Isabel Carrera analiza en Plural el impacto de las redes sociales en la cotidianeidad. Analiza, en ese contexto, el impacto y la revolución en la política y la comunicación, generando una avalancha de información que empodera pero también confunde.

Miércoles 10 de julio de 2024. Las redes sociales tienen una fuerte influencia en la sociedad, en la política y en la comunicación, sometiendo a una suerte de hiperconsumismo que tiene impactos positivos y también negativos, destaca Isabel Carrera, especialista en comunicación política en su columna de Plural, el programa periodístico de Canal 4 Posadas.
La mayoría de la población comienza y termina el día revisando las redes sociales.
Según la consultora Data Report, una persona pasa un promedio diario de 6 horas y 37 minutos conectado. En ese tiempo se dedica a revisar, compartir y comentar en redes sociales, transformando el modo en que se debate y se intercambian ideas. Antes, estos intercambios se daban cara a cara; hoy, se realizan predominantemente en el ámbito digital.
La información, antes jerarquizada por periodistas y medios de comunicación, ahora circula de manera desordenada, creando una percepción de incertidumbre y descontrol. Gonzalo Sarasqueta, director del Máster de Comunicación Política y Empresarial de la Universidad Camilo Cela de España, sostiene que esta sobrecarga informativa empodera pero también confunde, ya que es difícil discernir entre lo real y lo falso.
Carrera también menciona el concepto de «tribalismo digital», donde las redes sociales intensifican el sentimiento de pertenencia a grupos ideológicos, exacerbando prejuicios y polarización. Los científicos Steven Sloman y Philip Fernbach en su libro «La ilusión del conocimiento: Por qué nunca pensamos solos» explican que las redes sociales refuerzan las opiniones y aumentan la mentalidad de rebaño.
El politólogo Mario Riorda observa que las redes sociales no solo deslegitiman discursos oficiales, sino que también destapan abusos en distintos ámbitos. Un ejemplo reciente es la reacción en redes tras el operativo de seguridad frente al Congreso, donde las publicaciones oficiales y los comentarios de usuarios generaron un intenso debate.
Isabel Carrera también cita al filósofo surcoreano Byung-Chul Han, quien advierte sobre la «hipercomunicación digital» que -dice- impide la reflexión y la formación de un contrapoder que cuestione el orden establecido. En este contexto, Carrera sugiere la necesidad de desconectar para poder analizar y entender mejor la información que recibe la población.

Isabel Carrera en Plural

-¿Con qué tema venís hoy, Isabel?
-Hoy vamos a hablar sobre las redes sociales y cómo cambiaron nuestras vidas y las sociedades, la política y la comunicación. Antes quería preguntarte ¿cómo comienza y cómo termina tu día generalmente?

-Mirando las redes, justamente como periodista, revisando lo que pasó, antes de dormir; y al levantarme para ver lo que pasó durante la noche.
-Pero todos lo hacés a través de las redes sociales…

-Así es.
-Hoy vivimos en una sociedad en la que abunda la información. Hay un hiper consumismo. Como vos, hay miles de personas que hacen lo mismo; se levantan y lo primero que hacen es encender su celular y revisar las redes sociales, revisar el teléfono, si hay mensajes, qué información hay. Según la consultora Data Report, el promedio de conexión diaria de una persona es de 6 horas y 37 minutos. En pantalla tenemos una app que se dedica a hacer un seguimiento de, en este caso, el presidente Javier Milei: esto es de hoy, tiene 166 posts en Twitter. También tenemos estas herramientas que nos permiten ver cuánto postea cada persona, el tiempo que le dedica. En este caso, Milei estuvo en Twitter una hora y 58 minutos. El promedio general, como te decía, es de 6 horas y 37 minutos lo que pasa una persona en las redes sociales por día, esto es de lunes a lunes durante todo el año. Este tiempo de siete horas prácticamente las personas se pasan revisando las redes, compartiendo a veces algunos posteos, imágenes, comentarios. Incluso hoy los debates, discusiones e intercambio de ideas se dan también a través de las redes sociales. Antes, estos intercambios se hacían cara a cara en un grupo de amigos, en un asado; hoy se da mucho más a través de las redes sociales. Los tiempos cambiaron mucho. En el Siglo XX la información era bastante limitada, el acceso a la información se daba a través de los medios de comunicación masiva, la radio, la TV y los diarios impresos que llegaban a tu casa, y los canales que tenían sus noticieros, después empezamos a tener noticieros durante las 24 horas del día. En la actualidad hay un problema de saturación, porque hay muchísima información, existe muchísimo contenido en circulación. Los ciudadanos hoy pasaron a ser también prosumidores, es decir, no solamente consumen la información, sino que también la producen. Esto generó como un desorden en el debate público por la gran cantidad de información que circula. Antes, el periodismo era el que se encargaba de jerarquizar esta información y la ofrecía a la opinión pública. Hoy en día esto cambió bastante. No hay un flujo direccionado, como decías vos, el ciudadano también puede participar de generar las noticias. Puede que hoy salgas de tu casa o cualquier persona salga de su casa y se encuentre con un hecho noticiable, un accidente de tránsito y con un celular capte el hecho, puede que también lleguen a los periodistas de un medio, hagan la cobertura, pero ya antes estuvo en las redes sociales de otras personas y a veces, como decías, los mismos medios se nutren de lo que comparten los ciudadanos en las redes sociales. Quiero comentar también que Gonzalo Sarasqueta (el director del Máster de Comunicación Política y Empresarial de la Universidad Camilo Cela de España) hizo una investigación sobre esto. Se dedicó a investigar y estudiar mucho cómo circula la información en las redes sociales y cómo consumimos esto. Él sostiene que esta avalancha informativa hoy empodera a la sociedad desde un punto de vista comunicacional, pero a la vez produce también una percepción de descontrol, de incertidumbre y de confusión, porque muchas veces circula muchísima información y no sabemos de toda la información que circula qué es real, qué no, qué está corroborado o de dónde salió esta información.

-O si esta información pretende perjudicar a un sector, a una persona, a una ciudad, por ejemplo; a un destino turístico incluso.
-Exacto. La gente no solamente emite una opinión sobre un determinado hecho, puede hablar, como decíamos, de un lugar que visitó, puede favorecer o no, o puede contar cosas que no son reales sobre ese hecho. Y después, ¿cómo corrobora eso? Justamente lo que hablabas vos en tu columna. También expone que, a partir del avance de estas nuevas plataformas de comunicación hoy surge el tribalismo digital. Esto quiere decir que las redes sociales intensifican el sentimiento de pertenencia que se da a grupos ideológicos, estéticos, nacionales, religiosos. Es decir, que a través de las redes sociales las personas acentúan sus ideas, su pertenencia a determinados grupos, porque se pasan muchísimo tiempo conectadas y los algoritmos hacen volver a hacer ese núcleo. Si en tu barrio te juntas con determinadas personas, en las redes terminas también conectándote con el mismo grupo de personas, porque el algoritmo hace un análisis de lo que hablás, de lo que escribís a diario y te posiciona ese tipo de información en primer lugar, vuelve a seleccionar eso y te muestra sobre lo que estás hablando, sobre lo que escribiste, sobre lo que compartiste o a quién seguís. Volvés a ver a personas que opinan lo mismo que vos también sobre determinados temas. Según los científicos Steven Sloman y Philip Fernbach, el ser humano profundiza estos prejuicios que tiene hacia quienes considera diferentes, es decir, se acentúa esta mentalidad de rebaño: protejo a quienes pertenecen a mi grupo y ataco a quienes están en contra o piensan distinto a mí, que a través de las redes se acentúa muchísimo más. Si antes se hacía en un grupo de barrio, de la iglesia, de la escuela, hoy a través de las redes es mucho más acentuado. En el libro que escribieron estos científicos, que se llama “La ilusión del conocimiento: Por qué nunca pensamos solos”, plantean esto también, de que las opiniones se refuerzan y se intensifican en las redes sociales.

-Nos inducen los pensamientos, las miradas, las decisiones, las conclusiones…
-Exacto, si pensás de una manera, vas a seguir conectándote con ese mismo grupo de personas que piensan igual a vos. Por otro lado, el politólogo Mario Riorda habla de que estamos en tiempos muy diferentes, la gente habla sin filtros y los movimientos sociales hoy se dan y se articulan a través de las redes sociales. Riorda publicó un artículo hace unos días en el que recuerda una situación que se vivió hace muy poco frente al Congreso de la Nación: él dice que si un presidente se levanta con ánimos de guerra, va a usar imágenes a través de sus redes para hablar sobre saqueos, va a hablar sobre la barbarie, va a exponer determinada situación. Podemos ver estas imágenes que publicaba la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, el mismo día que se aprobaba la Ley de Bases en el Congreso. Podemos ver que ni bien se conoció el operativo, el dispositivo que se llevó adelante frente al Congreso, la ministra sale a felicitar a las fuerzas de seguridad, también a través de una cuenta que se llama La oficina del Presidente hacen un comentario sobre esto. De inmediato podemos ver que de un lado y del otro salen a hablar del tema, algunos a favor, otros en contra, cuestionando toda esta situación. Otra vez se acentúa esto de que quienes están a favor o en contra se nuclean.

-Estoy viendo con sumo asombro el uso liviano de parte de la cuenta oficial del término “reprimiendo”.
-Es el mismo lenguaje que usa el Presidente, el vocero presidencial, y se acentúa a través de las redes. Lo que dice Mario Riorda es que las redes sociales hoy no solamente van a deslegitimar los discursos de ambos lados, sino que también destapan distintas situaciones de abusos que se pueden dar en distintos ámbitos.

-Me quiero detener en el tuit este, porque también habló de un intento de golpe de Estado, discurso que no prosperó absolutamente, porque fue una barbaridad proponerlo, decirlo, interpretar como un golpe a esas manifestaciones.
-Exacto. Por eso Riorda habla de toques de queda en la era de las redes, prohibir a la gente salir de su casa ya no clausura, sino que expande. Cuando el Gobierno empezó a hablar de golpe de Estado y a plantear que la gente no salga a decir nada, desde ambos lados salieron a las redes y a las calles a manifestarse. Incluso las redes acentuaron mucho más esta idea de decir «mostramos lo que está pasando», se muestra la violencia, hay videos, fotos, imágenes de todo lo que ocurrió ese día, no solamente lo que mostraban los medios, sino también que la gente que pasaba alrededor tomaba imágenes, captaba, lograba captar, mostrar y exhibir toda esta situación. Otra de las cosas que plantea Riorda es qué hacemos frente a este exceso de información, frente a esta discusión que se da en las redes: hay que buscar, sobre todo, mucho diálogo, mucho consenso, mucha negociación, tratar de acercar las partes. Creo que deberíamos también tomarnos tiempo para el silencio, para desconectarnos y no acentuar estas diferencias que vemos a nivel país, que se acentúa muchísimo a través de las redes y en grupos sociales. Y como para ir cerrando, quería compartir lo que dice el filósofo ensayista surcoreano Byung-Chul Han: “La hipercomunicación digital destruye el silencio que necesita el alma para reflexionar y para ser ella misma, se percibe solo ruido sin sentido y sin coherencia. Todo esto impide la formación de un contrapoder que pudiera cuestionar el orden establecido, que adquiere así rasgos totalitarios”. Es decir, por esta sobreinformación, hoy no tenemos ni siquiera tiempo de reflexionar sobre lo que está pasando.

-No está proponiendo cancelar la información ni censuras…
-Se trata de tomarnos un tiempo para reflexionar, tomar un poco de distancia para poder analizar, para poder entender. Porque muchas veces recibimos tanta información, estamos tan abrumados que terminamos saturados, agotados, sin tener la capacidad de reflexionar o analizar un hecho.

-¿El tiempo que pasa Milei en Twitter es para aportar algún tipo de información a la ciudadanía es para pelear con la gente?
-Hace las dos cosas. Si vos mirás sus redes ves reposteos…

-Belicosos…
-Exactamente, de hecho posteó ese tuit que estábamos viendo hace un ratito de la Oficina de la Presidencia, donde hablaba justamente de golpe de Estado, de represión; él acentúa esto. Muchas veces repostea esos tuits donde vemos agresiones o información no corroborada y en otras ocasiones él mismo carga contra otros grupos o contra ciertos sectores. Lo vimos cuando ocurrió la aprobación en diputados de la Ley Bases, cómo salió de manera agresiva al otro día. Así hace posteos, reposteos. Creo que cada uno evalúa qué hacer con su tiempo, pero en estas dos horas que se tomó Milei para estar en Twitter, hizo más de cien posteos.