Ignacio “Lobo” Rodríguez, titular del histórico movimiento peronista, advirtió que la votación de la ley laboral definirá si Argentina “sigue siendo una Nación con justicia social o una colonia de explotación”. Criticó a la dirigencia “ausente” y lanzó una alerta: si avanzan con la reforma, la respuesta “será el pueblo en la calle”.
Jueves 15 de enero de 2026. El año comenzó con la actividad política activa. En un contexto de tensión política y social extrema, con el Senado como epicentro de un debate que trasciende lo meramente legislativo, el titular de las 62 Organizaciones Peronistas «Nueva Generación», Ignacio «Lobo» Rodríguez, lanzó un duro diagnóstico sobre la crisis actual y emplazó a la clase política a definir «si la Argentina sigue siendo una Nación con justicia social o si se convierte en una colonia de explotación».
Desde una perspectiva crítica hacia el autodefinido gobierno «anarcolibertario» de Javier Milei, pero también con duras observaciones hacia adentro de otros espacios políticos, Rodríguez articuló un discurso que combina la denuncia con la reivindicación de la militancia territorial. Acusó a gran parte de la dirigencia de «vivir en una realidad paralela», en alusión a las imágenes de vacaciones de algunos funcionarios en contraste con la urgencia de «un pueblo que no llega a fin de mes».
En una charla con Misiones Plural, el joven líder sindical concentró en cinco puntos sus críticas al paquete de reformas laborales que discutirá el Congreso. Definió, en ese sentido, el martirio del trabajador y la traición del Excel; el ataque criminal a la Salud (Obras Sociales); el desprecio por nuestros jubilados; la territorialidad Federal: de Santa Cruz a La Matanza y, finalmente, la advertencia final.
Respecto a lo que llama el martirio del trabajador, Rodríguez calificó de «puerta giratoria» la posible extensión del período de prueba laboral y tachó de «estafa» al proyecto de Fondo de Cese Laboral. «Quieren que el trabajador pague su propio despido», afirmó, defendiendo la indemnización como un «límite al abuso patronal» y pilar de la «estabilidad de la familia argentina».
Respecto a lo que definió como ataque criminal a la Salud, acusó al gobierno de intentar «desfinanciar» el sistema solidario de obras sociales para beneficiar a las prepagas. «Son 100.000 millones de pesos por mes que le roban a los hijos de nuestros afiliados. ¡Esa es la ‘caja’ que quieren romper!», sostuvo, señalando el riesgo para la cobertura de 6 millones de personas.
En cuento al desprecio por los jubilados, rechazó con dureza los argumentos macroeconómicos que, según dijo, se esgrimen para negar aumentos acordes a la inflación. «El PBI de este país se construyó con el lomo de esos abuelos que hoy no pueden pagar ni el alquiler ni los remedios», declaró, marcando una línea ideológica clara: «Para el Gobierno, un jubilado es un costo; para nosotros, es nuestra historia».
En uno de los ítems que concentró las críticas, sobre territorialidad y unidad, frente a lo que percibe como un desgobierno, Rodríguez contrastó la acción de su movimiento. «Nosotros no hablamos de oído desde una oficina en Puerto Madero», afirmó, y enumeró la presencia de referentes en puntos críticos del país: desde el conurbano profundo (como La Matanza) hasta Santa Cruz y Entre Ríos, destacando el trabajo de base «en el barro, la fábrica y el territorio».
En esa línea reivindicó la unidad bajo la conducción del Consejo Directivo Nacional, integrado, entre otros, por Ramón Rodríguez y Juan Moscardi, y bajo su propia guía como Secretario General.
El dirigente sindical dejó también una advertencia final, con un duro mensaje a los senadores en general y a los provenientes del espacio justicialista en particular: «El pueblo los puso ahí para defender el bienestar general, no para ser los verdugos de los trabajadores», dijo, para instarlos a no «dejarse apretar con la billetera de la Rosada», disparó, antes de advirtir sobre sobre las consecuencias que se ven alteradas: «la paz social está en juego», sentenció. «Si el viernes avanzan con la quita de derechos, la respuesta no va a ser un comunicado. Va a ser el pueblo trabajador en la calle».
Para cerrar, disparó una consigna que resume su postura –»¡Con los jubilados, la salud y el laburo no se jode!»–, dijo Rodríguez para explicar que más allá del resultado de la votación, el conflicto social y político entró en una fase de alta intensidad, desafiando la capacidad de respuesta de todos los actores institucionales, expresó.

