A 44 años de la guerra, un recuerdo íntimo expone una trama poco narrada: la ayuda silenciosa de paraguayos que cruzaron el Paraná para asistir a soldados argentinos, en un gesto concreto de hermandad sudamericana. Es que «la Patria Grande sudamericana es mucho más que un territorio y no siempre es una bandera. A veces es un gesto».
Viernes 3 de abril de 2026 (Texto e ilustración, del Facebook de Andrés Morel). Mientras la guerra de Malvinas se contaba en partes oficiales y pantallas de televisión, en la frontera entre Encarnación y Posadas se tejía otra historia: lanchas cargadas de alimentos, abrigo y compromiso cruzaban el río impulsadas por civiles anónimos, entre ellos una docente paraguaya que convirtió la solidaridad en una forma de patria sin banderas.
La publicación de Andrés Morel dice así:
📅 Abril de 1982 — 𝗚𝘂𝗲𝗿𝗿𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗠𝗮𝗹𝘃𝗶𝗻𝗮𝘀 𝘆 𝗲𝗻 𝗘𝗻𝗰𝗮𝗿𝗻𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝘂𝗻𝗮 𝗹𝗲𝗰𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝘀𝗼𝗹𝗶𝗱𝗮𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘀𝘂𝗱𝗮𝗺𝗲𝗿𝗶𝗰𝗮𝗻𝗮
El 2 de abril de 1982, Argentina recupera inicialmente las Islas Malvinas. Tras 74 días de conflicto y ante la superioridad militar británica, se produce la rendición el 14 de junio.
🟦 𝗨𝗻 𝗿𝗲𝗰𝘂𝗲𝗿𝗱𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗺𝗮𝗿𝗰𝗮
Pero más allá de la guerra, esta fecha me lleva a un recuerdo profundo… el de mi querida tía 𝗠𝗮𝗿𝗶́𝗮 𝗧𝗲𝗿𝗲𝘀𝗮, a quien todos llamábamos “𝗣𝗶𝗻𝗰𝗵𝗲”.
Docente, mujer sencilla pero de fuertes convicciones. No formó familia propia, pero hizo del cuidado de sus padres y de sus sobrinos una verdadera vocación. Nacionalista, preparada y firme, de esas personas que no hacen ruido, pero dejan huellas imborrables.
🟦 𝗟𝗮 𝗴𝘂𝗲𝗿𝗿𝗮 𝗲𝗻 𝗹𝗮 “𝗖𝗮𝘀𝗮𝗴𝗿𝗮𝗻𝗱𝗲”
De niño, cruzaba todos los días a la antigua casona familiar —vivíamos al lado— para ver con ella y los abuelos, las noticias por Canal 12.
Tenían un televisor a colores… una novedad que recién llegada a la Encarnación de entonces.
Allí, seguíamos dia a dia, las noticias de la guerra, cada noticia, cada avance, cada incertidumbre.
🟦 𝗨𝗻 𝗴𝗲𝘀𝘁𝗼 𝘀𝗶𝗹𝗲𝗻𝗰𝗶𝗼𝘀𝗼
Una siesta, mientras veíamos a «Badia» en un maratón televisivo para recolectar víveres para los combatientes, me dijo: “vamos…”.
No pregunté.
Cada uno cargó dos bolsones. Caminamos hasta la feria municipal y compramos alimentos enlatados, frazadas y todo lo que pudimos.
Pesaba… pero ella siempre encontraba lugar para uno más.
La acompañé hasta el puerto de lanchas.
En ese momento me pregunté:
¿Por qué esa mujer, paraguaya, cruzaba a Posadas para donar todo lo que podía cargar… para soldados que ni conocía, pero que sentía como propios?
🟦 𝗨𝗻 𝗿𝗶́𝗼 𝗹𝗹𝗲𝗻𝗼 𝗱𝗲 𝘀𝗼𝗹𝗶𝗱𝗮𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱
No fue la única.
Aquella lancha iba llena de paraguayos: hombres, mujeres, jóvenes… todos con bolsas, todos con algo para dar.
Era una corriente silenciosa de solidaridad que cruzaba el Paraná.
Un gesto colectivo, profundo y sincero.
🟦 𝗟𝗮 𝗹𝗲𝗰𝗰𝗶𝗼́𝗻
Ese día comprendí algo que nunca olvidé:
la Patria Grande sudamericana es mucho más que un territorio y no siempre es una bandera… a veces es un gesto.
Cada uno da lo que puede,
pero cuando se da con el corazón… alcanza.
🟦 𝗗𝗲𝘀𝗽𝗲𝗱𝗶𝗱𝗮
Mi querida 𝗧𝗶́𝗮 𝗣𝗶𝗻𝗰𝗵𝗲 falleció en la antigua «Casagrande» años después, un 8 de diciembre, tras asistir a misa en la capillita de la Villa Baja.
Se fue como vivió: en silencio, con fe… y con la serenidad de quien siempre hizo el bien.
