El artista misionero Andrés Paredes dejó pinceladas de su impronta y de la identidad regional en una entrevista con Alicia Soroka en Radio República. Reflexionó sobre el talento, la creatividad, el trabajo y la búsqueda de nuevos horizontes, incluso por dentro. Destacó también al artista como un agente de cambio social en Misiones y más allá. Habló de su compromiso con la preservación de la identidad cultural y el enriquecimiento del panorama artístico regional. Cuando le preguntaron con qué canción podrían presentarlo, no dudó en elegir «Tierra colorada», del Chango Spasiuk, subrayando así su profundo vínculo con sus raíces apostoleñas.

Jueves 15 de febrero de 2024. El artista misionero Andrés Paredes compartió detalles sobre su última exposición en Encarnación, Paraguay, «Viejas raíces, brotes nuevos» durante su paso por Radio República, donde destacó el uso innovador de la yerba mate como pigmento en la mitad de sus obras, una técnica que explora los vínculos históricos entre la región y los jesuitas, así como su deseo de capturar la intensidad del color, dijo en una charla distendida con Alicia Soroka.
Para Paredes, su arte es un medio para explorar la identidad y las conexiones culturales sin fronteras físicas. En la nota quedó plasmado su compromiso con los materiales locales y su constante búsqueda de nuevas expresiones artísticas. Paredes, diseñador gráfico de base, se involucró con la identidad regional desde sus primeros pasos. Ahora delinea su próximo proyecto en Arteba, donde planea abordar la temática de las tradiciones guaraníes a través de una instalación de cerámica, con la que pretende invitar a reflexionar sobre la pérdida de las raíces culturales. Pero el artista propone y el público interpreta de manera libre, sostiene.
Su impronta quedará también en trabajos proyectados con cerámica en Areguá –Chile–, y Los Ángeles –Estados Unidos de Norteamérica– donde tiene previsto trabajar próximamente.
Entre sus experiencias significativas, destacó la adquisición de sus obras por parte del Museo de Arte Contemporáneo de Salta y la invitación a inspirarse en un exclusivo hotel en Puerto Iguazú. Destacó la importancia de la libertad creativa en su infancia, subrayando que jugar libremente con materiales naturales fue fundamental para su desarrollo artístico.
Al abordar la pregunta sobre la inspiración versus la dedicación, Andrés Paredes enfatizó la importancia de la habilidad para comunicar y ofrecer una narrativa sólida en el mundo del arte contemporáneo. Para él, el talento es solo una parte del éxito, mientras que la capacidad de transmitir ideas y conceptos es fundamental para destacarse en el campo artístico.
Entrevista de Alicia Soroka a Andrés Paredes

-¿Si tuviéramos que presentarte con una canción, cuál sería?
-“Tierra colorada” del Chango Spasiuk, sin lugar a dudas.
-Qué dupla apostoleña ustedes dos…
-Estuvimos en Asunción el año pasado, que tuve una exposición muy grande en Oxígeno y justo el Chango se presentó en el teatro y tuvimos la oportunidad de poder presentarle a los artistas paraguayos que conocí; todo el mundo lo quería conocer. Fue algo muy lindo. Creo que eso es lo rico de esto. En algún punto uno escucha la música y suena el chamamé y esa mezcla de la influencia de los inmigrantes y uno sabe que está hablando de Misiones, o cuando uno escucha un recitado de nuestro querido Ramón Ayala, que ya no está más, también se viene a la mente un montón de imágenes. Los que trabajamos con la imagen tenemos otro tipo de responsabilidades que van más allá, porque las metáforas son más difíciles de captar, pero creo que uno tiene la responsabilidad de contar de dónde uno viene, dónde están las raíces y hacia dónde quiere llevar el pensamiento de la gente.
-Nos está escuchando gente de Itapúa, Paraguay. ¿Estás con una muestra en Encarnación?
-Así es. se trata de un trabajo inédito. La muestra se llama “Viejas raíces, brotes nuevos”, y tiene bastante que ver con la búsqueda de nuestros orígenes; la particularidad de estas obras es que la mitad de los cuadros están pintados con yerba mate. Estudiando sobre los pigmentos naturales descubrí que los jesuitas llegaron a importar una tinta china que no era china, sino misionera, a base de yerba mate, y escribían con pluma con ella. La yerba es un producto fantástico. Al investigar un poco descubrí sobre esa tinta y quiero llegar a ese color tan intenso. Estos cuadros están pintados en las bases con pigmentos a partir de yerba mate y otros con tierra colorada. Representan por un lado mi familia actual, son seis paneles, y del otro lado, mi familia que ya no está, y parte de mi familia proviene de parte de la región de Itapúa, y de la Misiones del otro lado que en algún momento fue todo parte del mismo territorio, la tierra colorada y la provincia jesuítica. A mí me encanta la idea de esta tierra que no tiene fronteras, por más que estamos llenos de bordes, es algo que suelo trabajar en mis obras; el decir: “mirá ahí abajo, el Paraná, el Uruguay y ese triángulo virtuoso que nos une”.
-Siempre tus recursos artísticos están ahí en el mate, en la tierra, en el barro, en el verde…
-Sí, en el arte uno debe tener su fundamento, y básicamente para mí es como un manifiesto, entonces para mí toda la inspiración tiene que ver con lo que yo conozco que es el lugar donde nací, donde crecí y donde está mi historia y que tiene que ver con el norte de Corrientes, el sur de Brasil, donde también viví, donde tengo una de mis sobrinas brasileñas que juega al fútbol también; y el Paraguay que es tan fuerte para toda nuestra idiosincrasia y nuestra cultura gastronómica. Y también juego con ver hasta qué punto llega ese marco teórico de investigación en el que te podés inspirar, que para mí es inagotable, porque por ejemplo, hace dos años quise usar materiales que no se consigan en librerías pero que a su vez tengan una carga performática, entonces empecé a trabajar con una tinta hecha con los tacurúes secos. Empecé a molerlos y a agregarles féculas hasta lograr una pintura que pueda pintar con esa tierra; que tampoco es tierra porque esa fécula ya pasó por las hormigas, que es una comunidad de trabajo y ya estuvo en algún momento con una utilidad, entonces hice esculturas y esculturas a partir de la tierra de los tacurú, que había que explicar lo que era el tacurú.
-Ciertamante para nosotros es muy conocido el tacurú, pero afuera hay que explicar qué es…
-Así es, hay algunos en África y en otros lugares. Y más fuerte fue lo de los tareferos, porque quería hacer unas esculturas y quería usar las ponchadas; y de vuelta tenía que explicar qué es una ponchada, que es una tela que se usa para trabajar, que si bien tiene un número pintado, que es lo único que tiene un gesto pictórico, muchas veces ese número es una condena, porque si no cosechan bien se les paga menos. Entonces el único gesto pictórico que era el número pintado de color rojo era muy interesante. Empecé a trabajar y las rellené con yerba mate y gracias a esa escultura me gané el premio del Salón Nacional de Bellas Artes, que fue algo inédito. Yo me estaba corriendo del trabajo que vengo haciendo de un compromiso con la belleza, las mariposas y toda nuestra flora y fauna. Al trabajar con estas ponchadas de yerba estaba también la transpiración del tarefero, la tierra, las marcas de sus dedos, y cuando uno veía esa escultura caía el polvillo de la yerba y se lo llevaba puesto, y olía a yerba. Cada escultura tiene 250 kilos de yerba, es un cuerpo muy pesado pero con la yerba que vale, que es una yerba seca y procesada. También habla de Misiones. Entonces creo que no hay límites cuando uno está investigando y trabajando con elementos tan puntuales.
-¿Cuál es tu próximo destino para ir a producir o exponer?
-Ahora me estoy yendo a producir un mes a una fábrica de cerámica muy importante en Areguá, que es un centro cerámico muy importante de América. Tienen un horno de tecnología japonesa, que es artesanal 100 por ciento, y es el mayor horno cerámico de Latinoamérica. Los japoneses tienen mucha tecnología y mucha tradición en hornos cerámicos. Este año voy a hacer mucha residencia de artista por invitaciones. Que eso es como un regalo, cuando te invitan a producir y a inspirarte en un lugar. Dentro de este año, en las residencias voy a estar ahora en Areguá, en mayo en el desierto de Atacama en San Pedro, que me invitaron de un hotel a producir en el desierto en Chile, que va a ser un gran desafío, y después estoy un mes en Los Ángeles –así que voy a pasar de una punta a la otra, del desierto a la metrópoli-, donde voy a estar tres semanas produciendo. Y de lo que uno produce inspirado por el contexto luego se hace una exposición en la galería de Building Bridges, que es la galería que me representa en Los Ángeles.
-¿Y con cerámica qué vas a hacer?
-Debido a que los días son tan cortos ahora y hay agenda, tengo Arteba que es la feria de arte más importante de Argentina y una de las más importantes de Latinoamérica también, y tengo que mandar el proyecto a fines de abril. Hay una leyenda que dice que el alma de los guaraníes es llevada al cielo por los picaflores. O sea que, cuando un indio muere, su alma se va a las flores; y el picaflor es un ser que conecta el cielo y la tierra, y cuando se va a libar en la flor está rescatando un alma y la está llevando al cielo. Tengo en mente hacer como un gran mainumby, como se dice picaflor en guaraní, pero voy a hacer como un esqueleto de un picaflor gigante, que critica que se están perdiendo las tradiciones, que las flores ya no son las mimas que antes; las flores van a ser de piedra, el esqueleto del picaflor es lo que nos queda, y llama un poco a la reflexión sobre nuestras tradiciones. Esa es mi interpretación por supuesto. El arte es patrimonio del espectador, al que le puede parecer otra cosa y es todo válido.
-¿Vendés tus obras luego de hacer las muestras?
-Así es. El año pasado hice tres exposiciones en Madrid que fueron un éxito tremendo. De hecho durante una de esas exposiciones me ocurrió una experiencia muy linda: me compró una coleccionista muy importante de España, y luego me llegó un correo electrónico diciéndome que ellos tienen un hotel en Iguazú, que es el hotel más exclusivo en Argentina, y me invitaron a ir a inspirarme en este hotel que tiene solo 14 habitaciones en la selva, que era de la familia Bemberg. Cuando ella vio la obra dijo: “esto es de Misiones, es de donde nosotros venimos”, y me invitó a participar de este proyecto que fue fantástico. Y en Arteba el año pasado mi galería se animó a presentar mis pinturas, porque yo venía considerándome un escultor, y el año pasado empecé a pintar con tierra colorada, con pigmentos naturales, pero también con cemento, a hacer pinturas muy grandes, fue como un debut. Y el primer día que la feria está cerrada al público y está abierta solo para los museos, tuve la suerte de que el Museo de Arte Contemporánea de Salta, que tiene un gran acervo cultural, adquiera dos pinturas mías -atrás vinieron los coleccionistas comprando lo mismo-. Es un privilegio estar en un museo en otra provincia, de hecho este año, diciembre, enero y febrero tengo una muestra individual en todo ese museo de Salta, que es también un gran desafío.
-Cuando estuviste hace unos meses en la radio con Mariana Brea, comentaste que cuando eran niños jugaban a la siesta con ella en un depósito en tu casa, y que tu mamá los alentaba a jugar con lo que había.
-Así es, es un galpón que hay de todo, y nosotros entrabamos a jugar y salíamos disfrazados, haciendo montañas de nieve con lo que había. Eso tiene la siesta misionera, que para mí es un espacio físico. Que mucha gente no entiende que era sin celulares, sin tele para ver porque teníamos solo dos canales. Creo que es un momento en el que se desarrolla mucho la creatividad. Cuando cuento que al lado de la casa donde vivía había un consultorio médico muy grande que estaba lleno de vitrinas y del otro lado había un patio donde teníamos, caballos, patos e incluso un mono viviendo en un árbol la gente piensa que es todo ficción, porque de hecho hay muchos artistas que ficcionan su historia, pero en este caso no me hace falta, porque como vos decís, siempre fue muy impulsada mi carrera por mis padres, que me dieron mucha libertad también.
-Hay mucha gente que busca un camino artístico para sus hijos y creen que eso pasa por que vayan a una escuela de arte de chicos, que puede ser así… pero ignoran que suma mucho jugar libremente.
-Creo que es mucho más fuerte, porque muchas veces nuestra educación está marcada justamente por los límites, pintar acá adentro, no fuera de la línea, no fuera de la hoja, y para mí es más válido cuando uno va al arroyo y agarra para jugar un pedazo de ñaú, que es una arcilla espectacular, que de hecho ahora está viniendo gente de todos lados a buscarla. En Paraguay aprendí que es un barro con muchísimas propiedades y muy único, y nosotros lo tenemos en todos lados, de hecho ese barro tiene su propia fórmula. Agarrar un pedazo de barro y jugar libremente, tal vez es algo efímero porque no se lo pueden llevar a su casa, pero eso es magia. Ahí sucede la magia de la creación.
-Te voy a preguntar algo que seguramente te preguntaron muchas veces: ¿qué es más importante, la inspiración o la dedicación?
-Hoy en día el talento es el 50 por ciento y la otra mitad es cómo te sabés vender y cómo te mostrás ante el mundo, y cómo comunicás lo que querés hacer. Tenemos muchos artistas muy talentosos, y no se trata de oportunidades, porque hoy estamos conectados con todo el mundo, pero saber qué mostrar, dónde mostrar y qué discurso ofrecer en todo este universo enorme e interminable que es el arte, lo visual y lo escultórico, es tener muy en claro cómo uno ofrece y comunica lo que está haciendo. El arte que hacemos hoy, que es el arte contemporáneo está en el mundo de las ideas, está en el plano de los conceptos y de siempre ofrecer algo más. Por supuesto que se da por sentado que hay cosas que deben estar, como la técnica, la durabilidad y la factura, pero es mucho más importante lo que viene detrás, el concepto y la idea, qué es lo que estamos dejando.
-Muchas gracias por venir y cambiar el aire de este estudio luego de una semana tan ajetreada.
-Estoy muy agradecido por permitirme venir y contar un poco de lo que hacemos. Creo que somos muchos los que trabajamos en Misiones desde hace mucho tiempo para fortalecer nuestra identidad. Así es que pienso que los músicos, los artistas visuales, los bailarines, los actores, los directores tenemos en nuestras manos algo súper importante como actores de la sociedad.

