rasgos.
Finalmente, la acción más importante, fue el PREVIAJE. Se lo define desde la web oficial como “un programa de preventa turística que reintegra el 50% del valor de tu viaje en crédito, para viajar y disfrutar de todos los destinos de Argentina”. Tuvo cinco ediciones desde su creación.
A contrapelo del actual neoliberalismo en el que estamos insertos y hacia un discurso que se traslada hacia la derecha, en occidente la política pública del período que analizamos estuvo asentada en respuestas del Estado para garantizar la continuidad del sector turístico en Argentina.

En otros países
Pero qué formas encontramos en diferentes países.
Después de haber contextualizado el turismo en función de cada una de las etapas del sistema de acumulación que proponía cada modalidad del sistema capitalista, veamos ahora cómo están estructurados funcionalmente los organismos oficiales responsables del turismo en otros países. Organismos que son parte del aparato burocrático del Estado que se rigen por el derecho público y tienen competencias en la actividad.
Por ejemplo Francia, Reino Unido, Alemania o Estados Unidos son países con fuertes liderazgos en la actividad que no tienen un Ministerio de Turismo. Así podemos observar que destinos lideres no necesariamente se corresponden con grandes estructuras,
Francia, el país que más turistas internacionales recibe. Como dijimos, no tiene un Ministerio de Turismo como tal. La Administración turística se organiza a través de una Secretaría de Estado de Turismo, del Comercio, la Artesanía, las Pequeñas y Medianas Empresas, los Servicios, las Profesiones Liberales y el Consumo, que funciona bajo el organigrama del Ministerio de Economía, Industria y Empleo.
Reino Unido. El accionar turístico y la agencia de promoción Visit Britain dependen del Departamento de Cultura, Medios de Comunicación y Deporte. Es una estructura de un tamaño considerable con un secretario de Estado, del que dependen tres ministros de segundo nivel, entre ellos el responsable de Turismo y Patrimonio. Actualmente es el séptimo destino de preferencia internacional.
Alemania, ubicada en el puesto 8 como destino internacional mundial. El turismo tiene rango de Secretaría de Estado de Pymes y Turismo, que pertenece al Ministerio de Economía y Tecnología. Así mismo posee una Oficina Nacional Alemana de Turismo, dependiente de dicho ministerio, y que es el organismo responsable de la promoción internacional. Existe además un Comité mediador de asuntos turísticos entre los Estados Federados y el Gobierno Federal.
En Portugal es una Secretaria de Estado de Turismo, Comercio y Servicios dependiente del Ministerio de Economía y del Mar.
EEUU. Ocupa el tercer lugar mundial en recibir turistas internacionales, y también número 1 en el ranking de ingresos turísticos, amén de que es uno de los principales emisores internacionales de turistas.
El área de Turismo estaba históricamente integrada en un megaministerio responsable de promover la economía y las exportaciones que es la International Trade Administration (ITA), un área que forma parte del Departamento de Comercio. Por otro lado el gobierno federal colabora con la US Travel Association, lo que ha permitido crear -con el apoyo del sector- un impuesto federal, que se cobra a los viajeros internacionales cuando entran en el país, cuya recaudación se dedica a la promoción turística.
Desde el año 2022 el Gobierno aprobó por ley el financiamiento de una nueva estructura para el sector que sumará promoción y posicionamiento. Así, el senado de Estados Unidos aprobó la Omnibus Travel and Tourism Act, una ley que incluye a varios proyectos, entre los que se destaca una habilitación que permitirá la creación de una agencia gubernamental dedicada al turismo, y como novedad la figura de un Subsecretario de Viajes y Turismo.
Así, en otros países el turismo llega a tener rango de Ministerio pero compartido con otras áreas, como el ministro de Turismo de Australia que además es responsable de las áreas de Recursos y Energía. En Turquía, el mismo ministro que debe velar por el patrimonio cultural, también es el responsable de la ordenación y planificación turística.
En cambio, otros gobiernos optaron por contar con un Ministerio de Turismo propio, dado el creciente peso que tiene esta actividad en la economía nacional. Es el caso de México (9% del PIB), Túnez (7%), Croacia (13%) o Italia, que lo tiene desde mayo del 2009, por poner algunos ejemplos.
Y es que en el año 2000 el gobierno croata cerró el Ministerio de Turismo y pasó sus competencias al Ministerio de Mar, Infraestructuras y Transportes. Sin embargo, en 2009, bajo un nuevo gobierno, se recuperó.

Qué podemos esperar
Por Políticas Públicas entendemos las acciones u omisiones que los actores que hablan en nombre del Estado llevan adelante en el campo del turismo.
La modificación del estatus no necesariamente debe afectar el funcionamiento de un organismo, todo dependerá de los objetivos que se persigan.
Ante una supremacía discursiva del futuro gobierno, respecto a destacar el rol del mercado por sobre el Estado, es muy probable que el perfil del futuro Secretario sea el de un empresario.
El PreViaje en realidad es un subsidio a la clase media que tiene un poder adquisitivo y tiempo libre como para viajar en distintas temporadas, hoy de acuerdo a las declaraciones del futuro presidente respecto a momento en que está el país seguro, será considerado como un gasto de lujo.
También en base a los discursos podemos deducir que se facilitarán y disminuirán los trámites y controles para la habilitación de empresas de turismo.
El Inprotur seguramente adoptará otro perfil con mayoría de actores del sector privado.
Según declaraciones de un integrante de La Libertad Avanza se seguirá apostando al Turismo de Naturaleza y su integración con los Parques Nacionales. “Los mercados que más protegen la naturaleza son los países que más plata ganan con la naturaleza” en palabras de un integrante del partido próximo a asumir el gobierno nacional. Lo que deberá verse es el cómo de esa futura simbiosis.
También hay afirmaciones respecto a buscar inversiones privadas y no depender de financiamientos externos del gobierno con destino a infraestructura turística.
Plantean que actualmente hay una concentración de fondos públicos en programas sin resultados esperados y mensurables, lo que podría pensarse en falta de inversiones en destinos emergentes.
Seguro habrá altos niveles de cooperación con la OMT por dos motivos: por un lado porque este organismo está conformado principalmente por empresas, y por otro lado porque el actual Director General para las Américas, Gustavo Santos, ex Ministro de turismo, es un aliado de la coalición que está por asumir.

Conclusiones en espera
Ante el inminente cambio de gobierno en la República Argentina, y con eso un cambio de prácticas políticas y de ideas que organicen y estructuren la sociedad, nos hacíamos la pregunta de qué podría pasar en turismo más allá de bajar de rango (de Ministerio a Secretaría).
Para aventurar algún tipo de hipótesis realizamos una descripción, algo sintética del contexto histórico del turismo como producto de consumo masivo dentro del sistema capitalista, a través de las competencias que el Estado fue asumiendo en cada uno de ellos. Recordemos que cada época forma sus actividades y respuestas.
Luego expusimos algunos ejemplos de países turísticos con el tipo de organización en sus áreas de turismo. Nos faltó detallar cómo, en varios de esos países, la promoción internacional es asumida en distintas proporciones por el sector público y el sector privado, igual esto no invalida el artículo.
Sin duda las políticas de turismo tendrán la brújula del mercado como objetivo final, donde hay empresas que buscan maximizar beneficioso optimizar recursos. Recursos que usualmente son de una comunidad (un paisaje, un atractivo, una carretera, etcétera).
Explicité algunas posibles certezas en acciones que tomarían forma en el futuro. Pero igual hay algunos interrogantes para responder más adelante mediante las acciones. Algunos de ellos son:
¿Las provincias imitarán a la Nación respecto a unificar y generar nuevas estructuras menos burocráticas y con superposición de tareas en las áreas de turismo? Río Negro anunció decisiones al respecto.
¿La sostenibilidad constituirá una definición de marca y exigencias para el sector empresarial, o solo greenwhasing como acción comunicativa?
¿Las Universidades que forman futuros profesionales en turismo, modificaran contenidos para adaptarse al nuevo paradigma que se avecina? En los 90 muchas lo hicieron.
¿Los destinos emergentes y aquellas fiestas populares de carácter regional, serán considerados objeto de financiamiento y promoción? ¿Qué pasará con los establecimientos pertenecientes a segmentos de menores poderes adquisitivos y menores estándares de calidad?
Al ser el turismo internacional el segmento que consigue dólares, ¿habrá promoción para el turismo nacional interno?
¿Algunas capacitaciones serán financiadas por la Secretaría o deberá ser responsabilidad de las empresas y sus Cámaras empresariales o de profesionales?
Hay muchas preguntas que serán contestadas con el transcurrir del tiempo, recordando algo que ya expresamos en el sentido de que las políticas públicas turísticas son todas las acciones que se hacen, pero también aquellas que se omiten.
¡Ojalá a los argentinos nos vaya bien, porque así, al turismo, también le irá bien!

-*- Oscar Alejandro Degiusti, licenciado en Turismo.
Docente en la Cátedra «Turismo Ecológico» de la Multiversidad Popular.