La serie El Eternauta en Netflix no solo revive una icónica historieta argentina sino que expone una verdad incómoda: en un mundo al borde del caos, el conocimiento práctico vale más que cualquier algoritmo. Mientras el marketing debate tipografías, los técnicos improvisan calefones solares y lanzallamas con lo que tienen a mano. Las escuelas industriales, otrora relegadas como «formadoras de oficios», hoy son reivindicadas como trincheras de supervivencia. 

Jueves 15 de mayo de 2025. La serie de Netflix reavivó la importancia de saberes técnicos en contextos extremos. La revalorización de conocimientos básicos gracias a «El Eternauta» y es muy buena la nota realizada por Adrián Belinche el 6/05/2025 en Infocielo de La Plata, tal vez uno de los pocos medios que hablo del tema y puso en valor nuevamente a las INDUS de todo el país en una época donde los conocimientos técnicos básicos son visto como una cosa rara inútil sin sentido etc.

La nota comienza “Día 3 de la nevada. El que fue a escuela técnica ya convirtió una antena de DirecTV en calefón solar, está aislando la pieza con sachets de leche inflados y viendo cómo armar un lanzallamas con un sifón de soda. Los de marketing seguimos decidiendo si el logo de la resistencia va con serif o sans serif.” El tuit arranca con humor, pero en el fondo encierra una verdad incómoda: en contextos extremos, como los que propone El Eternauta, lo que salva no es el conocimiento de marketing sino el saber técnico.

Y en ese marco, las viejas escuelas industriales que supieron ser primera opción para jóvenes de la provincia de Buenos Aires (agrego de todo el país), ahora están teniendo una especie de reivindicación social tardía, impulsada curiosamente por una serie de Netflix.

De físico a electrónico

La figura de “El Tano“, coprotagonista de la historia adaptada a los tiempos actuales (a quien en la serie le da vida el actor uruguayo César Troncoso), potenció esta ola de memes y reflexiones. Si en la historieta de Oesterheld era un físico, en la serie aparece como un ingeniero electrónico que resuelve, improvisa, construye y adapta.

Y frente a un apocalipsis helado con nieve mortal, sin internet, ni electricidad, ni IA que sugiera una playlist, los que se formaron en electrónica, química, mecánica o electromecánica pasaron de ser “los pibes del torno” a verdaderos héroes postindustriales.

En tiempos donde todo depende de un chip y si se rompe el cargador nos sentimos huérfanos, la frase del personaje Favalli en la serie –“lo viejo funciona”– cae como baldazo de verdad.

Porque lo que no tiene microchips ni software es lo único que no se rompe cuando todo se apaga. Y ahí vuelven a brillar los saberes olvidados de las escuelas técnicas, aquellas que enseñaban a bobinar un motor, a usar un tester o a hacer una instalación eléctrica desde cero. No porque sean vintage o retro, sino porque son útiles. Vitales. Salvadoras.

La provincia de Buenos Aires (reitero el país todo), durante décadas, fue un semillero de técnicos gracias a las escuelas de Educación Técnica (las provinciales) y las ENET (Escuelas Nacionales de Educación Técnica), muchas de las cuales sobrevivieron a duras penas los embates de políticas educativas que las fueron arrinconando, primero quitándoles horas de práctica, después vaciando talleres, y por último, vendiéndolas como “escuelas de oficios” casi marginales. Sin embargo, estos lugares formaban profesionales (por suerte muchas aún lo hacen) listos para trabajar, crear y arreglar lo que se rompe, en un país donde lo que se rompe es más común que lo que se reemplaza.

Pero claro, nuestro país hace rato tiene una política (mas alla de los partidos políticos) desindustrializadora, además en estos momentos y si vale el termino descientificadora donde en vez de potenciar y mejorar estructuras como las del Conicet, INTA, INTI, etcétera, “los cerramos porque no nos sirven” (sic) A quienes no les sirve? ¿A los que bajan aranceles de productos terminados industriales? ¿A los que permiten la extracción con tecnología comprada afuera de nuestras riquezas para que se la lleven a industrializar a otros lados transportadas en tubos sin costuras importados hacia barcos armados en otros países? ¿A los que hacen caso omiso a las quejas de las terminales de fabricación de autos cuando dicen que no consiguen mano de obra capacitada para generar más puestos de trabajo? A lo que agregaría a otras tecnicaturas como las agroganaderas o experiencias muy válidas de las escuelas EFA (escuela familias agrícolas) que serían los que generen producción agrícola ganadera de calidad que es la base para que con esos beneficios se generen industrias (así funciono gran parte del crecimiento industrial de la Argentina).

Pibes útiles para todo servicio

Mientras el mundo académico se reconfiguraba alrededor de carreras más abstractas o digitales, los egresados de técnicas seguían sabiendo cómo usar una lima, diseñar un puente, o soldar una cañería.

Y ahora, cuando la cultura pop pone a prueba a la humanidad en escenarios distópicos, esos saberes se vuelven ‘cool’. No por moda, sino por necesidad. Porque si la heladera deja de andar, no sirve de mucho saber citar a Foucault, pero sí saber medir continuidad con un multímetro.

Por eso El Eternauta es más que una serie: es una sacudida. Una especie de cachetada suave a una sociedad que subestimó por años lo técnico. Que le bajó el precio a las escuelas industriales como si fueran de segunda, y que ahora, ante una nevada radioactiva de ficción, se acuerda que el conocimiento práctico, tangible y aplicado puede hacer la diferencia entre morir congelado o seguir resistiendo.

Quién lo hubiera dicho: en ese apocalipsis blanco, los verdaderos influencers no están en redes, sino en un taller con overall o guardapolvo azul, y un “buscapolo” en la mano.

Lo viejo funciona. Ojo, no está mal que las tecnicaturas agreguen saberes digitales, pero hay que aprender de que el mundo puede colapsar energéticamente (no es una utopía), puede desconectarse (o lo que es peor pueden desconectarnos) ver caso España por ejemplo hace unas semanas atrás. Los conocimientos técnicos deben ser resguardados y tener gente útil para todo servicio. Hoy (post pandemia) aprendimos mucho y las empresas están volviendo poco a poco a “humanizarse”, no tanto mail o ws sino el trato “face to face” entre las personas, lo que antes era una organización piramidal pura hoy está dividida en estratégica, operativa y logística, pero con claros aspectos de división del trabajo y de gente que lidere sectores o células o comunidades (en el Eternauta esto queda clarísimo) Ese es el nuevo mundo donde los de las escuelas Industriales o Técnicas debemos formar a nuestras juventudes antes de especializarnos en cualquier cosa que elijamos profesionalmente y si no tuviésemos esa suerte, ambición o posibilidad, saber que nuestra enseñanza técnica sirve para ser más que sobrevivientes sino propulsores del nuevo futuro que podría ser sin IA, redes y demás.

Gabriel Alberto Manzi
Técnico Mecánico Nacional
Licenciado en Administración Empresas
Docente universitario Jubilado de Administración de la Producción

Nota: la publicación original es mérito de Adrián Belinche publicada el 6/05/2025 en Infocielo de La Plata, las cursivas me pertenecen.