El presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), Víctor Moriñigo, pide que Milei priorice la educación. Si avanza el veto al Presupuesto universitario y el desfinanciamiento, advierten que será un año conflictivo. Llaman a defender la educación con movilizaciones y acciones institucionales.

Jueves 18 de septiembre de 2024. Los rectores agrupados en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y los sindicatos docentes y no docentes se preparan para dar “pelea” si el presidente Javier Milei veta la Ley de Financiamiento Educativo, según adelantó el domingo, al presentar el lineamiento del Presupuesto nacional 2025 ante el Congreso de la Nación.
El presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y a su vez rector de la Universidad Nacional de San Luis, Víctor Moriñigo, garantizó la pelea de ser necesaria y le reclamó a Milei “que priorice la educación”.
Si avanza el veto, los universitarios buscarán que los legisladores nacionales revisen esa medida con los dos tercios de los votos necesarios. Esta tarea será difícil de lograr, ya que Milei cuenta con el apoyo de los radicales disidentes, como el legislador nacional por Misiones, Martín Arjol, que ya anunció que acompañará, una vez más, al presidente Milei. Y si los universitarios logran reunir los votos necesarios, Milei anunció que judicializará el veto.
En ese contexto, Víctor Moriñigo, confirmó a Misiones Plural que el martes se reunirán los rectores, en la sede del CIN, junto a los sindicatos docentes y no docentes para planificar los pasos a seguir. “Por lo pronto, le pondremos fecha a una nueva movilización en defensa de la universidad pública, como la que llevamos a cabo el pasado 23 de abril”, señaló.
El rector aseguró que la Ley de Financiamiento Educativo no produce desequilibrio fiscal y mencionó que el retraso en los sueldos del personal docente y no docente es de aproximadamente 50 puntos porcentuales. Anticipó que si la situación no cambia, el 2025 se avecina como un año muy conflictivo para las universidades.

Entrevista con Víctor Moriñigo
-La Ley de Financiamiento Educativo será vetada por el presidente Milei…
-Déjeme ilusionarme un poco con que algún asesor le diga al presidente Milei que la Ley de Financiamiento Educativo se puede pagar con el superávit fiscal. Los docentes y no docentes universitarios merecen equiparar sus salarios con la inflación, por eso le pido al presidente que priorice la educación. Si esto no sucede, el CIN decidió seguir las vías institucionales y trabajar fuertemente para conseguir los dos tercios en la Cámara de Diputados y ratificar la ley, lo que significa no ratificar el veto.

-Todo hace suponer que los legisladores radicales que acompañaron el veto a la Ley de Movilidad Jubilatoria harán lo mismo con la Ley de Financiamiento Educativo…
-Tenemos que hacer cuentas matemáticas. La Ley de Financiamiento Educativo en Diputados obtuvo 144 votos en horas de la madrugada, por lo tanto, quienes no la votaron no estaban en el recinto. Estamos a unos 26 votos de los 170. Esto quiere decir que, aunque es difícil, no estamos tan lejos. Además, la universidad pública tiene un fuerte arraigo y la mayoría de los diputados nacionales deben volver a sus provincias y explicar por qué votaron en contra de su universidad. Usted seguramente me dirá que con los jubilados no se pusieron colorados y no dieron explicaciones. Lamentablemente, los jubilados no tienen un gremio que los nuclee y haga que los legisladores se pongan colorados. Entiendo que la universidad pública tiene una consideración social, por eso será difícil levantar la mano en su contra y contener a una sociedad que saldrá a defenderla nuevamente.

-Supongamos que se consiguen los dos tercios en la Cámara de Diputados, el presidente Milei anunció que va a ir a la justicia…
-Puede ser. Le diría humildemente al presidente Milei que debería tender puentes para buscar una solución y, si realmente el problema es el financiamiento, le aseguro que en una mesa de decisión firme le podemos encontrar la vuelta. No hay que olvidar que los trabajadores universitarios, docentes y no docentes, tenemos una pérdida de 50 puntos con respecto a la inflación y, si hilamos más fino, una pérdida de 20 puntos contra otros empleados estatales. ¿Cómo se le explica a un trabajador universitario que su salario tiene esa diferencia con otros salarios de agentes estatales? Cuando uno le consulta al gobierno nacional, no saben qué responder. Uno no sabe si el gobierno no supo, no quiso o no pudo resolver el tema. La cuestión es que llegamos a septiembre y esa diferencia no fue subsanada. Es algo inexplicable.

-¿Está anticipando la concreción de una movilización como la del 23 de abril pasado?
-Sí. El martes próximo llevaremos a cabo una reunión en el Consejo Interuniversitario Nacional con la participación de los gremios docentes y no docentes, en la que se anunciará la fecha en que saldremos a defender la universidad pública como lo hicimos el 23 de abril pasado.

-¿Después de la marcha, qué sigue, considerando que el gobierno nacional no tiene intenciones de ceder?
-Primero, si yo fuese gobierno, después de la marcha convocaría a los gremios docentes y no docentes y les daría los 20 puntos de diferencia que tenemos con los otros empleados estatales, entonces nos quedaría negociar la diferencia de 30 puntos.

-Parece que al gobierno nacional no le interesa el diálogo con los rectores y los sindicatos docentes y no docentes universitarios. Lo tuvo un poco luego de la marcha del 23 de abril cuando otorgó el 270% para funcionamiento, pero luego volvió a cerrar el diálogo. ¿Coincide?
-Es cierto, lo tuvo con los rectores y rectoras entendiendo que el 270% no era caprichoso, ya que, por ejemplo, no teníamos dinero para pagar siquiera los servicios. Tuvo diálogo después de un error no forzado que fue otorgarle a la UBA en primer lugar dejando de lado a las demás universidades. Ojalá que de esto hayamos entendido todos y encontremos una solución, porque además tenemos el presupuesto 2025, que ya tenemos un indicio de lo que será y que no se podrá modificar en todo el año.

-¿Desequilibra el equilibrio fiscal la Ley de Financiamiento Educativo?
-No. El gobierno nacional tiene un superávit de enero a agosto que supera los 2.000 millones de pesos, y con ese superávit se podría pagar el financiamiento educativo. También podría haber tomado el dinero de las garantías sustentables. Lo que sucede es que no se quiere solucionar el tema universitario. El gobierno debería entender que una derrota ideológica es una victoria política que da futuro en otras peleas de igual o mayor importancia que la universitaria.

-¿Qué sucederá con el segundo cuatrimestre?
-El segundo cuatrimestre ya comenzó, por eso, más allá del veto o no, más allá de conseguir los dos tercios en Diputados o de la concreción de una próxima marcha educativa, debemos dar previsibilidad y crear algún salvavidas para el último trimestre.

-¿Se puede llegar a perder el año?
-Entiendo que no, y será no porque el gobierno nacional nos tire una ayuda, sino por el compromiso de los docentes y no docentes, por su dedicación al trabajo y por el vínculo con los estudiantes que necesitan no quedar tirados al costado del camino.

-Concretamente, ¿a cuánto alcanza el presupuesto universitario para el 2025?
-Nosotros planteamos 7,1 billones de pesos y el gobierno nacional proyectó 3,8 billones de pesos. La diferencia de 3,3 billones de pesos corresponde a los salarios bien calculados.

-En el presupuesto universitario 2025 no está contemplada la recuperación de los 50 puntos que reclaman los docentes y no docentes. ¿Qué puede llegar a suceder?
-Es cierto. Con esta previsión, lo que está haciendo el gobierno nacional es poner llave y cerrojo a las universidades públicas. En 2025, las universidades públicas vivirán la misma situación que en 2024, pero con salarios más despreciados.

-Mientras la universidad pública discute salarios y financiamiento, la privada sigue creciendo…
-La universidad privada se lleva talentos universitarios a mejor precio salarial y quizás no controla tanto la incompatibilidad como sí lo hace la universidad pública. Esto nos sucede también con el sistema científico de Chile y Brasil, que empiezan a tentar a los investigadores argentinos con mejores ofertas laborales.

-La universidad pública fue formadora de premios Nobel y de presidentes. ¿Cuál es su reflexión?
-Como en el truco, quiero el primero y paso el segundo. La primera es un orgullo, con la segunda no le pegamos tanto.

-¿Cómo compite la universidad pública en Argentina contra universidades como la de San Pablo, Brasil o México DF que superan ampliamente el presupuesto por estudiante? (En Argentina se invierte unos 1.000 dólares anuales, mientras que en San Pablo se invierte 10.000 y en México DF 8.000).
-Esa disparidad viene existiendo desde hace unos 40 años, pero estamos a la misma altura en el nivel académico. Más allá de los avatares económicos del país, los universitarios argentinos siempre se destacaron por sobre los universitarios de otros países.

-Si usted estuviera frente a frente con Milei, ¿qué le diría?
-Presidente, le pido que no vea a la universidad pública como un enemigo. La universidad pública formó presidentes, premios Nobel y formará quienes le sucedan en la política. Tenga presente que cuando termine su mandato, sea el año que sea, sus hijos, sus nietos y los hijos y nietos de los argentinos van a necesitar una universidad pública. Con las universidades no se juega.

AFS – Misiones Plural