El cerro a orillas del río Uruguay, del municipio de Panambí, fue sede este sábado 14 de marzo de una nueva edición de la Serenata de Mbororé, un encuentro cultural que recuerda la batalla ocurrida el 11 de marzo de 1641, considerada uno de los episodios más decisivos de la historia del actual territorio de Misiones. El gobernador Hugo Passalacqua y el intendente de Panambí, Rosendo Fuchs, junto al ministro de Cultura, José Schuap, y guardaparques del lugar, fueron los únicos funcionarios presentes, para recordar una gesta que marcó los destinos de la región.

Domingo 15 de marzo de 2026. Con el encendido de una antorcha en homenaje a los caídos en combate, Misiones volvió a reunirse este sábado por la noche en el cerro Mbororé para recordar una batalla que cambió la historia regional. A casi cuatro siglos del enfrentamiento entre milicias guaraníes de las reducciones jesuíticas y las expediciones esclavistas bandeirantes, la Serenata de Mbororé (por segundo año consecutivo) volvió a poner en primer plano un hecho histórico que marcó el destino del territorio donde hoy se asienta la provincia de Misiones.
La actividad comenzó alrededor de las 19 con un encuentro cultural al aire libre en el emblemático cerro donde, según la tradición histórica, se desarrollaron momentos clave del combate. Esta iniciativa, organizada por la Secretaría de Cultura de Misiones junto con la Municipalidad de Panambí y el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de la provincia, contó con la presencia del gobernador Hugo Passalaqua; el intendente de Panambí, Rosendo Fuchs; el secretario de Cultura provincial, José Martín «Joselo» Schuap y María Teresa Cuenca, viuda del músico misionero Ramón Ayala, figura emblemática de la cultura regional, además de los artistas y un reducido grupo de vecinos.
Aunque se trató de una actividad oficial de Gobierno, llamó la atención la ausencia total de funcionarios provinciales (ni ministros ni segundas líneas), como tampoco dirigentes, legisladores, intendentes o concejales de la provincia, que suelen asistir a los actos. No estuvieron siquiera los intendentes de municipios cercanos. Esta situación contrastó con la relevancia histórica de la conmemoración. En la primera edición de la Serenata, realizada el año pasado, el propio Schuap encabezó prácticamente en soledad la actividad cultural. En esta oportunidad, el gobernador Passalacqua presidió el encuentro, aunque nuevamente sin funcionario, aunque se trató de una actividad oficial, anunciada con anterioridad.

La Serenata
En una jornada y una noche enmarcada por un clima ideal para este tipo de actividades al aires libre, la segunda edición de la Serenata de Mbororé, camina a convertirse en tradición y se propone recordar cada año la batalla mediante el encendido de una fogata (simulando la antorcha) y una celebración cultural comunitaria.
El acto se desarrolló con la escenografía natural del río Uruguay y el paisaje misionero como marco. Tras las palabras de bienvenida, abrieron un espacio dedicado a la memoria histórica, con intervenciones de historiadores que repasaron datos y contextos del combate ocurrido en 1641.
Schuap, en representación del Gobierno, destacó la importancia de transmitir este legado ya que, expresó, “mucho de lo que somos hoy nació en aquel momento. Si desde el Estado, desde los docentes y desde el arte no contamos esta historia, corremos el riesgo de que se pierda”, expresó. Antes, el intendente local Fuchs, destacó que “la historia, una vez más, nos convoca en este lugar. Durante muchos años docentes, vecinos e investigadores vinieron hasta aquí para izar la bandera argentina y mantener viva la memoria de este hecho histórico”, remarcó.
La invocación religiosa estuvo a cargo del diácono Carlos Suárez y la reflexión histórica fue del historiador Pablo Camogli, quien destacó que “la batalla de Mbororé es un hito histórico porque marcó un antes y un después. Aquí se puso fin a los ataques bandeirantes que buscaban esclavizar a los pueblos originarios y comenzó una etapa de consolidación de las misiones jesuíticas”, dijo.
Participaron la agrupación artística La Melchora; el músico Ezequiel Garrido, el colectivo cultural Generación Misionera, el reconocido referente cultural Karoso Zuetta, además de Nerina Bader y Luna de la Rosa. También participaron el ballet municipal de Panambí, Sueños de mi Patria, y el cantante y recitador local Eduardo Sánchez. A la convocatoria se sumaron escritores interesados en la temática histórica, invitados por Miguel Azarmendia.
La actividad, abierta y de libre acceso para todo público, reunió a vecinos, artistas y referentes culturales que se acercaron para recordar la gesta histórica.

La batalla que cambió el rumbo de la región
La conmemoración recuerda la Batalla de Mbororé, ocurrida el 11 de marzo de 1641 en el río Uruguay. Frente al peñón de Mbororé.
En ese momento, el territorio donde hoy se encuentran partes de Argentina, Brasil y Paraguay era escenario de un conflicto constante entre las reducciones jesuíticas y las expediciones esclavistas provenientes de San Paulo, Brasil.
Los bandeirantes organizaban grandes incursiones armadas para capturar indígenas guaraníes y venderlos como esclavos. Durante décadas, estas expediciones destruyeron aldeas y obligaron a miles de indígenas a desplazarse o abandonar sus pueblos.
Frente a esa amenaza, las reducciones organizadas por la Compañía de Jesús comenzaron a formar milicias indígenas con autorización de la Corona española. El proceso fue impulsado por misioneros como Antonio Ruiz de Montoya, quien promovió la reorganización de los pueblos guaraníes para defenderse.
Cuando una gran expedición bandeirante avanzó nuevamente hacia las misiones, en 1641, las milicias guaraníes decidieron enfrentarla. El combate se produjo en el paraje conocido como Mbororé, en las cercanías del actual municipio de Panambí.
Las fuerzas guaraníes reunieron miles de combatientes provenientes de distintas reducciones. Prepararon defensas en la costa, organizaron una flotilla de canoas armadas y coordinaron ataques desde tierra y desde el río.
La batalla se extendió durante varios días y terminó con la derrota de la expedición bandeirante. La retirada portuguesa marcó el fin de una ofensiva que durante décadas había devastado a las comunidades guaraníes. Fue, para la Argentina, la primera batalla naval ya que se realizó dentro del cause del río Uruguay.

Un episodio decisivo para la historia misionera
La victoria en Mbororé cambió el equilibrio de fuerzas en la región. La derrota bandeirante redujo las grandes incursiones esclavistas y permitió que las reducciones jesuíticas se consolidaran durante las décadas siguientes. Ese proceso dio lugar a una experiencia social y cultural singular en América colonial, que dejó una huella profunda en la identidad regional.
En ese contexto, la batalla tanto para la región como para la Argentina, uno de los episodios más importantes de la historia del territorio que hoy conforma la provincia de Misiones.
La Serenata de Mbororé busca justamente mantener viva esa memoria. Cada antorcha encendida en el cerro recuerda aquel combate de 1641 y el papel que tuvo en la defensa de un territorio que todavía no era un país, pero que ya empezaba a definir su identidad histórica.