El presidente Gabriel Boric ofreció su último mensaje a la nación antes de entregar la banda presidencial a José Antonio Kast, repasando logros, reconociendo errores y reafirmando su compromiso con la democracia chilena. Su alocución cierra cuatro años de gobierno en un contexto de polarización política y debates sobre el legado de su administración.

Martes 10 de marzo de 2026. En la noche de este martes, el presidente Gabriel Boric Font ofreció su última cadena nacional de radio y televisión como jefe de Estado, a pocas horas de entregar la banda presidencial al mandatario electo, José Antonio Kast. En un mensaje de unos once minutos transmitido desde el Palacio de La Moneda, Boric repasó los principales logros, reconoció errores y enfatizó los valores democráticos que, según él, marcaron su administración de cuatro años.
En su alocución, Boric señaló que Chile es “un mejor lugar” que cuando asumió el poder, destacando avances en áreas sociales, económicas y de derechos ciudadanos. Afirmó que asumió la presidencia con humildad a los 36 años y que ahora, a los 40, puede decir que se va “con la frente en alto y con las manos limpias” tras entregar todo su esfuerzo por el país.
Entre los logros que mencionó están las reformas sociales relevantes, como la reducción de la jornada laboral a 40 horas y políticas en favor de la equidad de género; Impulso a leyes en pensiones y seguridad social; avances en descentralización económica y presupuestaria para regiones fuera de la capital.

“Me voy con la frente en alto y las manos limpias”


Además, Boric destacó que estos avances fueron posibles gracias al trabajo de gobiernos anteriores y a la continuidad histórica en la construcción democrática de Chile, mencionando expresidentes de distintas épocas como parte de esa trayectoria.
Sin embargo, el mandatario no eludió reconocer errores. Expresó que hay aspectos de su gestión que no se concretaron, como la eliminación del Crédito con Aval del Estado (CAE) para educación superior y la aprobación de una Ley de Sala Cuna, proyectos que —dijo— contaban con consenso técnico pero no político.
También asumió responsabilidad por controversias que marcaron su gobierno, como el manejo del caso Monsalve y el proceso frustrado de compra de la casa del expresidente Salvador Allende, asegurando que esos episodios deberán analizarse con mayor profundidad en el futuro.

Reacciones y tensiones políticas
El mensaje de despedida no estuvo exento de crítica política. Sectores de la oposición cuestionaron el balance de Boric, señalando que su gestión dejó “un país al debe” y acusando falta de transparencia en el traspaso de mando. Esta discrepancia refleja la profunda polarización que ha caracterizado la vida política chilena en los últimos años.
Especialistas y medios internacionales señalan que la salida de Boric se produce en un contexto de tensiones políticas y sociales en Chile, con debates intensos sobre el legado de su administración y la dirección que tomará el país bajo el nuevo gobierno.
En su mensaje, Boric aseguró que el cambio de mando se realizará “de manera impecable” y resaltó la importancia de preservar la institucionalidad democrática, que, según sus palabras, ha sido uno de los pilares en la historia reciente de Chile.
El presidente saliente también anunció que, al dejar el cargo, regresará a una vida privada junto a su familia, aunque manifestó disposición a apoyar en temas de Estado cuando sea necesario. Recordó que, como expresidente, mantendrá compromisos con la ciudadanía desde otras instancias.
Con esto, Chile se prepara para una ceremonia de traspaso de mando marcada por opiniones divididas, expectativas de cambio y un sentimiento palpable de que el país entra en una nueva etapa política con la llegada de Kast al poder.