El periodista Martín Boerr analizó tres ejes que definen la coyuntura argentina de estos días: la guerra abierta del presidente Javier Milei con Paolo Roca, un gigante industrial, el récord histórico de compra de dólares por parte de las familias y el avance imparable de la mecanización que ¿amenaza? ¬un eslabón clave de la cadena yerbatera. Como postre, un chocolate con yerba mate.
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Jueves 5 de febrero de 2026. En su columna semanal en Canal 4 Posadas, el analista Martín Boerr desmenuzó en Info Verano (Canal 4 Posadas) tres fenómenos aparentemente dispersos pero profundamente conectados: el duelo del gobierno con uno de los pulpos industriales del país, la pasión nacional por el dólar llevada a un récord histórico y una revolución tecnológica que se cierne sobre la principal actividad de Misiones. La base de este análisis, es la mirada sobre la economía argentina que nunca es un fenómeno de una sola capa sino, también, una trama de poder, confianza, hábitos arraigados y transformaciones que, a veces de manera silenciosas, cambian para siempre algunas realidades sociales.
El disparador fue una licitación pública que perdió Paolo Roca, dueño del poderoso Grupo Techint –un “pulpo” siderúrgico con sede en Argentina e Italia y cuyo brazo, Tenaris, es líder mundial en tubos de acero sin costura para petróleo y gas–, describió Boeer, para recordar que el empresario vio cómo una empresa india, con componentes chinos, se adjudicaba el suministro para un gasoducto clave de Vaca Muerta.
“Para que se entienda: es como si el día de mañana se hace una licitación de yerba y le compramos la yerba a Tanzania”, graficó Boerr. Lo que sería impensado sucedió. Y el conflicto estalló en el espacio público.
El presidente Javier Milei salió al cruce llamando “Don Chatarrín” a Roca, mientras que su asesor Federico Sturzenegger apuntó que Techint pretendía vender los tubos un 40% más caro. Pero la pelea trascendió el sobreprecio. Boerr explicó que Milei alentó la teoría de que Roca habría conspirado, junto a otros empresarios, para forzar su salida del poder luego de las elecciones de septiembre pasado.
“Estamos entrando a un mundo nuevo”, señaló el analista. “Esto antes no se veía”. Recordó que, si bien Cristina Kirchner hizo de su enfrentamiento con el Grupo Clarín una bandera, las descalificaciones directas de un presidente hacia un empresario de este calibre son inéditas. “¿Qué quiere Milei de las empresas argentinas? ¿Que desaparezcan, que vengan los indios y los chinos y todos tengamos más barato? La pregunta de fondo, según Boerr, es el modelo: “¿Hay un plan económico para nuestro país?”
“Comprá Campeón”, a los Campeones del mundo
En medio de la pulseada con el poder industrial, la sociedad argentina votó con el bolsillo de una manera contundente. El gobierno de Milei con su ministro estrella, Luis Caputo, lanzó su “Comprá Campeón” (en referencia a comprar dólares) liberando restricciones, y la respuesta fue un aluvión, de compras.
“Se conoció cuántos dólares… la compra de dólares de familias, individuos –porque empresas todavía, por el cepo, no pueden comprar– fue récord histórico”, afirmó Boerr. La cifra: 32 mil millones de dólares en 2025. El pico anterior había sido durante la corrida cambiaria previa al cepo de la gestión de Mauricio Macri.
Los argentinos aman comprar y tener dólares. “Nosotros que tenemos a Paraguay y Brasil enfrente, cruzamos y damos cuenta que esa pasión no la sienten ellos”, comparó. “Acá te cambia el taxista, el vecino, el amigo”. La paradoja es flagrante: un país con un Banco Central históricamente con reservas negativas, pero con una población que atesora una montaña de divisas. Se calcula, según Boerr, que los activos de los argentinos en dólares (billetes, propiedades en el exterior, bonos) superan los 400 mil millones, en su mayoría fuera del sistema bancario.
“La pregunta es, ¿a Argentina le faltan dólares o a Argentina le sobran dólares? Pero fuera del sistema”, reflexionó. La pulseada del Gobierno, entonces, es por la confianza: “Tráiganlos, véndanlos, pónganlos en el banco. Que no va a pasar nada”. Pero el instinto de conservación es más fuerte: “El que se quemó con dólares, guarda los dólares”, ironizo, parafraseando al dicho popular que reza: “El que se quema con leche, ve la vaca y llora”.
La revolución silenciosa de la cosechadora
El tercer tema de este análisis se desplazó al corazón productivo de Misiones (y de Corrientes, en este caso particular). Martín Boerr presentó un comunicado oficial de la Secretaría de Agricultura que avala un futuro que muchos del sector ven con temor: la cosechadora mecanizada de yerba mate.
La máquina, probada por el INTA Cerro Azul junto a la yerbera Playadito –que el año pasado desbancó a Las Marías como líder del mercado–, logró un rendimiento de 14.900 kilos por hectárea de hoja verde. “Es el triple de lo que en promedio puede hacer un productor”, destacó el periodista en su análisis. “Hay gente en la industria que dice que en tres años la mitad de la cosecha va a ser con estos aparatos”.
La analogía que utilizó fue potente: “Es como vender el dólar a 100 pesos y al lado la casa de cambio te lo vende a 200; el de 200 no va a vender nada”. Para Boerr, este cambio es tan imparable como lo fue la digitalización de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires en los 90. “En el futuro imparable… esto es como querer seguir usando el fax cuando está el mail”.
Sin embargo, el avance tecnológico no es neutral. Trae aparejado un drama social que la política, según su visión, no está abordando. “Mientras todos pelean… no había ni una propuesta”, criticó, refiriéndose a una reciente reunión en la Cámara de Representantes de Misiones, con diputados de todos los partidos con representación parlamentaria, excepto La Libertad Avanza, donde la discusión se centró en acusaciones cruzadas y no en el problema de fondo: el futuro de los tareferos.
“El que cosecha mecanizado es un traidor”, es el discurso que ya circula, pero Boerr es categórico: “Acá no existen traidores ni no traidores; es el futuro que viene”. La pregunta urgente es qué hacer con ese trabajador estacional que realiza una tarea insalubre y que podría quedar desplazado.
Chocoyerba
Como contrapunto a esta innovación foránea, el analista mostró un ejemplo de creatividad externa: una marca suiza de chocolate, que lanzó una barra de chocolate con yerba mate, usando el ícono del mate en su presentación, influenciada por la visibilidad global que le dan figuras como Lionel Messi. “Esto también está necesitando urgente la super ultraconservadora industria yerbatera argentina”, concluyó, señalando la falta de exploración y desarrollo de nuevos productos desde el origen mismo de la producción.
