Cada vez con menos encanto de lo disruptivo, el armado electoral de la LLA no tuvo pudor en hacer lo que combate en los discursos. Para definir las listas se valió de la “trenza” y de lo más granado de lo que llama casta y la farándula, como los Ritondo y una vedette en Buenos Aires y la figurita repetida de un tenista en Misiones. Las disputas por ser candidatos dejaron resentidos en todos los distritos. Las decisiones las tomó Karina Milei. Aquí dejó afuera al converso Arjol que había rifado toda su trayectoria para acompañar el veto presidencial al financiamiento universitario a cambio de la reelección. “Que se deje de joder, ya le dimos cargos como en Yacyretá”, dijeron para hacerle saber además que los votos que prestaba el año pasado ya son libertarios.
Martes 19 de agosto de 2025. El armado electoral de La Libertad Avanza constituye de por si una claudicación. Ante la necesidad de fortalecerse institucionalmente, “cayó” en las prácticas tradicionales de los Partidos Políticos, dando lugar a lo más granado de la “casta”, con sus trenzas, con sus nombres, con sus quintitas y espacios en la estructura del Estado. Ver nombres que se postulan en las listas de LLA es ver nombres que viven del Estado desde hace cuarenta o treinta años, como Ritondo, Santilli, Bullrich, y aquí los Arjol.
El proceso electoral puso al mileísmo ante esa contradicción. Armar un Partido es negar su esencia anárquica. Lo advirtió Santiago Caputo que prefería la estrategia de consolidar las alianzas que tuvieron resultados en el primer año de gobierno. Gestionando con otra lógica, afirma, se logró el respaldo para leyes fundantes del proyecto.
Se impuso, digamos que estratégicamente, la mirada de los Menem que entornan a Karina Milei. Construir un Partido.
Pero, ya está lo bastante analizado: el mileísmo no es Partido y no es un movimiento orgánico. Su base hay que buscarla en el 30% de los votos de la primera vuelta de 2023. No están en el movimiento obrero organizado, no están en el progresismo frepasista, no están en la clase media, no están en la burguesía nacional. Son adhesiones volátiles, inorgánicas que cruzan todas las clases sociales. Como ya se ha marcado, “son desde los moto-delibery, los timberos de la city, los importadores, los turistas de ocasión, los jugadores de Steam, hasta los trabajadores y clases populares hartos de la inflación. Es un ecosistema que cruzó clases y generaciones, anclado más en la expectativa que en la ideología”.
Por supuesto que el verdadero sustento del Gobierno de Milei se descubre en el respaldo de Trump, del FMI y de los fondos financieros. Pero es tema de otra nota ponerse a considerar si la Argentina está en la mira de los imperios por su riqueza estratégica, por el agua dulce, el litio y minerales críticos, su mares y proyección antártica. Y si ese es el “proyecto” de Milei, recibido como virrey en los centros del poder mundial.
Lo interesante ahora es poner la mirada en la evolución del mileísmo que, en la encrucijada de caminos abiertos por las elecciones, optó por la institucionalidad. Sumar bancas en el Congreso para respaldar sus vetos.
Ese es el desafío: votos propios en el Poder Legislativo para sostener los vetos. Es lo que se pone en juego en las elecciones de octubre.
Repasando:
Hasta el 10 de diciembre en el Senado el oficialismo tiene 6 votos y con los aliados suma 20.
La oposición alcanza 52 votos de los cuales 34 son peronistas, 13 UCR y 3 por Innovación Federal y 2 por Santa Cruz.
El dato sustancial: el peronismo en sus distintas vertientes pone en juego 15 bancas. Mientras que el PRO que tiene 7 pone en juego sólo 2, lo mismo que la UCR que tiene 13 y sólo 2 terminan sus mandatos.
El escenario más probable de acuerdo con las expectativas de cada distrito, elaborada por Plural, indica que aunque el oficialismo sumará bancas, ni con los aliados permanentes llegaría al tercio necesario para sostener los vetos presidenciales.
Por distritos
En el Senado, CABA hoy tiene dos bancas por la UCR y el Larretismo, que suelen votar con la oposición y uno por el PJ, en este distrito de acuerdo con las últimas elecciones el oficialismo sumará dos y el PJ conservaría su banca.
En Salta, el PJ renueva dos bancas y de acuerdo a las elecciones celebradas en mayo podría perder las dos, pero la candidatura de Urtubey abre expectativas.
En Chaco, el PJ podría perder una de las dos bancas en juego
En Entre Rios, renueva una banca, que podría renovarse ya que el PRO va en alianza con LLA
En Neuquén el provincialismo de Weretilnek y la alianza LLA PRO estarían dejando afuera al PJ en la banca que renueva Parrilli, el más cristinista de los krirchneristas.
En Santiago del Estero, muy difícilmente el provincialismo de Zamora logre consagrar los tres senadores que tiene ahora, y el oficialismo tendría garantizada una, aunque sea por la minoría.
En Tierra del Fuego la UCR perdería su banca y la LLA tiene expectativas de consagrar dos, por lo que el PJ perdería una.
Así en el mejor de los escenarios posibles y probables desde las perspectivas del Ejecutivo para el 2026, el oficialismo sumará 10 bancas a las 6 que son votos duros, pero el PJ seguiría siendo la primera minoría con 28 senadores.
Esa misma cantidad de senadores, 28, son los que votan con una lógica diferente al de la antinomia oficialismo – kirchnerismo.
Este escenario, posible y probable, es el que da valor a la estrategia de los partidos provinciales como la Renovación.
Diputados y el veto
La estrategia del Gobierno de blindar el superávit fiscal con la regresividad distributiva vigente se apoya en vetos presidenciales y decretos.
La estrategia “karinista” es lograr modificar la situación actual en el Congreso donde aún no tiene los números para avanzar con reformas estructurales.
En el Senado, como vimos no tiene perspectivas. Toda la energía está puesta en Diputados.
Pero si en la Cámara Alta por más buen resultado que logre en octubre, no le alcanzaría para lograr los dos tercios, en la Cámara Baja, donde actualmente cuenta con 39 miembros, si repite las elecciones generales de 2023 llegaría a tener 71 diputados. Faltarían 15 para los dos tercios.
Analizando los números, es Fuerza Patria el que la tiene más complicada. En Diputados el PJ renueva 46 bancas de las cuales 15 son de la provincia de Buenos Aires, cuando la LLA y el PRO renuevan 9. Evidentemente en este distrito el mileísmo aliado al PRO ganará escaños. No hay ninguna batalla madre entonces, más que el valor simbólico que se pone en juego.
La madre de todas las batallas
La madre de todas las batallas en consecuencia se libra distrito por distrito y no exclusivamente en la provincia de Buenos Aires. Es cierto que el distrito más grande del país tiene gravitación porque elige 35 diputados pero, será muy difícil que el peronismo no renueve los 15 diputados que terminan sus mandatos.
La batalla se libra distrito por distrito.
En Misiones, de las tres bancas que renuevan representaciones, dos son votantes acríticos de los proyectos del oficialismo: Klipauka y Arjol. También termina Fernández de la Renovación.
Para defender los intereses de Misiones, el desafío de octubre es lograr ampliar la representación que ponga los intereses provinciales sobre los mandatos de Buenos Aires.
