Antes del inicio del ciclo lectivo, militantes del Movimiento Evita Misiones comenzaron con clases de apoyo en distintos barrios de Posadas y en el Hogar de Día. Acompañan así el proceso de aprendizaje de niños, niñas y adolescentes. También ofrecen espacios de recreación y contención para las familias.
Jueves 27 de febrero de 2025 (Prensa de TTT). Frente al inicio de un nuevo ciclo lectivo, la militancia del Movimiento Evita Misiones puso en marcha diversas actividades para acompañar el aprendizaje escolar de niños, niñas y adolescentes en numerosos barrios populares.
Si bien la organización lleva adelante esta tarea durante todo el año en los merenderos que aún puede sostener, la creciente demanda llevó a que este mes se inicien clases de apoyo escolar en distintos días y horarios. Estas clases están a cargo de Romina Egert, Érika González, Valentina Giménez y Beatriz Kunz, entre otras militantes, y se desarrollan en barrios de Posadas como Itá Verá y las chacras 141, 246, 201 y Cruz del Sur, entre otros. Allí asisten alumnos de nivel primario y secundario, quienes, además de recibir apoyo en sus estudios, participan en actividades recreativas como juegos, dibujos, lectura de cuentos y disfrutan de una merienda.
Este año, además, el Movimiento Evita amplió su trabajo e incorporó clases de apoyo para unos 30 niños y adolescentes del Hogar de Día, institución que depende de la Subsecretaría de Atención Integral de la Niñez, Adolescencia y Familia, dirigida por Marlene Abrile. En este espacio, la coordinación está a cargo de Sabrina Benítez, jefa del Departamento de Desarrollo Social del Hogar, bajo la órbita del Ministerio de Prevención de Adicciones y Control de Drogas.
Asimismo, está previsto que un estudiante del Profesorado de Educación Física se sume para impartir clases de deportes en los barrios.
«Aportar a la educación de nuestros chicos y chicas»
«La educación es un derecho fundamental, y trabajamos con el compromiso de garantizar que nuestros chicos tengan acceso a la escolaridad. Con las clases de apoyo buscamos acompañar a los alumnos y alumnas en sus tareas escolares. Vimos la necesidad y, junto con nuestro secretario general, Martín Sereno (Evita y Tierra, Techo y Trabajo), decidimos organizarnos y comenzar. En nuestras recorridas vemos la demanda que existe en los barrios donde militamos territorialmente. La respuesta de la gurisada fue inmediata: disfrutan de las clases y, entre juegos y risas, incorporan lo que enseñamos o refuerzan lo aprendido en la escuela», expresó Romina Egert, una de las capacitadoras.
Agregó que, junto a sus compañeras, milita convencida de que la inclusión en el sistema educativo brinda mayores herramientas para transformar vidas. «Desde nuestro espacio político tratamos de sumar nuestro granito de arena, no sólo con los chicos, sino también con los adultos que los rodean. Es una alegría llegar a los barrios y ser recibidas por madres agradecidas, porque estamos presentes en estos días difíciles donde todo cuesta tanto. En muchos casos, son padres que trabajan o deben salir a changuear durante horas y no tienen tiempo para ayudar a sus hijos con las tareas escolares», reflexionó.
Espacios de aprendizaje que organizan a la comunidad
Érika González, estudiante de Comunicación Social en la universidad pública y militante del Movimiento Evita, colabora con las clases de apoyo en su propio barrio, Itá Verá, así como en el Hogar de Día de Posadas. «Este espacio nos permite compartir conocimientos y, al mismo tiempo, aprender de las vivencias de las chicas y chicos. En cada clase vivimos una experiencia nueva. Estoy muy contenta de contribuir a su desarrollo y de ver cómo avanzan con entusiasmo en su aprendizaje», señaló.
Por su parte, Beatriz Kunz, quien también participa en las clases de apoyo en barrios populares, considera que estos espacios no son solo instancias de aprendizaje, sino también oportunidades para fortalecer la organización comunitaria desde las bases. «Las vecinas nos abren las puertas de sus casas con el corazón, porque saben que la educación es un derecho que garantiza el crecimiento de sus hijos e hijas. Vemos a chicos y chicas de todas las edades con ganas de aprender, de empoderarse y de soñar con un futuro distinto», expresó la militante del Evita.
Además de colaborar con el aprendizaje, destacó que el trabajo en los barrios también fomenta valores como la solidaridad y la organización comunitaria. «Sabemos que una comunidad organizada puede superar las adversidades. En cada clase y en cada alumno que se suma, damos un paso más hacia un mejor vivir para todos y todas. Con nuestra tarea tratamos de ser fieles al compromiso de Evita, cuando decía que donde hay una necesidad, nace un derecho. Seguiremos luchando para que esa gran verdad se haga realidad», concluyó Beatriz.

