Desde la columna de Plural, Myriam Duarte analizó los resultados eleccionarios: malestar social, burbujas Informativas y espacios que sienten el desgaste. Hay una sociedad enferma de malestar y el verdadero muro que la divide no es ideológico sino algorítmico. Jugó fuerte en estas elecciones la incomunicación.
Martes 28 de octubre de 2025. Al día siguiente de las elecciones legislativas nacionales de este 26 de octubre, el aire político en Argentina respira análisis y revisionismo. En ese contexto, la columnista Myriam Duarte, en el programa Plural de Canal 4 Posadas, fue más allá de los números para sumergirse en el tejido social e informativo, con la intención de ver qué sucede en Misiones. Para ello, no abordó el resultado como un hecho aislado sino que lo enmarcó en un «malestar generalizado —desde lo económico, lo laboral, lo social— y la falta de expectativas» que, a su juicio, alimentan un clima colectivo de angustia.
Ese malestar, sostuvo, no es abstracto; tiene consecuencias tangibles y alarmantes. Para ejemplificarlo, citó un caso extremo que circuló en Misiones donde en una publicidad, un comercio de estética utilizó la imagen de una mujer dentro de una bolsa negra, con el rostro lastimado y un agujero en la frente, para luego mostrar su «transformación» estética. «Eso me parece de un nivel de perversión enorme», afirmó Duarte, para interpretar este hecho como un síntoma de un sector social que, «a sabiendas, impulsa acciones crueles hacia otras personas o, como mínimo, no le importan».
Para el análisis electoral, Duarte fue taxativa: «En términos generales, el antimileismo ganó en la provincia de Misiones». Sin embargo, matizó de inmediato que, debido a la dispersión del voto opositor, esa mayoría no se tradujo en una distribución de bancas favorable. Destacó un hito histórico: es la primera vez desde su existencia que el Frente Renovador enfrenta un resultado legislativo de esta magnitud, un fenómeno que atribuyó a dos factores clave. Primero, la fractura del espacio peronista tradicional, ya que «ese sector que se denomina popularmente kirchnerismo —lo que hoy es el PJ, lo que fue Fuerza Patria— no juega junto con la Renovación». Segundo, y de manera crucial, al «desgaste» inherente al prolongado ejercicio del poder.
Frente a este panorama, la columnista defendió con firmeza la figura del candidato oficialista, Oscar Herrera Ahuad, a quien calificó como «un candidato extraordinariamente superior: en historia de vida, en experiencia, en militancia, en conocimiento de la gente». Contrastó su trayectoria y su autoría intelectual en leyes de salud pública con la del candidato de La Libertad Avanza, a quien describió como una persona conocida principalmente por su pasado como tenista en Oberá y desconocida para el resto de la provincia. «La cuestión del conocimiento de quién es el candidato (…) no creo que haya jugado acá en absoluto. Creo que definitivamente lo que se votó es a La Libertad Avanza», concluyó, señalando que este voto persistió a pesar de los «escándalos» que han marcado al partido a nivel nacional.
Uno de los ejes más agudos de su exposición fue la crítica a la autorreferencialidad de la clase política y los medios. Duarte desmontó la noción de un electorado masivamente informado. Citó una encuesta en el centro de Posadas donde el 90% de los consultados no sabía qué se votaba el domingo. «Estamos subestimando un poco el rol de la incomunicación que tienen ciertos sectores de la sociedad», advirtió.
Explicó este fenómeno a través del concepto de las «burbujas». «Los sistemas de comunicación, hasta hace pocos años, nos mostraban a todos lo mismo. Hoy, la burbuja de cada uno le muestra a cada uno su propio ecosistema, y no se sale de ahí». Relató una anécdota reveladora: un joven adepto a La Libertad Avanza en Oberá, con buen poder adquisitivo y acceso a medios, desconocía por completo los cuestionamientos recientes a su partido. «No estaba enterada», afirmó.
Esto, para Duarte, redefine por completo la tarea de la comunicación política. «Una cosa es militar a tu candidato y otra cosa es poder comunicar la realidad política en la que se está viviendo, que hoy no se ve igual para todo el mundo». Instó a tomar «muy seriamente» el rol de los algoritmos, analizándolo de manera científica para entender cómo se milita y se comunica en un entorno fragmentado.
Sobre el final, Duarte llevó el análisis macro al bolsillo de los ciudadanos. Criticó la superficialidad con la que, en su opinión, se trató el apoyo del presidente de Estados Unidos a Javier Milei. «Ese apoyo, entre comillas, implica que ese señor… Compra pesos. Si compra pesos, ¿qué pasa? Saca pesos de circulación. ¿Con qué vivimos la mayoría de los argentinos? Con pesos».
Planteó así la necesidad urgente de un nuevo tipo de pedagogía política. «Ese nivel de incidencia en la vida cotidiana (…) no lo hemos analizado todavía. Y me parece que tiene que salir ya no de la geopolítica ni de los análisis macro, sino de cómo nos afecta en nuestra vida cotidiana. Y no estamos llegando ahí».
En el repaso del día después de las elecciones, la columna de Myriam Duarte en Plural no se limitó a un recuento de votos sino que proyectó una radiografía de una sociedad donde el malestar social, la fatiga de un oficialismo de larga data y la fragmentación del espacio informativo crean un caldo de cultivo complejo. Un escenario donde, como señaló, la política ya no habla un idioma común, y donde el gran desafío es, precisamente, encontrar la manera de reconectar con una ciudadanía que, o no escucha, o escucha solo lo que sus propias burbujas le permiten.
Myriam Duarte en Plural

–¿Qué análisis hacés de las elecciones, Myriam?
–En primer lugar venimos todos pensando en lo mismo, estamos bastante monotemáticos. En relación a los distintos análisis posibles sobre esto que preguntás, ¿qué pasó?, no creo que los temas estén desconectados. Esto que mencionás respecto a la situación que ocurrió (el siniestro vial donde un hombre alcoholizado embistió un ómnibus en la madrugada del domingo, y que dejó nueves muertos y 29 heridos) —que no fue un accidente, fue una situación provocada— y la serie de malestares que se van acumulando, tiene un impacto muy fuerte porque implica percibir cierta aprobación, de alguna manera, de una forma de organizar la sociedad. Esa forma, que hoy encarna la política vigente, conlleva un nivel de malestar, de dolor, de sufrimiento, de angustia, de falta de expectativas que genera mucho daño en la sociedad. Estamos viendo un aumento preocupante, alarmante, de las situaciones de violencia. Nos preocupan especialmente las publicidades que han aparecido últimamente y que usan la imagen de una mujer en una bolsa negra para hacer promoción. Hubo una casa estética que difundió sus servicios arrancando de esa manera: una bolsa negra que se abre, una mujer adentro totalmente lastimada, con la cara dañada, con un evidente agujero en la frente, y lo que hacen es maquillarla, hacerle las pestañas, como si nada. El tema es la imagen de una mujer sacada de una bolsa negra, en esas condiciones, y usar eso como un disparador para generar seguidores o público. Eso me parece de un nivel de perversión enorme. Por un lado, habla de un sector de la sociedad que, a sabiendas, impulsa acciones crueles hacia otras personas o, como mínimo, no le importan. Por otro lado, el clima generalizado de malestar —desde lo económico, lo laboral, lo social— y la falta de expectativas alimentan ese malestar colectivo. Por eso, justamente, es más desafiante la pregunta que hacés: ¿qué es lo que votamos? ¿O qué vota la gente? Hoy veía, dentro de los análisis, algunas cuestiones muy interesantes que tienen que ver con muchos errores cometidos por otros sectores políticos, que sin embargo conservan a sus seguidores y votantes habituales. De todas maneras, hay que admitir que existen ciertos reparos morales y éticos que no hemos tenido a la hora de votar a determinados candidatos, porque consideramos que sus proyectos políticos son mejores. No porque no nos importe, sino porque creemos que su propuesta aporta algo más. Pero, desde el punto de vista moral, no podemos plantear un cuestionamiento sobre por qué los demás votan lo que votan. Evidentemente, también hay que decir que, en el caso de la provincia de Misiones, es la primera vez desde que existe el Frente Renovador que se llega a un resultado electoral, incluso en legislativas, de estas dimensiones. Eso no es menor. Pero también es la primera vez que ese sector que se denomina popularmente kirchnerismo —lo que hoy es el PJ, lo que fue Fuerza Patria— no juega junto con la Renovación. Ahí hay una diferencia de votos sustancial, además de otros sectores que también emergieron de ese espacio. En términos generales, el antimileismo ganó en la provincia de Misiones. Lo que pasa es que, por la dispersión, eso no suma a la hora de distribuir bancas. Entonces, ahí hay un montón de matices.
–Pero no fue voto mayoritario, decís.
–La población mayoritaria no apoyó: se hizo más todo el resto, mucho más que lo que sacó como unidad. De todas maneras, hay algunas alertas que me parecen importantísimas. Dentro de las autocríticas que nos hacemos, por ejemplo, planteamos: ¿quién era el candidato? ¿Quién elige a los candidatos? ¿Por qué se eligen de determinada manera? Y la verdad es que yo no tengo absolutamente ninguna duda, pero ninguna, de que Oscar Herrera Ahuad es —y era— un candidato extraordinariamente superior: en historia de vida, en experiencia, en militancia, en conocimiento de la gente y de lo que la gente necesita. O sea, la gente lo conoce a él y él conoce prácticamente todos los rincones, me atrevo a decir que cada uno de los rincones de la provincia que le dio su vida. Se abocó a la medicina y a la salud pública. La ley de salud pública que tenemos en la provincia de Misiones es una ley redactada prácticamente —o sea, tuvo el impulso intelectual de Oscar Herrera Ahuad— hace muchísimos años, que se dedica a hacer política en esta provincia frente a candidatos que nadie conocía hasta que estuvieron en esta contienda electoral. O sea, la persona que encabezó la lista de La Libertad Avanza era una persona que solamente era conocida porque fue tenista en algún momento, y fue sonado en ese momento. Es conocido en Oberá porque, como era un tenista exitoso que salió de Oberá, los obereños sabíamos quién era. El resto de la provincia no creo que supiera. Entonces, la cuestión del conocimiento de quién es el candidato, quién decide que es el candidato, no creo que haya jugado acá en absoluto. Creo que definitivamente lo que se votó es a La Libertad Avanza, y eso es algo que hay que tomar en cuenta, porque además se le votó incluso con la barbaridad de escándalos que han tenido desde que empezaron en estos dos años. Perdieron una cantidad de votos, también es cierto. También es cierto que el peronismo en la provincia de Buenos Aires tuvo el porcentaje más alto legislativo en la historia. Nunca tuvo este porcentaje. Pero bueno, eso no es ganar. Eso no es ganar. Pero evidentemente juegan otros factores que no están pudiendo tener en cuenta. En la provincia de Misiones, sin duda, tiene que ver con la cantidad de tiempo que está en el poder el Frente Renovador. Sabemos que el ejercicio del poder sí o sí desgasta en el transcurso del tiempo. Es muy fácil para una oposición sin experiencia —ni política, ni legislativa, ni ejecutiva, en ningún nivel— poder cuestionar prácticamente todo lo que haga el oficialismo. Pero bueno, sin estructura, ¿cómo se resuelve eso después? Nunca está puesto sobre la mesa de qué manera se resuelve aquello que hoy se plantea como problema o como crítica a la gestión actual de gobierno.
–Con muy poca participación también…
–Así es. Estamos en unos niveles realmente preocupantes. Viene una tendencia esto en las últimas elecciones. Pero una cosa que hay que tener en cuenta es que nosotros solemos analizar lo que pasa en las elecciones desde nuestra formación, desde nuestra lectura y desde la gente con la que hablamos de política.
–Las burbujas…
–Claro. Nuestras burbujas. Hace unos días yo veía unas encuestas que se hacían en Posadas, en el centro de Posadas, y se preguntaba a una cantidad de personas que circulaban por la vía pública si sabían qué se votaba el domingo, y el 90% no tenía idea de qué se votaba.
–Pero ahí, déjame decir esto: nosotros vemos desde los medios, las redes sociales, el gran bombardeo que hay de información porque no podemos decir que no hay información, pero entiendo que si la gente, a pesar de ese bombardeo de información —el TikTok, las redes, las nuevas plataformas de comunicación— hoy están permanentemente activas, ¿de qué habla eso?
–Es permanente en tu burbuja o en mi burbuja.
–Sí, sí, en la burbuja. Pero digo, ¿habla de un desinterés?
–Claro. Estamos de nuevo subestimando el peso que tienen los algoritmos. Nosotros estamos bombardeados todo el tiempo por información política porque circulamos ahí adentro, en esas informaciones. Pero bueno, experiencias cercanas en la ciudad de Oberá, de gente muy joven afín a La Libertad Avanza, cuestionando casos de corrupción en el peronismo —que por eso van a La Libertad Avanza—, cuando se los cuestionó sobre qué piensan de las cuestiones que estuvieron pasando en los últimos dos meses con La Libertad Avanza, y la verdad es que la persona no sabía lo que estaba pasando. No estaba enterada. Una persona de muy buen poder adquisitivo, con acceso a todos los recursos y medios informativos, no tenía idea de lo que estaba pasando. Entonces ahí tenemos una circulación de circuitos de comunicación, de circuitos informativos que nosotros no vemos, que no podemos percibir, en los que no incidimos, y que no sabemos en ese subsuelo cuál es la información que está circulando. Si el 90% de esos encuestados la semana pasada en el centro de Posadas no tenía idea de qué se votaba, estamos subestimando un poco el rol de la incomunicación que tienen ciertos sectores de la sociedad, porque dentro de sus burbujas comunicativas la política no entra. No nos olvidemos que los sistemas de comunicación, hasta hace pocos años, nos mostraban a todos lo mismo sobre determinados temas. Hoy, la burbuja de cada uno le muestra a cada uno su propio entorno de comunicación, su propio ecosistema, y no se sale de ahí. Entonces interactuamos entre más o menos los que ya sabemos; por ahí encontramos alguno que interactúa de otro sector de vez en cuando, y lo vemos, pero en general, si analizamos nuestra actividad digital todos los días, nos vamos a dar cuenta de que nos encontramos siempre con las mismas personas y más o menos dentro de los mismos discursos. Este rol de los algoritmos y el rol de los sistemas de comunicación tiene que tomarse muy en serio, muy seriamente pensado y analizado científicamente, para pensar cómo se milita y cómo se comunica. Porque una cosa es militar a tu candidato y otra cosa es poder comunicar la realidad política en la que se está viviendo, que hoy no se ve igual para todo el mundo. Evidentemente hay gente a la que le pareció que el apoyo del presidente de los Estados Unidos era una promesa de éxito, sin ver, por ejemplo, que ese apoyo, entre comillas, implica que ese señor… No solo eso, sino lo que significa para la vida cotidiana, no más. ¿Qué significa? Compra pesos. Si compra pesos, ¿qué pasa? Saca pesos de circulación. ¿Con qué vivimos la mayoría de los argentinos? Con pesos. Esos pesos no van a estar más en nuestro bolsillo. ¿Para qué? Para poner dólares. ¿Dónde pone los dólares? ¿Cuántos dólares compramos nosotros por día? ¿Con cuántos dólares diarios nos manejamos? Ese nivel de incidencia en la vida cotidiana que tiene esta intervención del poder ejecutivo de otro país no lo hemos analizado todavía. Y me parece que tiene que salir ya no de la geopolítica ni de los análisis macro, sino de cómo nos afecta en nuestra vida cotidiana. Y no estamos llegando ahí.
