Mientras el Gobierno nacional promociona el «Operativo Guacurarí» como la solución a la inseguridad en zonas críticas de frontera, la realidad exhibe otra vez la eficacia de las fuerzas provinciales frente a la inoperancia de los federales.
Jueves 3 de julio de 2025. La Policía de Misiones mostró su capacidad operativa sin necesidad de autobombo y elogios de poca monta al capturar a un peligroso delincuente brasileño en un paso clandestino, en la frontera norte de la provincia, mientras las fuerzas federales de la ministra Patricia Bullrich que operan en la misma zona, con una propaganda pomposa y con anuncios rimbombantes, no aparecieron ni para la foto.
El procedimiento, ejecutado sin apoyo de las fuerzas nacionales, ocurrió el miércoles por la noche en una zona de picadas del municipio de San Antonio, donde efectivos del Comando Radioeléctrico local interceptaron a un hombre armado y con una tobillera electrónica activa, identificado como Rodrigo G., de 35 años, originario de Santo Antonio do Sudoeste (del estado de Paraná, Brasil).
El detenido, quien había salido de prisión en Brasil apenas una semana atrás por un robo calificado, llevaba oculto un cuchillo de grandes dimensiones y la tobillera judicial, lo que disparó una alerta internacional. Las autoridades investigan si existía un pedido de captura vigente en su contra y si ingresó de manera ilegal al país.
Federales ausentes, provinciales eficientes
El contraste no pudo ser más elocuente: mientras la Policía de Misiones actuó con precisión en un operativo rutinario, las fuerzas de seguridad nacionales —que Bullrich promociona como la gran solución a la inseguridad fronteriza— no participaron ni se enteraron del despliegue.
«Solo saben pegar a los jubilados», deslizó con ironía un funcionario del Gobierno provincial, en clara alusión a los polémicos operativos federales contra manifestaciones.
La captura del brasileño reafirma el papel clave de las fuerzas provinciales, en este caso de Misiones, en el combate al crimen organizado, incluso en operativos que, teóricamente, deberían ser coordinados por el Gobierno nacional.
«Rambo», como llaman a la ministra que gusta de aparecer vestida como el legendario de personaje de la ficción norteamericana, tampoco está al tanto del operativo, silenciado por los propios que evitan que se caigan los viaticos y los grandes gastos que demanda el operativo que los intendentes de los municipos donde se desarrollan tildan de innecesarios y de puestas en escena para justificar gastos que no se condicen con los resultados.
