Siria experimentó un hecho histórico con la caída del régimen de Bashar al-Assad. Tras años de conflicto, los rebeldes lograron tomar el control de Damasco, poniendo fin a uno de los regímenes más autoritarios de la región. Llevaban 14 años de guerra.
Lunes 9 de diciembre de 2024. La capital de Siria, Damasco, entró en su primera noche –el domingo– tras la caída del gobierno de Bashar al Assad con una mezcla de alegría, caos y mucha incertidumbre.
A las cinco de la tarde (hora local) entró en efecto un toque de queda decretado por el grupo islamista Hayat Tahrir al Sham (HTS, Organización para la Liberación del Levante), que encabezó el avance de los grupos insurgentes en la última semana y que este fin de semana tomó la capital del país.
La medida busca evitar la anarquía en la capital de un estado que desde hace 53 años era gobernado con mano de hierro por la familia Assad y que desde 2011 estaba inmerso en una guerra civil que había causado la destrucción de gran parte del país.
¿Qué sucedió?
-Toma de Damasco: Los rebeldes, tras una ofensiva final, lograron ingresar a la capital siria y tomar el control de los edificios gubernamentales.
-Huida de Assad: El presidente sirio, Bashar al-Assad, huyó del país en avión, dejando atrás un poder que había ejercido durante más de una década.
-Celebraciones masivas: La población siria, cansada de la guerra y la opresión, salió a las calles para celebrar la caída del régimen. Hubo manifestaciones de alegría y alivio en todo el país.
-Caos y saqueos: Sin embargo, la euforia inicial pronto dio paso al caos. Se reportaron saqueos en tiendas y edificios gubernamentales, así como enfrentamientos entre diferentes grupos armados.
Implementación de un toque de queda: Para intentar controlar la situación, el grupo islamista Hayat Tahrir al Sham (HTS) impuso un toque de queda en Damasco.
Consecuencias a largo plazo
La caída del régimen de Assad marca un antes y un después en la historia de Siria. Sin embargo, el país enfrenta un futuro incierto lleno de desafíos:
-Reconstrucción: Siria se encuentra en ruinas tras años de guerra. La reconstrucción del país será un proceso largo y costoso.
-Formación de un nuevo gobierno: La tarea de formar un nuevo gobierno que represente a todos los sectores de la sociedad siria será compleja y delicada.
-Reconciliación nacional: Será necesario un proceso de reconciliación nacional para sanar las heridas causadas por la guerra y evitar nuevos conflictos.
-Presencia de grupos extremistas: La presencia de grupos extremistas como el Estado Islámico plantea una amenaza a la estabilidad del país.
La mirada rusa
Una nota publicada en Ria Novosti analiza cómo en una semana y media los grupos extremistas armados lograron más que en los 14 años de guerra y qué futuro le espera a Siria.
El medio ruso hace una crónica de los hechos entre el 27 de noviembre, cuando los yihadistas del Hayat Tahrir al-Sham (HTS) y el paramilitar Ejército Nacional Sirio (ENS) patrocinado por Turquía lanzaron una operación llamada «Contener la Agresión» en la provincia de Idlib, y la mañana del domingo 8 de diciembre, cuando capturaron la capital del país, Damasco.
Al mismo tiempo, en el sur del país se reactivó el grupo armado Ejército Sirio Libre, que cuenta con el apoyo de Washington. Lograron tomar el control de las provincias de Daraa y Suwayda, ambas a unos 100 kilómetros de Damasco, según Ria Novosti.
El medio ruso dice que «no fue una ofensiva sino una marcha» -lo que en España se diría «un paseo militar»- porque el HTS, dos días después de controlar Idlib, tomó Alepo (una ciudad simbólica que fue un punto de inflexión en la guerra cuando en 2016 fue liberada por el gobierno), casi sin resistencia. De allí avanzaron a Homs, un punto clave en la conexión con Damasco, sin encontrar ninguna resistencia seria. El sábado por la tarde tomaron la ciudad y el destino de Damasco quedó sellado. El domingo por la mañana, los yihadistas aparecieron en la capital en la televisión diciendo que el gobierno del presidente sirio Bashar al-Assad había sido derrocado.
Al-Assad había sido informado por la inteligencia iraní con antelación de los planes de Washington, Turquía e Israel. El presidente sirio intentó todo tipo de negociaciones -en las cuales no participó Rusia- que fracasaron. Al-Assad habría intentado negociar con Estados Unidos, ofreciendo no prestar más apoyo a las fuerzas regionales pro iraníes a cambio de que el gobierno mantuviera el control de las provincias alauitas. A las diez de la noche del sábado, los gobiernos de algunos países árabes -entre ellos Egipto- aconsejaron al presidente sirio que abandonara el país. Tras horas de especulaciones sobre el destino de Bashar al-Assad, el Ministerio de Exteriores de Rusia comunicó que el ex presidente se encontraba en Moscú con su familia, y que habían recibido asilo político. Las redes sociales rusas comentan que han llegado dos aviones más desde Siria que al parecer transportarían miembros del gobierno y altos mandos militares.
La nota de Ria Novosti y otras publicadas en medios rusos dan a entender que el gobierno y los altos mandos militares no querían participar otra vez en una guerra. De hecho, el gobierno daba la orden al ejército y a los aliados chiítas de abandonar las posiciones de combate. Ria Novosti señala que «el propio ejército sirio no logró sacar las conclusiones necesarias del conflicto de 14 años y resultó ineficaz», y otros medios rusos en un velado reproche dicen que cada pueblo elige su destino, y se preguntan si los sirios no habían aprendido nada.
En todo caso, es muy difícil juzgar a un pueblo víctima de una larga guerra de agresión. De todos modos, lo peor está por venir, como señaló el vicepresidente del Consejo de la Federación de Rusia.
Una nota publicada en Ria Novosti analiza cómo en una semana y media los grupos extremistas armados lograron más que en los 14 años de guerra, qué futuro le espera al país y cómo estos cambios afectarán a todo Medio Oriente. La situación se intensificó drásticamente el 27 de noviembre, cuando los grupos Hayat Tahrir al-Sham (HTS) y el Ejército Nacional Sirio (ENS) patrocinado por Turquía lanzaron una operación llamada «Contener la Agresión» en la provincia de Idlib, de la que rápidamente tomaron el control.
Dos días después, el 29 de noviembre, lograron ocupar una de las ciudades más importantes del norte del país, Alepo, casi sin luchar. La resistencia de las fuerzas gubernamentales consistió en varios intentos de contraatacar con el apoyo de las Fuerzas Aeroespaciales Rusas, pero no lograron un éxito significativo. Posteriormente, la oposición armada continuó avanzando hacia la parte central del país. El siguiente punto en el camino de HTS y sus aliados fue Hama, que también fue capturada con bastante rapidez: entraron en la ciudad el 5 de diciembre, reprimiendo la resistencia focal de las tropas gubernamentales.
Al mismo tiempo, en el sur del país se reactivó el grupo armado Ejército Sirio Libre, que cuenta con el apoyo de Washington. Lograron tomar el control de las provincias de Daraa (a 100 km de Damasco) y Suwayda (92 km de Damasco), explica Ria Novosti. El destino del país se decidiría en el enfrentamiento de Homs. La ciudad está situada en una arteria logística clave que conectaba la capital con las provincias de las minoritarias alauitas (a la cual pertenece el ex presidente Assad) Latakia y Tartus, en la costa mediterránea. Aquí es donde se encuentran las bases rusas en Siria. Sin embargo, los grupos armados no encontraron ninguna resistencia seria. El sábado por la tarde la ciudad quedó bajo su control y el destino de Damasco quedó sellado: los grupos armados capturaron la capital el domingo por la mañana. Aparecieron en televisión, donde anunciaron que Bashar al-Assad finalmente había sido derrocado. El mando del ejército sirio ya había informado a los oficiales que el gobierno del presidente había terminado, dice el medio ruso.
Según Bloomberg, el día anterior Assad se puso en contacto con el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, a través de los Emiratos Árabes Unidos y estaba dispuesto a aceptar cualquier condición que le permitiera mantener al menos parte del país bajo su control. En particular, propuso negarse a apoyar a las fuerzas proiraníes en la región, publica Ria Novosti. Según el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, como resultado de las negociaciones entre Bashar al-Assad y los participantes en el conflicto en el territorio de la República Árabe Siria, el presidente sirio decidió abandonar el cargo y abandonó el país, dando instrucciones para llevar a cabo la transferencia pacífica del poder. El departamento destacó que Moscú no participó en estas negociaciones.
El propio Al-Julani, líder de los yihadistas del HTS, fue entrevistado por la CNN el viernes y dijo que el país «necesita la construcción de instituciones públicas de pleno derecho» que le permitan superar la etapa de crisis. Es de destacar que los periodistas estadounidenses entrevistaron a un hombre por cuyo jefe los servicios de inteligencia estadounidenses ofrecen una recompensa de diez millones de dólares, dice Ria Novosti. Las últimas informaciones señalan que la administración Biden estudia sacar de la lista de grupos terroristas al HTS, heredero de la filial siria de Al Qaeda.
Según testigos presenciales, tras la caída de Damasco comenzaron los saqueos, especialmente en el barrio de edificios públicos y embajadas de la capital. En particular, la embajada iraní fue saqueada. Obviamente para recopilar todos los documentos posibles para entregar a sus patrocinadores en Washington y/o Tel Aviv. Los acontecimientos se desarrollan de manera similar en otras ciudades controladas por la oposición armada. También comenzaron a liberar a los presos yihadistas de las cárceles.
Futuro Nebuloso para Siria
El momento de la operación fue elegido muy bien. El propio ejército sirio no logró sacar las conclusiones necesarias del conflicto de 14 años y resultó ineficaz. Las fuerzas proiraníes en la región -principalmente Hezbollah- están concentradas en confrontar a Israel y han sufrido pérdidas significativas en los recientes combates y en los continuos ataques aéreos israelíes. En el contexto de los acontecimientos en curso, las FDI israelíes desplegaron sus fuerzas en la zona de amortiguación cerca de los Altos del Golán, señala el medio ruso. Hezbollah ha retirado todas sus fuerzas de Siria. Las Fuerzas Aeroespaciales Rusas, a su vez, atacaron a la oposición durante toda la ofensiva.
Las perspectivas de futuros acontecimientos siguen siendo un misterio. Aún no está claro cómo se construirá exactamente la relación entre las distintas fuerzas de la oposición. «De una forma u otra, la guerra civil no terminará hoy: hay demasiada confrontación de intereses y demasiadas fuerzas opuestas, incluidos grupos abiertamente terroristas. Y por eso, nuevamente, lo más difícil está por venir», dijo el vicepresidente del Consejo de la Federación, Konstantin Kosachev, en conversación con RIA Novosti.
El HTS y el Ejército Nacional Sirio (ENS) respaldado por Turquía han logrado encontrar un lenguaje común, pero ambos grupos son hostiles hacia las Fuerzas Democráticas Sirias Kurdas en el este del país, que están “supervisadas” por Estados Unidos. En particular, ya han comenzado enfrentamientos entre grupos en Manbij, provincia de Alepo. El ENS dice que el área está bajo su control en un 80 por ciento.
Al mismo tiempo, el Pentágono anunció que pretende mantener su presencia militar en el este del país. Tampoco está claro cómo se construirán las relaciones entre las fuerzas proamericanas, el Ejército Sirio Libre en el sur del país y el HTS, que colabora desde hace tiempo con el Estado Islámico y Al Qaeda. El presidente electo Donald Trump ha declarado «no tenemos nada que hacer en Siria», así que aún hay que esperar para ver lo que hará la nueva administración de EE.UU.
En la situación actual, no está claro si el gobierno de transición podrá garantizar la preservación de un Estado sirio unificado y, en caso contrario, cómo será el futuro de Siria. Existe la posibilidad de que para Turquía, que junto con Estados Unidos fue uno de los impulsores de los acontecimientos que se están produciendo, las consecuencias puedan derivar en graves problemas en el contexto del fortalecimiento de las fuerzas kurdas, dice Ria Novosti. El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, por su parte, hace un llamado a todas las partes involucradas a que «renuncien al uso de la violencia y resuelvan todas las cuestiones de gobernanza por medios políticos» y piden «que se respeten las opiniones de todas las fuerzas étnico-confesionales de la sociedad siria y apoyamos los esfuerzos para establecer un proceso político inclusivo basado en la resolución 2254 adoptada por unanimidad por el Consejo de Seguridad de la ONU», dice la página web del ministerio.
