En un contexto económico nacional complejo, el mercado inmobiliario de Misiones muestra signos de reactivación, aunque con desafíos persistentes en materia de costos y acceso al crédito. Así lo describió Pablo Daviña, reconocido empresario del sector en Posadas, en una entrevista donde analizó la dinámica actual, las oportunidades de inversión y los obstáculos que enfrenta la provincia para ese mercado.
Lunes 19 de mayo de 2025. El empresario inmobiliario Pablo Daviña destacó que, tras años de ausencia, los créditos hipotecarios bancarios —únicos disponibles en el mercado— comenzaron a reactivarse aunque con esquemas ajustados a la inflación. «La expectativa es que la tendencia inflacionaria disminuya para que los créditos no se vuelvan impagables, como ocurrió con quienes los tomaron en 2016», explicó. Sin embargo, advirtió que no todas las propiedades son aptas para este financiamiento, lo que limita el acceso para algunos compradores.
Daviña remarcó la importancia de estos créditos para dinamizar la economía: «El sector de la construcción abarca múltiples rubros, y su movimiento impacta en toda la cadena productiva». No obstante, señaló que la obra pública sigue paralizada y la obra privada enfrenta costos elevados. «Hoy conviene más comprar algo terminado que iniciar un proyecto nuevo», afirmó en una entrevista con Plural, programa periodístico de Canal 4 Posadas.
Uno de los principales problemas del sector es el alto costo de la construcción, impulsado por la inflación y la especulación en los precios de los materiales. Daviña apuntó a la necesidad de reducir impuestos provinciales —como Ingresos Brutos— para mejorar la competitividad de las empresas locales frente a las importaciones. «Si traemos materiales de China a bajo precio, se funden los productores locales, y eso generaría una crisis social», reflexionó.
Sobre el tipo de cambio, destacó que la unificación cambiaria alivió tensiones: «Antes no sabíamos a qué dólar cotizar; ahora hay más certeza». Sin embargo, subrayó que los precios aún deben ajustarse para reflejar la realidad del mercado.
Al hablar del perfil de los inversores, Daviña distinguió entre tres tipos de compradores: por un lado, las fFamilias que buscan vivienda, muchas veces apoyadas en créditos hipotecarios; también los inversores mayores de 55 años, que destinan ahorros acumulados al mercado inmobiliario, ya sea para revender, alquilar o desarrollar proyectos comerciales y, finalmente, los jóvenes profesionales del sector IT (del inglés Information Technology o Tecnología de la Información), que acceden a viviendas mediante programas específicos con condiciones difíciles de igualar en el mercado privado.
Por otro lado destacó que tras la pandemia, hubo un «crecimiento exponencial» en la venta de lotes, especialmente en los cordones periurbanos de Posadas, y el auge de edificios en altura, impulsado por cambios en el código urbano y la búsqueda de comodidad por parte de adultos mayores.
Respecto a la eventualidad de compradores de países limítrofes, Daviña señaló que los brasileños invirtieron en campos de Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe, pero no en Misiones —donde la tierra escasea— debido a la actual asimetría cambiaria. «Con la devaluación del real, ahora estamos caros para ellos», admitió. En cambio, los argentinos sí buscan oportunidades en Itapúa (Paraguay), aunque el empresario advirtió sobre los riesgos asociados al narcotráfico en otras zonas del vecino país.
¿Ladrillos, dólares o vehículos? Frente a la inflación, Daviña fue contundente: «El inmueble siempre resguarda valor». Ejemplificó cómo, desde 1975, el poder adquisitivo del dólar en Estados Unidos cayó un 470%, mientras que los bienes raíces mantuvieron su capacidad de preservación de capital. «Guardar dólares no es suficiente; hay que rotar el dinero, y el mercado inmobiliario ofrece las mejores rentas», afirmó.
Para quienes buscan invertir en la provincia, recomendó Posadas —por su dinamismo económico y administrativo— y ciudades como Leandro N. Alem y Apóstoles, que crecen «de manera ordenada».
El diagnóstico de Daviña muestra un mercado con oportunidades —especialmente para inversores— pero también con desafíos estructurales, como la falta de crédito accesible, los altos costos y la necesidad de políticas que alivien la carga fiscal. En un escenario donde «todo es cíclico», como recordó el empresario, la clave parece estar en la paciencia y la estrategia, deslizó.

