La Secretaría de Trabajo dictó la conciliación obligatoria en una mediación entre la empresa y el SUTNA. La medida deja sin efecto, de manera temporal, las 920 cesantías anunciadas esta madrugada por la firma de la familia Madanes Quintanilla, que había comunicado el cierre definitivo de su planta en San Fernando tras 80 años de actividad. Trabajadores permanecen en el lugar y el gremio declaró estado de asamblea permanente.

Miércoles 18 de febrero de 2026. En un giro inesperado dentro de la jornada más crítica para la industria nacional, el Gobierno nacional suspendió este miércoles por 15 días los despidos en la empresa Fate, tras una mediación de urgencia entre la compañía y el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA).
La resolución, dictada por la Secretaría de Trabajo dependiente del Ministerio de Capital Humano, ordena dejar sin efecto las cesantías y retrotraer la situación al estado previo al inicio del conflicto. Durante el plazo de la conciliación obligatoria, ambas partes deberán abstenerse de tomar medidas de fuerza o acciones que alteren la relación laboral, mientras se abre una instancia de negociación para intentar destrabar el conflicto.
La medida llega horas después de que Fate SAICI sacudiera el tablero industrial con un comunicado lapidario: el cierre definitivo e inmediato de su planta de Virreyes, en el partido bonaerense de San Fernando, y el despido de la totalidad de sus 920 empleados. Según fuentes de la compañía, la decisión implicaba la liquidación total de activos y el pago de indemnizaciones conforme a la ley, sin posibilidad de marcha atrás. «Se liquida todo y se baja la persiana», habían sentenciado desde el entorno de la familia Madanes Quintanilla, también propietaria de Aluar.

El anuncio que conmocionó a la industria


El cierre de Fate no es un hecho aislado, sino la cristalización de una crisis que venía incubándose en el sector desde hace años. Fundada en 1940, la empresa fue pionera en la producción de neumáticos radiales en el país, un pilar para la plataforma automotriz local y un exportador exitoso a mercados de Europa, Estados Unidos y América Latina.
Sin embargo, en las últimas horas, la firma explicó su decisión apelando a «los cambios en las condiciones de mercado». Detrás de esa frase, según pudo reconstruir este medio, se esconde una realidad que asfixia a la producción nacional: la apertura de importaciones y el ingreso masivo de neumáticos provenientes de China.
Datos del sector indican que, en un solo mes de 2025, ingresaron al país más de 860.000 cubiertas del gigante asiático, un récord histórico para el período. Esa «invasión», como la calificaron fuentes de la empresa, obligó a Fate a reducir sus precios hasta un 15 por ciento para intentar competir, erosionando por completo sus márgenes de rentabilidad. Al momento del cierre, la planta operaba al 25 por ciento de su capacidad, produciendo apenas 150 mil neumáticos mensuales, en un mercado donde el 75 por ciento de las ruedas que se venden son de origen chino.
La crisis no es exclusiva de Fate. Los otros dos grandes jugadores del sector, Pirelli y Bridgestone, enfrentan situaciones de gravedad similar, aunque hasta ahora no han tomado decisiones tan drásticas.

«Esto es el ejemplo del país que vamos a tener»


La noticia del cierre cayó como un balde de agua fría en la mañana del miércoles. Los trabajadores que se acercaron a la planta se encontraron con los portones cerrados y un cartel gigante en la entrada que informaba la decisión de la empresa. A los pocos minutos, un despliegue policial rodeó el perímetro para evitar intentos de ingreso forzado.
A pesar del operativo, un grupo de empleados logró permanecer dentro del predio, ubicándose en los jardines y en las terrazas del edificio, mientras que otros se concentraron en la puerta principal exigiendo respuestas. Entre los despedidos no solo hay operarios de producción, sino también personal de limpieza, camioneros y repartidores.
El secretario general del SUTNA, Alejandro Crespo, se hizo presente en el lugar y declaró el estado de asamblea permanente. En declaraciones a la prensa, el dirigente sindical vinculó el cierre con el contexto político y económico actual: «Esto ocurre a días de una reforma laboral. Este es el ejemplo del país que vamos a tener si los trabajadores no hacemos lo que hay que hacer».
Crespo recordó el historial de conflictos con la firma: «Hemos tenido un enorme conflicto con esta empresa cuando llamó a preventivo de crisis durante el gobierno de Mauricio Macri, hemos tenido un enorme conflicto en 2022 por paritarias durante el gobierno de Alberto Fernández, y ahora esto. Hay que defender los intereses de los trabajadores por sobre todas las cosas», afirmó, al tiempo que aseguró que la medida de fuerza se mantendrá «hasta que la fábrica abra sus puertas».

La intervención del Gobierno y el futuro incierto


Frente a la escalada del conflicto, el Ministerio de Capital Humano, a través de la Secretaría de Trabajo comandada por Julio Cordero, activó los mecanismos de mediación previstos por la ley. En un comunicado oficial, la cartera expresó que, previo a la conciliación obligatoria, ya se habían «llevado adelante las instancias administrativas previstas por la normativa vigente con el objetivo de promover el diálogo».
Entre esos antecedentes, se mencionó la tramitación de acuerdos de suspensión en el marco del artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo. Según el comunicado, uno de esos acuerdos fue homologado, pero otro se encuentra pendiente de ratificación «debido a la negatividad sindical». Pese a las tensiones, el Ministerio aseguró que continuará promoviendo la mediación «en resguardo del empleo y del cumplimiento de la normativa laboral».
Por el momento, la conciliación obligatoria congela la situación por 15 días, pero no resuelve el problema de fondo. Fate mantiene su postura de que el negocio es inviable en las condiciones actuales del mercado, y fuentes cercanas a la compañía aseguran que, más allá de la pausa impuesta por el Gobierno, la intención de liquidar la empresa se mantiene firme.
Según trascendió, el empresario Javier Madanes Quintanilla (foto), visiblemente afectado por la decisión -allegados lo describieron como «destrozado» y definieron la jornada como «un día de luto»-, concentraría sus esfuerzos de ahora en más en los negocios relacionados con Aluar, la productora de aluminio que también lidera.
Mientras tanto, en San Fernando, la noche caía sobre los 920 trabajadores que, a pesar de la suspensión temporal de los despedidos, siguen sin certezas sobre su futuro. La planta, que durante más de 80 años fue sinónimo de desarrollo industrial argentino, permanece en silencio, a la espera de lo que ocurra en una mesa de negociación que, por ahora, tiene más preguntas que respuestas.