La exembajadora analizó la situación en Venezuela, reveló documentos sobre objetivos estratégicos estadounidenses y cuestionó el rumbo del gobierno de Javier Milei, al que calificó de «servil», durante una entrevista en los estudios de Canal 4 Posadas. Aseguró que «Delcy Rodríguez no es colaboracionista de EEUU». La exdiplomática argentina ofreció una visión alternativa y fundamentada de la crisis venezolana, a la que presentó no como resultado de un colapso interno sino como el episodio más reciente de una estrategia de largo aliento de una potencia extrarregional, frente a la cual –a su juicio– el actual gobierno argentino eligió a Trump en lugar de la defensa de la soberanía y la integración latinoamericana.
Martes 20 de enero de 2026. La exembajadora argentina en Venezuela y Reino Unido, Alicia Castro, denunció que Estados Unidos identificó formalmente a Venezuela como un «objetivo estratégico permanente» según revela un documento clasificado de 2004, como parte de una estrategia de dos décadas para controlar sus reservas petroleras y limitar su influencia en la región.
Según Castro, quien accedió a la información a través de documentos filtrados por el excontratista de la NSA, Edward Snowden, el plan estadounidense establece una estrategia de «cambio de régimen» basada en la demonización del gobierno venezolano y operaciones de inteligencia. «Los Estados Unidos están tratando de tener una injerencia directa en Venezuela para quedarse con el petróleo, obviamente», afirmó la exdiplomática y exdiputada argentina, también dirigente del gremio de los aeronavegantes.
En una entrevista con el periodista Raúl Puentes, en Canal 4 Posadas, Castro describió el documento como una directiva de todas las agencias de seguridad estadounidenses, encabezadas por la NSA, que establecía los «objetivos estratégicos» de EEUU en el mundo. Además de Venezuela, la lista incluiría a Rusia, China, Corea del Norte, Irán e Irak.
«Tenía determinada una misión, misión F -yo tengo el documento-«, aseguró Castro, explicando que este establece «una cantidad de agentes físicos y de inteligencia y de recursos humanos y técnicos destinados a evitar la influencia de Venezuela en la región […] especialmente el petróleo».
La exembajadora conectó esta denunciada estrategia con la crisis actual, y argumentó que las acusaciones de narcotráfico contra el gobierno de Nicolás Maduro forman parte del mismo «guión hollywoodense» utilizado para justificar intervenciones en Irak, Libia o Afganistán. «Primero demonizan al mandatario, luego le arman una revolución interna», sostuvo, citando el caso libio como ejemplo de desastre posterior a la intervención.
Enfrente, el gobierno de Javier milei dejan a la Argentina en un lamentable papel de «servilismo». Castro utilizó esta revelación para lanzar una crítica directa al actual gobierno del presidente Javier Milei, a quién acusó de actuar con «servilismo» al alinearse con la estrategia estadounidense. En ese sentido, señaló tres acciones concretas de Milei: Haber evitado el ingreso de Argentina a los BRICS, bloque que consideró crucial para la soberanía; romper relaciones estratégicas con China y adherir a la narrativa de «narcoestado» sobre Venezuela. «Algunos lo cumplen servilmente, como Javier Milei», afirmó, vinculando la política exterior argentina actual con el plan de desestabilización regional.
Al vincular su denuncia con figuras como Snowden y el fundador de WikiLeaks, Julian Assange –a quien mencionó como su fuente de información–, Castro le otorgó a su revelación un marco de «conspiración verificada», que trasciende la mera opinión política para situarse como una denuncia con evidencia documental.
La exembajadora advirtió que una intervención militar estadounidense en Venezuela «desestabilizaría irremediablemente nuestra región y la Argentina, por supuesto». Su testimonio ofrece una lectura geopolítica donde la crisis venezolana no es un fenómeno aislado, sino el resultado de un plan estratégico de larga data, en el que –a su juicio– gobiernos aliados como el actual argentino desempeñan un papel de colaboración.
La geopolítica, en el centro
En una extensa y profunda entrevista concedida a Canal 4 Posadas, Alicia Castro realizó un análisis geopolítico contundente sobre la situación en Venezuela, la injerencia histórica de Estados Unidos en la región y la actual política exterior del gobierno del presidente Javier Milei, a la que calificó de «servil» hacia los intereses norteamericanos.
La entrevista abordó al principio la coyuntura venezolana donde Castro fundamentó su perspectiva en el concepto de geopolítica, citando a Juan Domingo Perón: «la verdadera política es la geopolítica». Desde ese enfoque, advirtió que una intervención militar estadounidense en Venezuela «desestabilizaría irremediablemente nuestra región y la Argentina, por supuesto».
Después de denunciar la injerencia histórica de Estados Unidos en la región y «la servil política exterior» del gobierno del presidente Javier Milei hacia los intereses norteamericanos, calificó a Hugo Chávez comno un «estadista, no profeta». Recordó, en ese sentido, una entrevista del fallecido presidente Hugo Chávez de hace dos décadas, donde él mismo vaticinó que lo acusarían de narcotraficante para justificar una invasión, similar a lo ocurrido en Panamá. «No era un profeta, era un estadista», afirmó, destacando su papel como líder que estudió la geopolítica y promovió la unidad latinoamericana.
Respecto a la actualidad, defendió la legitimidad del presidente (sigue siendo Presidente) Nicolás Maduro y denunció la narrativa sobre un «narcoestado» y el «cártel de los soles» como un «invento» y un «guión hollywoodense» de Estados Unidos. Celebró que, tras el reciente episodio que calificó de «secuestro» de Maduro (en referencia a su captura y extradición hacia los EEUU en una operación controvertida), la designación constitucional de Delcy Rodríguez como presidenta encargada haya evitado «el colapso» y mantenido la institucionalidad. Puso «las manos en el fuego» por la convicción revolucionaria que tiene la presidenta a cargo.
Autocrítica y llamado

La exembajadora también hizo un repaso autocrítico de los gobiernos peronistas anteriores. Señaló como «principal error» del gobierno de Alberto Fernández el haber pagado la «deuda estafa», dijo (por la deuda externa), contraída durante la administración de Mauricio Macri, en lugar de renegociarla duramente. Recordó que, desde la agrupación Soberanos, advirtieron –cen consonancia con el exministro griego Yanis Varoufakis– que ese pago haría «evaporar» la adhesión popular.
Asimismo, criticó la «confusa» política exterior de Fernández, quien permaneció «más de un año» en el Grupo de Lima (que definió como «golpista»), y reprochó al entonces presidente de la Cámara de Diputados y candidato presidencial, Sergio Massa, por haber celebrado la autoproclamación de Juan Guaidó en 2019.
También hizo u llamado a la unidad latinoamericana. En la entrevista, Castro enfatizó la necesidad de retomar el camino de la integración regional, siguiendo los ideales de Simón Bolívar y de San Martín. Evocó con nostalgia los logros de la «década pasada» –con líderes como Chávez, los Kirchner, Lula, Mujica y otros– que permitieron la creación de instancias como UNASUR y el rechazo del ALCA, hechos que, a su juicio, garantizaban mayor independencia y bienestar para los pueblos.
Concluyó con un llamado a la acción política pedagógica y a la claridad ideológica, para dejar de votar «el mal menor» y construir una alternativa soberana. «La política es la polis, es pública», remarcó, defendiendo la necesidad de debates francos para no perder posiciones frente a un avance que, a su visión, perjudica principalmente a los más humildes.
“Delcy Rodríguez no es colaboracionista de EEUU»
En una reciente entrevista con Modo Fontevecchia, la exembajadora argentina desmintió las versiones sobre una supuesta traición interna en el gobierno de Venezuela, defendió la legitimidad de Nicolás Maduro y reveló detalles del documento secreto de la NSA, sobre el que también se explayó en Canal 4 Posadas, donde señala al país caribeño como “objetivo estratégico permanente” de Washington. «Hay un plan de dos décadas para hacerse del petróleo venezolano”.
Castro siempre es crítica y directa. En un análisis geopolítico de alto voltaje, «Alicita» como la conocen sus íntimos, rechazó de manera categórica las versiones que señalan a la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez como colaboracionista de Estados Unidos, antes, durante y después del operativo que terminó con la captura y extradición del presidente Nicolás Maduro de Venezuela.
“Delcy Rodríguez no es colaboracionista de EEUU”, afirmó con contundencia Castro en diálogo con Modo Fontevecchia y con el periodista Raúl Puentes, en dos entrevistas. “Tengo la suerte de haberla conocido en el año 2001, cuando no era funcionaria. Conozco su carácter, su firmeza, conozco su fe revolucionaria”, añadió, destacando que el nombramiento de Rodríguez como presidenta encargada tras los hechos del 3 de enero fue “una brillante estrategia para mantener la institucionalidad” y evitar el colapso del gobierno.
La también dirigente sindical y exdiputada nacional comparó la ofensiva actual contra Venezuela con la intervención estadounidense en Libia, describiendo un “guion” repetido que incluye la demonización del líder, la creación de revueltas internas, el establecimiento de un gobierno paralelo y finalmente la intervención basada en una “atrocidad” fabricada.
El núcleo más impactante de su relato fue la revelación de un documento secreto de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de EEUU, filtrado por Edward Snowden, que le mostró -dijo- el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, durante su gestión como embajadora en Londres. Este concepto también expuso en Canal 4 Posadas.
“Era un documento (del año 2004) donde se establecían los seis países estratégicos como objetivo permanente de los Estados Unidos. Esos seis países eran China, Rusia, Irak, Corea del Norte y Venezuela”, afirmó Castro. “El único país de América Latina señalado (…) como objetivo estratégico permanente”.
Según su descripción, el documento incluía una “misión F” que ordenaba destinar recursos humanos y materiales para controlar a Venezuela y “evitar que se expandiera en la región y en el mundo el ejemplo de la Revolución Bolivariana (…) en especial respecto de la cuestión de los hidrocarburos”. “Esto siempre ha sido el petróleo”, sentenció. “Hay una mentira hilada pacientemente respecto del gobierno de Venezuela para que Estados Unidos se quedara con el petróleo. Así de simple”.
Castro, quien renunció en 2020 a su designación como embajadora en Rusia en desacuerdo con el voto argentino contra Venezuela en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, cargó duramente contra la actual política exterior del gobierno de Javier Milei. Acusó al Presidente y su equipo de ser “analfabetos de la política” y “gente peligrosa” por ignorar los principios históricos de la diplomacia argentina, como la no injerencia y la solución pacífica de controversias. Los acusó de repetir la narrativa del “narcoestado” y de actuar como “coristas” de una estrategia que normaliza “la anormalidad” de una intervención militar.
“Esta runfla cree que un presidente como Trump, al que apoyan, puede intervenir militarmente y secuestrar a un presidente como si fuera algo que pudiera tolerarse”, afirmó.
Con nostalgia, la exembajadora evocó la época de integración regional con UNASUR y la CELAC, que permitió, según dijo, logros como el rechazo del ALCA y la contención de golpes de Estado. “Todo eso hoy está desmoronado”, lamentó, criticando la miopía geopolítica de los dirigentes actuales.
Sin embargo, vislumbró algunos “logros” en la actual coyuntura: que Estados Unidos no consiguió el “cambio de régimen”, que la acción “ha desacreditado a Donald Trump” incluso ante su propia base, y que la oposición radical de María Corina Machado ha quedado “desacreditada” por el mismo Trump.
“Creo que se está derrumbando la narrativa que había contra Venezuela”, concluyó, insistiendo en que el llamado “Cartel de los Soles” –base de las acusaciones de narcotráfico– “no existe”.
