El economista Darío Ochoa advierte sobre el riesgo de un mundo sin voz crítica tras la muerte del papa Francisco. Y sobre el capitalismo denuncia que solo tratan de «ganar sin producir, vivir de la timba». Ochoa Darío Ochoa analizó en Plural el impacto global de las ideas del pontífice contra el capitalismo especulativo. Argentina, con su modelo basado en deuda y desindustrialización, aparece como ejemplo de lo que el Papa Francisco denunciaba.
Lunes 28 de abril de 2025. La muerte del Papa Francisco dejó un vacío que trasciende lo religioso. Su crítica al capitalismo financiero y su defensa de una economía más humana resonaron en foros globales, convirtiéndolo en un referente moral único, disparó el economista Darío Ochoa al hablar en Plural, programa periodístico de Canal 4 Posadas, al analizar las implicancias de su muerte, especialmente para países como Argentina, donde el modelo económico sigue privilegiando la especulación sobre la producción industrial. Según el experto, Francisco encarnó la lucha contra lo que él llamaba «la cultura del descarte»: un sistema que premia el lucro rápido mientras margina a quienes no se adaptan a sus reglas.
«El capitalismo financiero promueve la ludopatía económica: ganar sin producir, vivir de la timba», afirmó Ochoa. Y vinculó esta idea con fenómenos actuales como el auge de criptomonedas o la idealización de influencers que promueven el enriquecimiento sin esfuerzo. Para Ochoa, profesor y economista, el pontífice -oriundo de una región periférica como América Latina- logró dar visibilidad global a las contradicciones de un sistema que «premia a quien especula y castiga a quien labura». Su mensaje, entiende, representaba un contrapeso ético frente a la financiarización de la economía.
El análisis de Ochoa sobre Argentina fue particularmente crudo. El país, que en los años 60 representaba el 50% del PBI industrial sudamericano, hoy apenas alcanza el 17%. Esta caída no es casual: refleja décadas de políticas que privilegiaron la deuda y la especulación financiera sobre el desarrollo productivo, dijo. «La bicicleta financiera es como una droga: te engancha y te destruye», comparó el economista, criticando prácticas como el carry trade impulsado incluso desde sectores oficialistas de, nada más y nada menos, que del Gobierno que conduce los destinos de este país.
Otro problema central, según Ochoa, es la degradación de las elites económicas. Mientras en otros países el 50% de los líderes empresariales tienen doctorados, en Argentina ese porcentaje cae al 10%. «Esto explica la obsesión con políticas cortoplacistas: hay una falta de formación que impide pensar estrategias de largo plazo», señaló. El resultado es un círculo vicioso: menos industria, más dependencia de commodities y mayor vulnerabilidad ante los vaivenes financieros globales.
El diagnóstico se completa con un dato revelador: el país sigue exportando materias primas sin valor agregado mientras importa productos elaborados con esas mismas materias. «Es el modelo que Francisco denunciaba: extraer riqueza sin distribuirla, descartando a quienes no caben en el esquema», resumió Ochoa.
¿Qué queda tras la partida del Papa?
La muerte de Francisco plantea interrogantes sobre quién ocupará su lugar como voz crítica del sistema económico global. Ochoa destacó que el pontífice tenía una autoridad única: como líder religioso sin ataduras a estados particulares, podía señalar contradicciones que otros callaban. «Era una figura que equilibraba el debate, recordando que la economía debe servir al hombre y no al revés», explicó.
El peligro, según el economista, es que sin su presencia física ese mensaje pierda fuerza. «La Iglesia podría retroceder frente a presiones del poder financiero, o quizás surjan otros líderes que retomen su legado», analizó. Para países como Argentina, la advertencia es clara: «Cuando un país abandona la producción real por la timba financiera, termina pagando costos sociales altísimos».
El reportaje cerró con una reflexión que sintetiza el pensamiento de Ochoa: «Francisco dejó en claro que sin valores humanos, la economía solo genera exclusión». Un mensaje que, tras su partida, se convierte en testamento ético para un mundo cada vez más desigual.
Extracto de la nota con Darío Ochoa en Plural

-Hoy teníamos armado un programa para hablar de economía, pero la muerte del Papa Francisco nos cambió el eje. ¿Por qué digo esto? Porque vamos a hablar con el profesor, con el economista Darío Ochoa. Lo invitamos hoy para hablar de economía, pero también queremos introducir este factor noticioso del día, porque también tiene una incidencia y un impacto en la economía, ¿no, Darío?
-Bueno, muchas gracias por invitarme. La verdad que venir a las 9 de la noche, digamos, un día muy difícil como argentino y como cristiano también.
-Claro. ¿Qué lectura podemos hacer del impacto de esta muerte en la economía?
-Podemos hacer una… Por supuesto que se puede establecer cuando uno conoce bastante historia y conoce bastante economía. Entonces, como las dos cosas van de la mano, digamos, entender… Jun Peter decía que entender la economía sin historia era prácticamente imposible o era un ejercicio matemático, no se podía entender así.
-Entonces, cuando uno ve al Papa Francisco, ¿qué ve?
-Ve no solo el fetiche del argentino más importante de la historia, sin lugar a dudas para el mundo, por lo que significa dirigir hacia atrás y hacia adelante. Yo creo que no. Ojalá que sí que se nos repita la oportunidad, pero la verdad es que haber alumbrado desde el fin del mundo a un personaje histórico de la talla y el peso de Francisco en los términos en los cuales particularmente Francisco es electo…
-¿Cómo impacta su muerte en el escenario económico global?
-Cambia. Vamos a ver cómo resuelve la Iglesia Católica, continuidad o ruptura con respecto a lo que fue el Papa Francisco y esa coalición que lo lleva al poder del Vaticano. Pero seguramente lo que tenemos hoy sigue esas disputas entre un globalismo financiero transnacional y espacios económicos que buscan producir para vivir y no vivir de la renta…
-Hasta antes de la muerte del Papa, ¿cuál era el escenario económico argentino?
-Yo creo, a ver, en la materialidad concreta, un papa no toma definiciones, pero sí en el largo plazo. Ahora bien, en esa misma lógica de inserción internacional, yo creo que la Argentina vive en un gran casino de apuestas y bicicletas financieras que excluye, que rompe, que deja sin laburo, que margina…
-¿Qué opina de la cultura del trabajo versus la especulación financiera?
-Laburar no es una opción en este esquema. Hoy lo vemos con el dólar, con el carry trade, la timba financiera… Si el cristianismo es amar a Dios y al prójimo, el capitalismo financiero transnacional promueve el individualismo, el goce y el descarte. Eso rompe la cultura del trabajo… Los chinos llevan la delantera porque laburan, porque producen, porque generan, no porque se dedican a la timba. Han logrado disciplinar al capital financiero… En China, los irresponsables financieros pagan las consecuencias; en Occidente, se socializan las pérdidas.
-¿Cuál es el problema de fondo en Argentina?
-Vivimos atravesados por la cultura de la renta fácil. La elite argentina se ha degradado intelectualmente. Mientras en el mundo el 50% de las élites tienen doctorados, aquí es el 10%. La decadencia se ve en figuras como Pinedo: el abuelo era un estratega; el nieto, un repetidor de consignas…
-¿Cuál es el mensaje final?
-Nos merecemos más que esta indignidad. Si seguimos por este camino, vamos a descartar a un montón de personas. No nos asombremos después de la pobreza que genera este modelo de especulación financiera.
-Darío, el tiempo se nos acabó. ¿Volverás pronto?
-Queda el compromiso. Muchas gracias por invitarme, y ojalá se repita.
