La remoción preventiva de Diego Spagnuolo, ordenada por el Presidente, y la intervención de la ANDIS por el Ministerio de Salud fueron solo el inicio de una jornada de alto impacto judicial que incluyó allanamientos, secuestro de dinero en efectivo y una compleja trama de internas en inteligencia. Los audios difundidos salpican a Karina Milei, la gran protegida por el Poder Ejecutivo, el Legislativo, la Justicia que no actúa de oficio y los medios de comunicación hegemónicos. Lo mismo que con la causa $Libra.
Viernes 22 de agosto de 2025. Una crisis de corrupción sacude al Gobierno nacional tras la filtración de audios que comprometen a la cúpula de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) en una presunta red de coimas, lo que derivó en la expulsión del titular del organismo, allanamientos clave y el hallazgo de una fortuna en efectivo en propiedades del exfuncionario, en una escalada que también expuso las profundas internas dentro de la Secretaría de Inteligencia.
La denuncia central contenida en los audios, sin embargo, apunta a un nivel superior: involucra directamente a Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y hermana del mandatario, a quien Spagnuolo señalaría como presunta destinataria final de las coimas. Pese a la gravedad de la acusación y a que la oposición exige su interpelación, Karina Milei se mantiene en su cargo, públicamente blindada por el poder Ejecutivo, protegida por la mayoría legislativa oficialista y sin ser cuestionada por los grandes medios de comunicación alineados con el gobierno, lo que configura una asimetría evidente en el tratamiento del escándalo.
En las últimas horas, la causa judicial avanzó a un ritmo vertiginoso. La Policía de la Ciudad, por orden del juez federal Sebastián Casanello y el fiscal Franco Picardi, localizó al mediodía de este viernes a Diego Spagnuolo, ex titular de la ANDIS, en una vivienda de un country en el partido de Pilar. No fue detenido, pero se le secuestró su teléfono celular y una computadora para su peritaje.
De manera paralela, en uno de los más de 15 allanamientos realizados desde la madrugada, efectivos allanaron una propiedad de Spagnuolo en el barrio La Isla de Nordelta. El resultado fue impactante: se incautaron 266.000 dólares y 7 millones de pesos en efectivo, además de su pasaporte y otro teléfono celular.
Los operativos también se extendieron a sedes de la ANDIS: En la calle Ramsay, se secuestró un registro de un pago a la droguería Suizo Argentina por más de $10.800 millones; a la Droguería Suizo Argentina: En su sede de la calle Monroe, se incautaron 15 cajas con documentación y un pendrive, considerados cruciales para la investigación y al domicilio de Emmanuel Kovalivker: Uno de los dueños de la droguería Suizo Argentina fue interceptado por la policía cuando se marchaba de su casa en Nordelta. En el asiento trasero de su auto se encontraron los mismos sobres con la fortuna en divisas que luego se reportó hallada en la casa de Spagnuolo. También se le secuestró el celular y el pasaporte.
La causa investiga los delitos de «defraudación por administración fraudulenta, estafa y asociación ilícita».
Cronología de la denuncia por corrupción
La crisis estalló ayer cuando se viralizaron audios atribuidos a Spagnuolo. En las grabaciones, el entonces funcionario mencionaba presuntos pagos de coimas por parte de la droguería Suizo Argentina a la ANDIS a cambio de facilitar la gestión de pagos del Estado. «La gente de la Suizo llama a los proveedores y les dice ‘escuchame, no va más el 5, vas a tener que poner el 8′», se escucha decir en los audios.
La reacción política fue inmediata. Diputados de la oposición, liderados por Esteban Paulón y Leandro Santoro, presentaron pedidos de interpelación y cuestiones de privilegio contra Spagnuolo.
En respuesta, y en un movimiento durante la madrugada del jueves al viernes, el presidente Javier Milei despidió a Spagnuolo de su cargo. La Vocería Presidencial calificó la medida como «preventiva» y la justificó «frente a los hechos de público conocimiento y ante la evidente utilización política de la oposición en año electoral».
Simultáneamente, el Gobierno anunció que el organismo quedaría bajo la órbita del Ministerio de Salud, liderado por Mario Lugones, quien intervendrá la agencia hasta que se designe un nuevo responsable. El objetivo declarado es «garantizar su normal y correcto funcionamiento».
La sombra de los servicios de inteligencia
Desde el Diario Ar, Pedro Lacour advierte que la filtración de los audios, que datarían de hace un año y en los que también se menciona a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, reavivó las profundas internas dentro del oficialismo y puso a la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) en el centro de la tormenta.
La pregunta sobre el origen de la filtración apunta directamente a las luchas de poder al interior de la SIDE, un organismo descrito por las fuentes como un «hervidero» fragmentado y con operaciones cruzadas. La figura del exdirector de Operaciones Antonio “Jaime” Stiuso resurge con fuerza, ejerciendo influencia a través de hombres de su confianza en áreas clave, como el excomisario Alejandro Cecati, actual director de la Agencia de Seguridad Nacional (ASN).
La teoría que circula en ambientes políticos y judiciales sugiere que la filtración podría ser el resultado de una pulseada interna entre el sector leal al asesor presidencial Santiago Caputo (beneficiado políticamente por el debilitamiento de los sectores de Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem) y otras facciones que responden a los intereses de Stiuso. Este «desorden controlado» dentro de los servicios de inteligencia habría creado el caldo de cultivo perfecto para que una grabación de semejante sensibilidad saliera a la luz pública.
El escándalo ocurre en un año electoral, lo que amplifica su impacto político. La Justicia federal avanza a toda velocidad con la causa. El material secuestrado (dinero, documentos, teléfonos y computadoras) será peritado en las próximas horas y días, lo que podría develar más detalles sobre la presunta red de corrupción.
La intervención del Ministerio de Salud busca dar una señal de control y transparencia, mientras la oposición exige respuestas y profundiza su ofensiva en el Congreso. La crisis de la ANDIS no es solo un caso de corrupción; es un síntoma de las intensas luchas de poder que se libran en las entrañas del Gobierno y de los servicios de inteligencia, un frente que el oficialista La Libertad Avanza lucha por contener.
