¿Qué festejan los libertarios? El dato más alarmante de la elección en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, este domingo 18 de mayo, es la abstención récord, que refleja un divorcio creciente entre la clase política y la ciudadanía. El desafío para los ganadores será demostrar que pueden gobernar para una sociedad que, en gran parte, decidió no participar de esta contienda.
Lunes 19 de mayo de 2025. Manuel Adorni, ese personaje que descalifica a diestra y siniestra a los que piensan distinto y que oficia de vocero presidencial, ganó las elecciones en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) pero no hay certezas de que asuma su banca. Leandro Santoro, por su parte, en representación del radicalismo alfonsinista y del peronismo kirchnerista, salió en segundo lugar y consolida el espacio. El gran perdedor es Propuesta Republicana, el PRO de Mauricio Macri, que quedó en un lejano tercer lugar en unas elecciones caracterizadas por una participación ciudadana que cayó a su mínimo histórico: apenas el 53 por ciento del padrón fue a votar.
Así, esta elección legislativa marca un cambio de era con La Libertad Avanza de Javier Milei que capitaliza el descontento; Unión por la Patria (Santoro) que consolida su base y el PRO con su peor derrota mientras la abstención del 46,7% alerta sobre una crisis de representación.
El mapa político de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires experimentó un vuelco histórico este domingo 18 de mayo. Manuel Adorni (La Libertad Avanza) se alzó con el triunfo en las elecciones legislativas obteniendo 30,02% de los votos emitidos, pero el dato más contundente fue el colapso del PRO (15,89%), que perdió su hegemonía en el distrito que gobernaba desde 2007. La participación, por su parte, cayó a un preocupante 53,27%, el nivel más bajo en la historia electoral porteña.
Con el 90,21% de las mesas escrutadas, los números muestran una fotografía precisa del nuevo escenario: por un lado, los libertarios se convirtió en la primera fuerza en cantidad de votos pero mantiene su 30% (de los votos emitidos), es decir que no mostró crecimiento político y según el análisis podría indicarse, incluso, que disminuyó ya que cosechó solo el 16 por ciento del padrón, una cifra extremadamente baja.
Una lectura similar recae sobre la segunda fuerza, ahora liderada por Santoro que de los votos emitidos mantuvo su base electoral (27,46%) y un PRO desorientado quue quedó a más de 233 mil votos de Adorni.
Horacio Rodríguez Larreta (8,08%) no logró consolidarse como alternativa, mientras que el resto de las fuerzas (FIT, UCeDé, CC) obtuvieron resultados marginales (<4%).
La gran derrotada, Silvia Lospennato, admitió que «no son los resultados que esperábamos» ya que el PRO perdió 12 puntos porcentuales respecto a 2023; quedó tercero en sus propios bastiones tradicionales (Comunas 2, 13 y 14) y su bancada se reducirá de 13 a 11 legisladores, mientras LLA pasará de 8 a 13.
Paradojas
El triunfo libertario tiene matices que esa fuera trata de ocultar, aún en las provincias donde pretendieron celebrar estas elecciones: el 30,02% de Adorni representa solo el 16% del padrón total (1,9 millones de votos de 3,6 millones de ciudadanos habilitados a sufragar). Además, la diferencia con Santoro fue de apenas 2,56 puntos ( es decir, unos 60 mil votos) en un contexto donde los especialistas aseguran que se trató más de un voto castigo al PRO que de una adhesión a LLA.
Tampoco advierten la crisis de participación que representa un síntoma social que pretenden desconocer: la abstención del 46,73% (20 puntos más que en 2023 y aún peor que la de 2007) es la gran alerta, por un lado, por el desencanto con la política tradicional, percepción de que las elecciones no cambian realidades y falta de ofertas movilizadoras, que desembocan en una legitimidad debilitada para los electos y por ende, en desafíos para la gobernabilidad.
Las lecturas también hablan de la visibilización de la interna entre «macristas duros» y sectores dialoguistas (Ritondo, Santilli) que dejan a Jorge Macri, el jefe del Gobierno porteño y primo hermano de Mauricio Macri, en una posición vulnerable.
Dentro de La Libertad Avanza, el equipo de Karina Milei –que no da explicaciones ante el Congreso por la criptoestafa y las denuncias de cobro de entrevistas con su hermano el presidente Javier Milei– y Santiago Caputo (artífices de la campaña) gana peso ya que los analistas aseguran que analizan cerrar negociaciones para una alianza en Provincia de Buenos Aires, con sectores del PRO.
Por el otro lado, en UxP, Leandro Santoro afirmó que «el PRO dejó de representar a los porteños», aunque no logró capitalizar todo el voto opositor.
En este escenario legislativo, la única garantía es la complejidad política ya que la
La nueva composición de la Legislatura porteña exigirá pactos inéditos porque
LLA con trece bancas y UxP, con veinte bancas, controlarán la mayoría, pero con agendas contrapuestas. Las once bancas del PRO los alejará de la capacidad de veto. En muy pocos casos, Rodríguez Larreta, otrora jefe de Gobierno, con tres bancas podría ser bisagra en algunos temas menores.
Qué dicen los analistas. Dicen que las elecciones en CABA dejaron un mensaje claro: el PRO perdió su condición de fuerza dominante, LLA se consolidó como alternativa (aunque con limitaciones) y el peronismo mantuvo su piso. Pero el dato más alarmante es la abstención récord, que refleja un divorcio creciente entre la clase política y la ciudadanía. El desafío para los ganadores será demostrar que pueden gobernar para una sociedad que, en gran parte, decidió no participar de esta contienda.
—
Misiones Plural
