Con diez aviones en tierra y su director ejecutivo imputado, Flybondi colapsó en plena temporada alta. Aunque avisó las cancelaciones para evitar escenas de caos, la low cost dejó en tierra a 20.000 pasajeros, poniendo en evidencia su frágil operación y cuestionando la eficacia de los subsidios y controles estatales que recibe.
Lunes 12 de enero de 2026. Flybondi atraviesa una grave crisis operativa al inicio de la temporada alta de verano. Entre el 7 y el 11 de enero, la primera low cost de Argentina canceló 105 vuelos programados, según datos del sistema aeronáutico, afectando a aproximadamente 19.800 pasajeros. El punto crítico se registró el sábado 10 de enero, cuando la compañía tuvo diez aeronaves paralizadas en tierra –cinco de matrícula argentina y cinco alquiladas en modalidad ACMI–, lo que profundizó el colapso de su programación, según denuncia la página Aviación en Argentina.
La situación repite patrones de temporadas anteriores, aunque con una diferencia clave en la comunicación: este año, Flybondi informó las cancelaciones con antelación al sistema de transporte aéreo, lo que evitó –según análisis del sector– la escena recurrente de cientos de pasajeros varados y protestando en los halls de los aeropuertos. No obstante, la magnitud de los vuelos suprimidos supera a la registrada en el mismo período del verano pasado.
El epicentro de la crisis es la indisponibilidad masiva de su flota. Los reportes internos y del sistema indican que, día a día, entre seis y diez aviones no estuvieron operativos por causas que la compañía no ha detallado oficialmente de manera integral, mencionando sólo «mantenimiento» para algunos. Entre las aeronaves inactivas se cuentan tanto aviones de matrícula argentina (LV) como aviones húmedos (ACMI) alquilados, incluidos cuatro de matrícula lituana, que forman parte de la estrategia de refuerzo para la temporada.
Detalle del colapso:
Día 6 de enero (Reyes): 9 vuelos cancelados, ~1,700 pasajeros afectados.
Día 5 de enero: 11 vuelos cancelados, ~2,000 pasajeros afectados.
Día 3 de enero: 29 vuelos cancelados, ~5,450 pasajeros afectados (el día de mayor impacto).
Las cancelaciones se extendieron a prácticamente todas sus rutas troncales: conexiones con Córdoba, Mendoza, Bariloche, Neuquén, Tucumán, Iguazú, Salta, Jujuy, así como destinos internacionales como Florianópolis, Lima y Asunción.
Contexto de la gestión
La crisis operativa se desarrolla bajo la gestión del director ejecutivo Mauricio Sana, quien actualmente está imputado en la Justicia penal federal por una causa que lo investiga por supuestamente «atentar contra la seguridad operacional» de la aerolínea. Este antecedente judicial agrega un nivel de escrutinio adicional a la performance de la empresa, cuyas dificultades para garantizar una operación estable y previsible en periodos de alta demanda vuelven a quedar expuestas.
Silencio oficial y respuestas pendientes
Hasta el cierre de la edición de Aviación en Argentina que denunció esta situación, Flybondi no había emitido un comunicado oficial integral explicando las causas técnicas o logísticas específicas que motivaron esta cascada de cancelaciones. Tampoco detalló el protocolo de reparación a los casi 20 mil pasajeros perjudicados, más allá de los reembolsos o reprogramaciones que establece la regulación.
La página también consultó a la Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC) sobre si abrirá un sumario para investigar si estas cancelaciones masivas constituyen una falla en el servicio público y una violación a los derechos de los usuarios, pero tampoco no ofreció alguna respuesta formal.
