Un relevamiento sostenido desde agosto muestra un deterioro progresivo de la percepción sobre el Presidente en la capital misionera. La economía aparece como variable decisiva en el cambio de humor social.

Miércoles 8 de abril de 2026. La imagen del presidente Javier Milei atraviesa un proceso de desgaste en la ciudad de Posadas. Así lo indica un estudio realizado por el consultor local Alejandro Miravet, quien relevó durante ocho meses la evolución del humor social en la capital provincial.
El dato central marca una caída de 18 puntos en la imagen positiva: del 56% registrado en agosto al 39% medido en marzo. En paralelo, la imagen negativa escaló hasta el 47%, configurando un diferencial adverso de ocho puntos.
El seguimiento, basado en un panel estable de aproximadamente 200 personas segmentadas por edad y actividad, permite observar una tendencia sostenida. “La baja nunca fue abrupta en un solo momento, sino escalonada, sin recuperación”, explicó Miravet en diálogo con Plural.
El punto de inflexión se ubica hacia diciembre, cuando el impacto económico comenzó a trasladarse con mayor fuerza al bolsillo de los posadeños. Comercios con menor movimiento, consumo retraído y dificultades para sostener gastos corrientes aparecen como señales que, según el consultor, incidieron directamente en la percepción social.
Hasta noviembre, la imagen presidencial se mantenía por encima del 50%. Sin embargo, el deterioro de las condiciones económicas marcó un cambio de ciclo. “Empieza a alterarse el ánimo social. La cuestión económica pasa a ser determinante”, señaló.
El estudio identifica además un comportamiento claro: la caída de la imagen positiva se corresponde con un crecimiento de la negativa y con una mayor participación de quienes antes no expresaban opinión. Ese segmento, al incorporarse, lo hace mayoritariamente con una valoración crítica.
En términos cualitativos, el relevamiento no indaga causas específicas, pero el análisis del contexto permite inferir un patrón. “En Posadas no hay factores locales que incidan sobre la imagen de Milei. Todo responde a la coyuntura nacional”, sostuvo Miravet. En esa línea, descartó impacto de dirigentes libertarios locales en la construcción de imagen.
El trabajo también detecta la persistencia de un núcleo duro de apoyo, con fuerte presencia en sectores jóvenes, aunque con transversalidad en otras franjas etarias. La variación se concentra en votantes más volátiles, que acompañaron el proceso electoral pero hoy muestran señales de distanciamiento.
El recorrido mensual muestra que el pico de imagen positiva se alcanzó en septiembre, con 57%, incluso en un contexto nacional atravesado por tensiones políticas. Desde entonces, la tendencia se invierte y se profundiza a partir del verano, en coincidencia con aumentos de tarifas, costos de vida y presión sobre ingresos.
Miravet plantea además un elemento discursivo: “Hay un relato que empieza a agotarse”. Según su mirada, la narrativa oficial pierde eficacia frente a la experiencia cotidiana de los ciudadanos, especialmente en materia económica.
El comportamiento observado en Posadas encuentra correlato en mediciones nacionales. “Los datos están en línea con otras consultoras, con niveles de imagen que rondan el 40%”, afirmó.
Más allá del dato puntual, el estudio aporta una lectura sobre el clima social en la capital misionera. La economía emerge como variable estructurante del humor público y condiciona la evaluación política. En ese marco, la evolución de la imagen presidencial queda atada a la capacidad de ofrecer respuestas concretas en el corto plazo.
El consultor adelantó que la firma avanza en nuevos relevamientos, esta vez ampliados a nivel provincial, para medir tanto la percepción sobre el gobierno de Misiones como sobre la gestión nacional. El objetivo: profundizar en las causas del cambio de clima que hoy ya se refleja en los números.