Frente a lo que definen como una «arremetida» de una ultraderecha con rasgos fascistas y la injerencia de Estados Unidos, organizaciones de toda Latinoamérica se reunieron en la Triple Frontera. El diagnóstico del militante Gustavo Carbonell es contundente: el mundo vive un «oscurantismo moderno», una saturación intencional de información que genera un individualismo inédito y debilita la política. Como respuesta, el encuentro trazó una hoja de ruta concreta: la creación de un Tribunal Popular de Juristas y la expansión de una red antiimperialista para defender a los pueblos.

Martes de noviembre de 2025. Frente a lo que definen como una “arremetida absoluta” de una ultraderecha innovadora en sus formas pero que “rememora el fascismo mezclado con neoliberalismo”, representantes de organizaciones de toda América Latina se congregaron el 7 y 8 de noviembre en el Seminario Internacional “Unidad para la Paz en el Mundo”, que tuvo lugar en Ciudad del Este (Paraguay) y Foz de Iguazú (Brasil).
La reunión sirvió como termómetro del malestar regional y como plataforma para la articulación de una respuesta conjunta, explicó Gustavo Carbonell, realizador del audiovisual y militante social, de la asociación Misiones por Palestina.
“Nos une el espanto”, dijo Carbonell en Plural, programa periodístico de Canal 4 Posadas, parafraseando a Jorge Luis Borges. “Nos une el problema actual, la realidad, este clima de época”, dijo, para describir la “agresión muy directa” de Estados Unidos, con una intervención “muy directa inclusive en nuestro país”, en referencia a Argentina. Para el militante, este momento exige que las organizaciones “salgan a debatir: ¿qué vamos a hacer?”.
El diagnóstico de Carbonell es contundente: el mundo vive un “oscurantismo moderno”, una saturación intencional de información segmentada en burbujas que genera un “individualismo nunca visto”. Esta estrategia, manejada con destreza por las “nuevas expresiones fascistas y neoliberales”, debilita la política tradicional y allana el camino para figuras superficiales. “Con que sean populares en un programa de televisión ya está”, ironizó, en alusión a la “mercantilización de la política”.
Frente a este panorama, la triple frontera se presentó como un símbolo de unidad. “Nos encuentra a todos más cerca”, afirmó Carbonell, y permitió discutir de manera “amplia, ideológica, pragmática y práctica” la visión sobre la región. Los ejes de la discusión fueron claros: la solidaridad con los pueblos bajo ataque, con especial foco en Palestina, a la que calificó de “genocidio a cielo abierto”, y el análisis de la injerencia extranjera. Carbonell fue directo: el caso de Venezuela responde al objetivo de “ir por el petróleo”, un patrón que se repite con la extracción de materias primas. Citó incluso una declaración pública de Elon Musk en la red social X como una advertencia explícita: “Si tenemos que ir a un lugar y hacer un golpe de Estado para sacar el litio, lo vamos a hacer”.
Sobre la utilidad del encuentro, Carbonell destacó la elaboración de documentos y, sobre todo, la creación del “Tribunal Popular de Juristas Comandante Hugo Chávez”. Integrado por abogados de Argentina, Brasil y Paraguay, y abierto a juristas de toda la región, su función será brindar defensa legal a los sectores populares, étnicos y minoritarios, y denunciar el uso del poder judicial como arma política, en clara referencia al lawfare.
La iniciativa no se agota en esa reunión de comienzo de noviembre sino ya evalúan la sede para la reunión del año entrante en Puerto Iguazú o Posadas, pero dentro de la provincia argentina de Misiones, con la intención de ampliar la participación. Además, confirmó su presencia en un congreso en Caracas, ahora en diciembre, donde se profundizará el tema de “la paz de los pueblos” con un “sentir humanista e internacionalista”.
El seminario del que Carbonell dio cuenta culminó con una “Declaración Final” que funciona como un manifiesto político de quince puntos. El documento, de tono abiertamente antiimperialista, antineocolonial y antifascista, rinde homenaje a los pueblos que construyen procesos de emancipación frente a lo que describe como el “declive irreversible” del imperialismo norteamericano.
Entre sus postulados, rechaza las Medidas Coercitivas Unilaterales contra Venezuela, condena el bloqueo a Cuba, repudia la presencia de bases militares estadounidenses y de la OTAN en la región, y denuncia la “estrecha alianza entre el crimen organizado transnacional y los gobiernos de derecha neofascista”. Expresa, asimismo, solidaridad con los gobiernos de Colombia, Nicaragua y Honduras, y con el pueblo palestino.
La declaración también reivindica la Amazonia como “corazón vital” y denuncia su depredación por el extractivismo. Además, condena la criminalización de los migrantes y la manipulación mediática de los grandes conglomerados de comunicación.
Con este documento y la puesta en marcha de estructuras como el tribunal de juristas, el Seminario Internacional “Unidad para la Paz en el Mundo” deja en claro que, frente a lo que Carbonell define como un “chispazo en la historia de la humanidad”, los movimientos sociales latinoamericanos se reorganizan. Su apuesta es a la unidad, la denuncia internacionalista y la construcción de herramientas propias para enfrentar un sistema que, en sus palabras, “es antiespecie, inhumano” y que, o se cambia, “otras especies terminarán el planeta”.

Gustavo Carbonell en Plural

—¿Cómo surge, quién organizó el Seminario Internacional “Unidad para la Paz en el Mundo” (que tuvo lugar en Ciudad del Este, Paraguay, y en Foz de Iguazú, Brasil, 7 y 8 de noviembre de 2025).
—Bueno, nos une el espanto, dijo alguien alguna vez, ¿no? Nos une el problema actual, la realidad, este clima de época donde, por supuesto, nuestra América está viendo las consecuencias de estas estrategias y nueva guerra geopolítica, donde Estados Unidos —lo vivimos ahora y lo vivimos desde hace pocos días— tiene una intervención muy directa inclusive en nuestro país. Entonces es un buen momento para que las organizaciones sociales, políticas, distintas expresiones de las comunidades en Latinoamérica, en Nuestra América exactamente, salgan a debatir: bueno, ¿qué vamos a hacer? Porque hay una agresión muy directa. Esto ya no es una broma, no son solo intentonas dialécticas, sino que empiezan a producirse mucho más fuertemente con la presencia de esta nueva —o no tan nueva, si se quiere— ultraderecha, que tiene en todo caso algunas innovaciones en sus estilos, pero que rememoran, de todas maneras, son una rememora del fascismo mezclado con neoliberalismo. Es mucho más complejo para desgranar en este momento y quizá lo puedan hacer personas mucho más dedicadas a las ciencias sociales, que van a tener un arduo trabajo para analizar, el día de mañana, lo que estamos viviendo. Pero sin embargo, nos empezamos a encontrar, y la triple frontera es una buena excusa: nos encuentra a todos más cerca, hay una buena posibilidad de discutir en un amplio sentido ideológico, pragmático, práctico, esta visión sobre qué está pasando en Latinoamérica. El caso de Venezuela —por eso es la solidaridad, la paz con los pueblos—. Yo decía, cuando tuve que llevar algunas palabras de saludo de Misiones con Palestina, representando a la compañerada de la colectiva de Misiones con Palestina, que también era Colombia, ¿no? De la que hablamos tan poco. Pero hay un pie de fuerza ahí que Estados Unidos quiere utilizar siempre, que son las bases militares, intentonas por las bases militares. Por lo tanto, no es casual: ya está intervenido el país en ese aspecto, ¿no? Entonces, para poder ir por el petróleo… Venezuela, ¿no? No nos engañemos: es clarísimo el asunto.

—Todo sigue siendo ese objetivo.
—Claro, desde hace varias décadas. Hay un momento de voracidad donde vienen con el método del extractivismo a llevarse las materias primas. Lo han dicho personalidades, y hasta en su momento la comandante del Comando Sur (la norteamericana Laura Jane Richardson), que lo explicitó sin ningún tapujo. Mismo Elon Musk, ¿no?, que en su propia red social X dijo: “Si tenemos que ir a un lugar y hacer un golpe de Estado para sacar el litio, lo vamos a hacer”. Es un aviso que nos pone a nosotros en alerta: ¿cómo no vamos a estarlo? Y por supuesto, si es solidaridad con los pueblos que están sufriendo y la paz en el mundo, nuestra querida Palestina que sufre un genocidio a cielo abierto en la Franja de Gaza, donde todavía no hay un alto el fuego claro, donde la propia Palestina no puede participar de cómo va a ser la reconstrucción de esta atrocidad que se ha cometido con complicidades de estados —más no de los pueblos del mundo, pero sí de muchos estados—, el sionismo.

—Gustavo, ¿por qué —a veces los periodistas nos preguntamos— denunciamos, ponemos esto en pantalla, en los papeles, en las redes… y no pasa nada? Queda como una historia lejana, como algo que “será tan así”… Me interesa más el costo de las vacaciones en Brasil que lo que está pasando en Palestina. ¿Qué creés que está pasando?
—Bueno, la famosa cuestión de la sociedad del cansancio, como diría el filósofo de moda, el coreano-alemán (Byung-Chul Han). Hay una sociedad del cansancio y me parece que la derecha estuvo agazapada esperando esta nueva… exactamente. Yo creo que hay una saturación —esto es muy personal, no tienen por qué coincidir conmigo—, una saturación de información intencional, por supuesto, segmentada en burbujas, perfectamente direccionada. El big data no es nada nuevo, se utiliza muy bien por parte de estas nuevas expresiones fascistas, neoliberales, esta mezcla extraña que se está dando en el mundo entero. No se da solamente en nuestros países de la región: se está dando en el mundo entero y por eso tiene que ser analizada profundamente y cuestionada desde el punto de vista ideológico. Hay una arremetida absoluta, una sonada, que yo siempre digo que tiene que ver con un oscurantismo. Estamos en un oscurantismo moderno. Hay que arrojar luz para finalizar con eso y volver a poner los pies sobre la tierra. Es un oscurantismo que pretende saturarnos de información, por supuesto; no es que las cosas no estén, pero tampoco podemos acceder a ellas. Entonces, es una sociedad que está generando en nosotros un individualismo —yo creo que nunca visto—. Es un individualismo muy, muy especial el que se está dando, y la derecha sabe muy bien de qué se trata. Por eso tenemos que reunirnos.

—El hombre contra el hombre.
—Sí. Porque pareciera que hablamos de una fuerza que viene de otro lugar para someternos a las poblaciones y, en realidad… bueno, para las élites sí; para los que son más estudiosos de otras líneas científicas y pueden hablar con más propiedad. Pero ya diría el viejo y querido Carlos Marx sobre el tema de los conflictos de intereses, ¿no? Y eso es lo que estamos viviendo en el mundo. Lo que pasa es que puede haber un retroceso en este momento: un retroceso del campo popular —si se lo quiere llamar así—, de los sectores populares, de los sectores de innovación en cuanto a repartir mejor los panes y los peces, ¿no? Y un retroceso de la política, porque la política era la que equilibraba esto. Recién estaban hablando ustedes en el bloque anterior: hay un bastardeo, una mercantilización de la política que ha generado en la gente esta idea de “déjennos a nosotros esto”. No hace falta que sean personas que sepan demasiado; con que sean populares en un programa de televisión ya está. “Quédense tranquilos, que otra vez volvemos”… porque yo recuerdo que en la época de los 90, en esa década tremenda en que se implantó a sangre y fuego casi el neoliberalismo en la región, ya se hablaba del fin de las ideologías. Y todos nos reíamos diciendo: “Bueno, el fin de la ideología… menos del que está gobernando”. Así no se finalizó. Hablaban del fin de la historia también. Que es un poco decir lo mismo y confundir a la gente. Bueno, vamos a tener que reinventarnos sin perder la dignidad política, creo yo. La dignidad esa que tienen los pueblos para repartir un poco mejor.

—¿Es posible?
—Claro que es posible. Porque la historia, el universo, está en movimiento. La historia está en movimiento. Yo siempre digo —y me acusan de ser demasiado optimista— que uno es un optimista incorregible, porque si no, ¿para qué estaríamos participando? Digo, me voy a mi casa y dejo que me pase todo por arriba. Yo creo que esto es un chispazo en la historia de la humanidad. Esto es un chispazo. Lo que nos pasa en Argentina, lo que pasa en Latinoamérica, en Nuestra América, lo que pasa en otros lugares del mundo. Estamos hablando de muchos países que están siendo sometidos al colonialismo. Ahí hay una palabra clave que surgió en este encuentro también en Ciudad del Este y en Foz do Iguaçu, que es el colonialismo. No nos olvidemos: es el brazo ejecutor del capitalismo, ¿no?

—Porque hace poco se hablaba —hace poco… no sé, cinco o seis años, diez años— del fin del capitalismo. Se anunciaba… Bueno, es una larga discusión que podríamos tener.
—Sí, claro, por supuesto. Yo creo —esto es muy personal también— que el capitalismo está en una crisis, está en un declive, pero que también encuentra siempre, en lugar de morderse la cola, cómo sacar otra cola. Y eso creo que lo tenemos que tener claro quienes estamos enfrentados a eso. Acá hay que hablar sin eufemismos: es un sistema, vivimos en este sistema. Hasta el último rincón de este planeta es capitalista. ¿Va a ser para toda la vida de la humanidad? No lo creo, porque es un sistema antiespecie, antibiológico, atenta contra el ser humano. Todo se eligió mal: piensen en esto. La matriz energética es el petróleo, un recurso no renovable. El sistema financiero… bueno, dentro del sistema financiero, el capital de la acumulación no se reparte. Es esto: el extractivismo. Cuántas cosas para decir. Entonces, yo creo que al ser antiespecie, inhumano, o tomamos conciencia de que esto hay que terminarlo y cambiarlo, o estaríamos dejando que otras especies terminen el planeta. Eso ya sería un poco de biopolítica para conversar más largo.

—¿Sirvió el encuentro de Paraguay y de Brasil?
—Sí, sirvió, y de mucho. Porque se elaboraron documentos, se trataron infinidad de temas, estuvo todo esto que estamos hablando ahora: el cuestionamiento de lo que está pasando, reforzar la idea de que hay que estar con los pueblos que están siendo atacados en este momento por la geopolítica del imperialismo norteamericano. Hay una tendencia al fascismo, sin duda. Se puede cuestionar si es más fascista o menos fascista que antes, pero hay una tendencia extraña a la extrema derecha que deberíamos entender…

—Que viene de los jóvenes…
—Exactamente, que viene inclusive de los jóvenes. Por eso hay que hacerse una autocrítica de qué hartazgo hay en la política tradicional, sin desterrarla. Porque yo no creo en eso que dice la derecha de que “tiene que venir cualquiera” a ser diputado o senador. No, no es cierto: no es cualquiera. Tienen que ser personas patriotas, con ganas de repartir mejor los panes y los peces. Hay muchas cosas para hacer. Entonces sirvió porque además se instaló —esto es muy interesante— un tribunal de juristas que, en homenaje a Hugo Chávez, se llamó así: Comandante Hugo Chávez. Lo integran abogados de los tres países de la región —de la triple frontera—, ampliado a quienes quieran sumarse desde otros lugares de Nuestra América. ¿Para qué? Para atender todos estos problemas que, a través del uso de un poder que está muy cuestionado —la justicia—, un sistema muy cuestionado a través del lawfare y de muchos otros manejos, pueda tener a disposición ese sector popular, esa etnia, esa minoría, esa diversidad, acceso a que los defiendan, a que investiguen, a que denuncien. Entonces quedó instalado ese Tribunal Popular de Juristas.

—Próximo encuentro, ¿alguna actividad ya preparada?
—Sí. Se está pensando, para el año entrante, ya en Puerto Iguazú. Lo propusimos nosotros: queremos que se haga en Misiones. Puede ser en Iguazú, puede ser en Posadas, pero siempre con la misma participación, y ampliada quizá con otros países. En diciembre nos vamos a encontrar en un congreso muy importante en Caracas también, donde se va a tratar todo este tema de los pueblos, la paz de los pueblos y de los pueblos del mundo y de Latinoamérica, con un sentir humanista, internacionalista y enfocado mucho también en Nuestra América. Vamos a estar presentes, vamos a estar representando también a nuestros sectores y, por supuesto, yo quiero aprovechar solo un segundito para decir que, si hay algo que anhelamos y que duele tanto en el mundo, es la atrocidad de Palestina y otras que nos suceden. Porque también es un genocidio que se deje sin medicación oncológica a un país, que el Estado se desentienda, que los discapacitados dejen de ser considerados para aportes del Estado. Es una situación difícil, pero esta ha sido extremadamente cruel. Cientos de miles de niños vienen muriendo hace muchas décadas. En esta jornada totalmente terrorista del Estado de Israel se produjo una enorme cantidad de muertes civiles, y no tenemos que olvidarnos de eso. Por eso la solidaridad para con Palestina, y siempre decimos: Palestina libre.

Declaración Final del Seminario Internacional “Unidad para la Paz en el Mundo”

Ciudad del Este, Paraguay – Foz de Iguazu, Brasil, 7 y 8 de noviembre de 2025
Los participantes del Seminario Internacional “Unidad para la Paz en el Mundo”, realizado los días 7 y 8 de noviembre del presente año, emitimos esta Declaración Final dirigida a los Pueblos de toda América Latina desde nuestra posición antiimperialista, antineocolonial, antifascista y a favor de la emancipación, promoviendo la creación de proyectos que respondan a los intereses populares.

  1. Homenaje a los Pueblos Latinoamericanos
    Rendimos un homenaje sincero a los Pueblos latinoamericanos que continúan construyendo procesos de emancipación frente a la violencia y el racismo desplegados por el imperialismo norteamericano. Este, en su crisis y declive irreversibles, busca frenar toda transformación social y todo proyecto soberano de desarrollo autónomo que supere al capitalismo y su política de depredación. Solo mediante la lucha y la construcción conjunta latinoamericana alcanzaremos la realización de la Patria Grande Latinoamericana soñada por Bolívar.
  2. Compromiso con la Paz
    Reafirmamos nuestra vocación de lucha por la paz y nuestra convicción de que América Latina y el Caribe deben ser Zona de Paz, libres de armas nucleares. La política imperialista, neocolonial, belicista y neomonroista de Estados Unidos constituye una amenaza real para la paz y seguridad regionales, así como para la seguridad de toda la población latinoamericana y caribeña.
  3. Rechazo a las Medidas Coercitivas Unilaterales
    Rechazamos enfáticamente las Medidas Coercitivas Unilaterales impuestas por Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela, en abierta violación de la Carta de las Naciones Unidas, del Derecho a la Autodeterminación, de la No Intervención y del derecho de los Pueblos y Estados a elegir su propio sistema político, económico, comercial, financiero, cultural e ideológico.
  4. Condena a agresiones externas
    Manifestamos nuestro firme rechazo al acto de agresión cometido por el gobierno de Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela y a la política de fuerza, mentiras y sanciones dirigida contra el Gobierno del Presidente de Colombia, Gustavo Petro, que afecta directamente al Pueblo colombiano, así como al Gobierno del presidente Daniel Ortega y al pueblo nicaraguense.
  5. Solidaridad con Cuba
    Condenamos el bloqueo de más de sesenta años contra la Revolución Cubana, exigiendo el levantamiento de todas las medidas que vulneran la soberanía, independencia política y desarrollo del pueblo cubano.
  6. Solidaridad regional
    Confirmamos que toda agresión imperialista o de las fuerzas de la derecha neofascista contra un gobierno latinoamericano constituye una agresión contra todo el Pueblo latinoamericano.
  7. Rechazo a la Doctrina Monroe
    Nos pronunciamos enérgicamente contra la pretensión de reinventar la Doctrina Monroe, asumida por gobiernos de derecha neofascista regional, que busca convertir a América Latina y el Caribe en su “Patio Trasero”.
  8. Denuncia de bases militares y presencia extranjera
    Repudiamos la presencia de bases militares norteamericanas, la presencia de la OTAN en el Caribe y la intervención de otras fuerzas neocolonialistas en la región.
  9. Contra el crimen organizado y la derecha neofascista
    Denunciamos la estrecha alianza entre el crimen organizado transnacional y los gobiernos de derecha neofascista de la región, reafirmando nuestra disposición a enfrentar el avance de estas fuerzas y su subordinación a intereses imperialistas.
  10. Solidaridad con Honduras
    Expresamos nuestro apoyo y solidaridad con el Pueblo y Gobierno hondureño ante la ofensiva de la derecha neofascista e imperialista golpista, que pretende impedir la continuidad del proceso de transformación social.
    Respaldamos a la compañera Rixi Moncada, cuyo liderazgo garantiza la continuidad del proyecto de transformación y justicia social en Honduras.
  11. Defensa de los derechos de los migrantes
    Rechazamos la política racista del imperialismo norteamericano y europeo que criminaliza a los migrantes. Las deportaciones masivas sin juicio previo ni derecho a defensa constituyen graves violaciones de los Derechos Humanos y crímenes internacionales. Nos oponemos a toda política basada en la discriminación racial, social o cultural y abogamos por un mundo más humano, pluralista y solidario.
  12. Reivindicación sobre la Amazonia: Ambiental y Social Reivindicamos a la Amazonia como corazón vital de nuestra América, patrimonio sagrado de los pueblos y pulmón del planeta. Denunciamos la depredación sistemática provocada por el extractivismo descontrolado, las corporaciones transnacionales y las políticas neoliberales que amenazan su equilibrio ecológico y la vida de sus comunidades originarias. Exigimos el respeto irrestricto a la soberanía de los países amazónicos y el reconocimiento del papel protagónico de los pueblos indígenas, campesinos y comunidades locales como guardianes ancestrales de la selva.
  13. Denuncia y Solidaridad Internacional Denunciamos la maniobra imperialista que pretende imponer el término «narcoterrorismo» como excusa para legitimar la apertura de las fronteras latinoamericanas a intervenciones militares y ataques indiscriminados, bajo la hipócrita justificación de la lucrativa, desvergonzada e infructuosa “lucha contra las drogas”.
  14. Denunciamos la manipulación mediática y el cierre de medios comunitarios
    Denunciamos la manipulación de la información ejercida por los grandes medios corporativos al servicio del imperialismo y las élites locales. Rechazamos la censura y clausura de medios comunitarios y populares, que representan la voz auténtica de los pueblos. Reivindicamos la comunicación libre, plural y soberana como herramienta esencial para la emancipación y la defensa de la verdad frente a la guerra mediática que busca dividir y someter a nuestras naciones
  15. Expresamos nuestra más profunda solidaridad con las poblaciones víctimas de la necropolítica en el mundo:
    Con los habitantes de las periferias de Brasil —en especial los moradores de las favelas del Complejo do Alemão y de Penha, escenario de la mayor masacre de la historia reciente de ese país.
    Con el pueblo palestino que sufre el genocidio en Gaza;
    Con las poblaciones de Burkina Faso, Myanmar, Sudán, Somalia, Siria y Nigeria, entre otras naciones que padecen los estragos de la guerra y el saqueo.

Por la Patria Grande que renace en la unidad de los Pueblos.
Por el fin del capitalismo y del imperialismo que oprimen a la humanidad.
Por la solidaridad internacionalista y la lucha compartida hacia un mundo justo y libre.
El mundo necesita paz y justicia, no guerras promovidas en nombre de los intereses y beneficios de los de siempre.