Macrón sufrió una fuerte derrota. La composición de la Asamblea Nacional se definirá en la segunda vuelta del 7 de julio. «El macronismo está en retirada», dijo a LPO el especialista Heber Ostroviesky.
Lunes 1 de julio de 2024 (Por Augusto Taglioni para La Política OnLine). Francia se asoma a un inédito escenario de polarización entre la extrema derecha de Marine le Pen (foto de portada) y el nuevo frente popular liderado por la extrema izquierda de Juan-Luc Melenchon (foto inferior), que deberán medir fuerzas un el ballotage del próximo domingo.
El partido de Le Pen que postuló como cabeza de lista al joven Joan Bardella -nueva estrella de la política francesa- fue el gran ganador de las elecciones legislativas, paso previo a conformar gobierno en el sistema parlamentario francés.
La extrema derecha de Le Pen logró el 33,5% de los votos por encima del Nuevo Frente Popular de izquierda que sumó a los socialistas del ex presidente Francois Hollande y alcanzó un 28,1%, superando cómo a la fuerza de Macron que sacó un 20,7% y sus aliados de los Republicanos del ex presidente Nicolás Sarkozy que obtuvo un 10%, que puede ser clave para la formación del próximo gobierno.
La extrema derecha no llegó a la mayoría absoluta y ahora resta esperar el resultado del ballotage para ver que tipo de mayoría se alcanza en la Asamblea Nacional para formar gobierno. Le Pen aparece con grandes chances de formar gobierno, pero el juego sigue abierto. Si la extrema derecha o la izquierda finalmente logran formar gobierno, Macron se vería obligado a «cohabitar» con un gabinete de otro signo político como le ocurrió a Mitterand con Chirac.
El periodista especializado en Francia, Heber Ostroviesky, explicó a LPO que «el sistema francés es particular, no es parlamentario como Inglaterra, ni presidencialista como en Argentina sino semi-presidencialista. Eso significa que tienen un presidente elegido por elección directa, como fue el caso de Macron, y con posterioridad a la elección presidencial se votan los 577 parlamentarios que conforman la Asamblea».

El sistema francés es particular, no es parlamentario como Inglaterra, ni presidencialista como en Argentina sino semi-presidencialista. Eso significa que tienen un presidente elegido por elección directa, como fue el caso de Macron, y con posterioridad a la elección presidencial se votan los 577 parlamentarios que definirán el primer ministro.
«Una vez elegida la Asamblea, el presidente propone a un primer ministro que la Asamblea debe aprobar con una mayoría de 289. Lo que sucede en general es que como las elecciones presidenciales y las parlamentarias van juntas, primero se elige el presidente y en general eso genera una ola fuerte que hace que luego se elijan mayoritariamente asambleístas parlamentarios que responden al presidente», agrega.
Pero esta vez es distinto, en una jugada tan arriesgada como polémica, luego de perder la elecciones europeas, Macron convocó a elecciones generales con menos de un mes de tiempo para definir un nuevo Parlamento que a su vez elija un nuevo gobierno. Lo hizo para salir de una situación de empate político que tenía a su gobierno trabado.
En la última elección presidencial de 2022, Macron ganó en segunda vuelta pero la legislativa dejó un Parlamento fragmentado en donde el oficialismo logró consolidarse de manera dificultosa con el apoyo de la centroderecha republicana de Sarkozy, que en esta elección sufrió la ruptura de una parte de su partido que se fue con Le Pen.
«El que gobierna en Francia es el primer ministro y su gabinete, no el presidente. El que lleva adelante el gobierno es el primer ministro que el presidente propone y el parlamento acuerda. Cuando son del mismo signo político, como sucedió en el primer gobierno de Macron y en lo que va del segundo, la figura del presidente se fortalece pero en tiempos de crisis puede el jefe de estado queda en rol mucho más desdibujado», agregó Ostroviesky.
«Cuando se dan casos de cohabitación, es decir, un presidente de un partido y un primer ministro de otro partido, como podría suceder ahora, gobierna el primer ministro y el presidente sólo conserva dos prerrogativas, digamos, la última palabra en política exterior y en cuestiones de defensa. Pero gobierna el primer ministro con su equipo», explicó.
Cuando se dan casos de cohabitación, es decir, un presidente de un partido y un primer ministro de otro partido, como podría suceder ahora, gobierna el primer ministro y el presidente sólo conserva dos prerrogativas, digamos, la última palabra en política exterior y en cuestiones de defensa.
El especialista señaló que «el macronismo está en retirada» y ahora «las posibilidades que se abren es que -en el ballotage- la fuerza de Le Pen saque 289 asambleístas y tenga mayoría propia y puede nombrar al primer ministro, o que nadie llegue a los 289 y en ese caso lo que sucede es que van a explorar algún tipo de alianzas».
En ese sentido, no habría que descartar un acuerdo de Le Pen con sectores de la derecha clásica que engloban los Republicanos de Sarkozy.
«El segundo escenario es que nadie alcance mayoría absoluta y se abre un impasse porque no se puede volver a convocar elecciones legislativas por un año. Eso le podría dar una una carta a Macrón para presentarse como un guardián de las instituciones y aguantar un año más, pero en un rol más figurativo como el presidente de Italia», agregó Ostroviesky.
Si luego del ballotage ninguna fuerza alcanza mayoría absoluta se abre un escenario de incertidumbre porque si no logran constituir alianzas para formar gobierno se abre un impasse porque no se puede volver a convocar elecciones legislativas por un año. Eso le podría dar una carta a Macrón para presentarse en cierta medida como como guardián de las instituciones y aguantar un año más.
Macron adelantó las elecciones luego de la victoria de la fuerza de Le Pen en las recientes europeas del 9 de junio. Un caso similar al de Macron fue el de Jacques Chirac luego de las grandes huelgas de 1995, cuando adelantó las legislativas. La mayoría fue los socialistas y quedó Chirac presidente con el socialista Leonel Chospin como primer ministro, otro caso de cohabitación.
