El presidente Javier Milei reconoció por primera vez el impacto del ajuste sobre la economía real y pidió “paciencia”, en un contexto de deterioro industrial, caída de la construcción y creciente malestar social reflejado en encuestas. Sin anuncios de corrección en el rumbo económico, el mensaje se combinó con nuevas críticas a la prensa y coincidió con indicadores oficiales negativos y un aumento de la desaprobación a nivel nacional. En Posadas, el desgaste se profundiza: un relevamiento del consultor Alejandro Miravet registra una caída de 18 puntos en la imagen presidencial desde agosto, con avance de la percepción negativa y un humor social cada vez más condicionado por el deterioro del poder adquisitivo y la retracción del consumo.
Viernes 10 de abril de 2026. (Javier Lorca para El País). El presidente Javier Milei reconoció este jueves que “estos últimos meses fueron duros” en Argentina y añadió: “Pedimos paciencia. El rumbo es el correcto”. El mensaje del mandatario fue difundido en sus redes sociales, en medio de lo que la mayoría de los sondeos de opinión consideran un creciente malhumor social por los problemas económicos, mientras la imagen de Milei atraviesa su momento de mayor negatividad, según las encuestas. Este jueves se conocieron también los datos oficiales sobre la evolución de la industria nacional: sufrió una caída interanual del 8,7%, con sectores clave como textiles, maquinarias y automotores que se desplomaron más de un 20%.
El reconocimiento de Milei sobre la situación de la economía argentina fue acompañado por una nueva tanda de acusaciones contra la prensa, a la que dedicó numerosos ataques en los últimos días.
“El periodismo se arroga ser la voz de la gente, pero cada día queda más expuesto que no son más que la voz de sus amigos… o directamente de sus jefes”, inició el mensaje publicado en la red X este jueves. Para Milei, “los datos son contundentes: la Argentina está mucho, mucho mejor que en 2023” y, por eso, argumentó: “Resulta insostenible que el 100% de los zócalos televisivos insistan en que ‘todo está mal’ cuando tenemos el nivel de pobreza más bajo de los últimos siete años”. Pero luego planteó: “¿Significa esto que todos están mejor? No […] Los procesos de mejora no avanzan a la misma velocidad para todos: las estadísticas reflejan promedios, y sabemos que hay gente en los extremos de la distribución […] Por eso pedimos paciencia”.
La admisión de Milei no supuso la promesa de cambios en su plan económico, centrado en el ajuste fiscal y monetario, la desregulación, la apertura de importaciones y la apuesta por las exportaciones agropecuarias, petroleras y mineras. “El rumbo es el correcto. Cambiarlo sería dinamitar lo logrado. Sabemos que estos últimos meses fueron duros. Y no es casualidad: es el costo de las bombas que dejaron los irresponsables psicópatas kirchneristas”. Para terminar, el presidente se esperanzó: “Los resultados ya están a la vista: la economía está empezando a levantar vuelo con fuerza. No nos van a psicopatear”.
Con sus matices, el mensaje presidencial pareció dar cuenta del malestar que, desde inicios del año, reflejan los estudios de opinión pública. La mayoría de las encuestas indica que la imagen negativa de Milei está creciendo y supera el 50%, incluso el 60% para diversos sondeos. Por caso, la consultora brasileña Atlas Intel, una de las pocas que pronosticó el triunfo del ultra en 2023, advierte que casi el 62% desaprueba al presidente. Los principales problemas que perciben los ciudadanos, según las encuestas, son el incremento del desempleo (subió alrededor de un punto el último año y llega al 7,5%) y la continuidad de la inflación (Milei logró frenarla en su primer año de mandato, pero desde hace nueve meses volvió a acelerar y hoy ronda el 3% mensual). Además de los casos de corrupción que salpican al Gobierno y sus principales funcionarios.
En ese contexto, este jueves el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) difundió el índice de producción industrial correspondiente a febrero: mostró una caída interanual de 8,7 puntos porcentuales, con 14 de las 16 divisiones del sector manufacturero en declive. Las caídas más pronunciadas se registraron en maquinaria y equipos (-29,4%), vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes (-24,6%), otros equipos, aparatos e instrumentos (-24,6%); prendas de vestir, cuero y calzado (-18,2%); productos de caucho y plástico (-15,7%); y alimentos y bebidas (-6,9%), entre otros rubros. En el acumulado del año, la merma fue del 6% y, respecto del mes previo, del 4%.
El Indec también difundió este jueves el indicador de la actividad de la construcción, otro sector que, al igual que el industrial, es clave para la generación de empleo. Si en enero la construcción había mostrado una tenue subida del 0,2%, en febrero volvió a caer 1,3% y en la comparación interanual bajó un 0,7%.
Se desploma en Posadas
Mientras tanto, Milei pierde 18 puntos de imagen en Posadas y se profundiza el giro en la opinión pública.
La imagen del presidente Javier Milei atraviesa un proceso de desgaste en la ciudad de Posadas. Así lo indica un estudio realizado por el consultor local Alejandro Miravet, quien relevó durante ocho meses la evolución del humor social en la capital provincial.
El dato central marca una caída de 18 puntos en la imagen positiva: del 56% registrado en agosto al 39% medido en marzo. En paralelo, la imagen negativa escaló hasta el 47%, configurando un diferencial adverso de ocho puntos.
El seguimiento, basado en un panel estable de aproximadamente 200 personas segmentadas por edad y actividad, permite observar una tendencia sostenida. “La baja nunca fue abrupta en un solo momento, sino escalonada, sin recuperación”, explicó Miravet en diálogo con Plural.
El punto de inflexión se ubica hacia diciembre, cuando el impacto económico comenzó a trasladarse con mayor fuerza al bolsillo de los posadeños. Comercios con menor movimiento, consumo retraído y dificultades para sostener gastos corrientes aparecen como señales que, según el consultor, incidieron directamente en la percepción social.
Hasta noviembre, la imagen presidencial se mantenía por encima del 50%. Sin embargo, el deterioro de las condiciones económicas marcó un cambio de ciclo. “Empieza a alterarse el ánimo social. La cuestión económica pasa a ser determinante”, señaló.
El estudio identifica además un comportamiento claro: la caída de la imagen positiva se corresponde con un crecimiento de la negativa y con una mayor participación de quienes antes no expresaban opinión. Ese segmento, al incorporarse, lo hace mayoritariamente con una valoración crítica.
En términos cualitativos, el relevamiento no indaga causas específicas, pero el análisis del contexto permite inferir un patrón. “En Posadas no hay factores locales que incidan sobre la imagen de Milei. Todo responde a la coyuntura nacional”, sostuvo Miravet. En esa línea, descartó impacto de dirigentes libertarios locales en la construcción de imagen.
El trabajo también detecta la persistencia de un núcleo duro de apoyo, con fuerte presencia en sectores jóvenes, aunque con transversalidad en otras franjas etarias. La variación se concentra en votantes más volátiles, que acompañaron el proceso electoral pero hoy muestran señales de distanciamiento.
El recorrido mensual muestra que el pico de imagen positiva se alcanzó en septiembre, con 57%, incluso en un contexto nacional atravesado por tensiones políticas. Desde entonces, la tendencia se invierte y se profundiza a partir del verano, en coincidencia con aumentos de tarifas, costos de vida y presión sobre ingresos.
Miravet plantea además un elemento discursivo: “Hay un relato que empieza a agotarse”. Según su mirada, la narrativa oficial pierde eficacia frente a la experiencia cotidiana de los ciudadanos, especialmente en materia económica.
El comportamiento observado en Posadas encuentra correlato en mediciones nacionales. “Los datos están en línea con otras consultoras, con niveles de imagen que rondan el 40%”, afirmó.
Más allá del dato puntual, el estudio aporta una lectura sobre el clima social en la capital misionera. La economía emerge como variable estructurante del humor público y condiciona la evaluación política. En ese marco, la evolución de la imagen presidencial queda atada a la capacidad de ofrecer respuestas concretas en el corto plazo.
El consultor adelantó que la firma avanza en nuevos relevamientos, esta vez ampliados a nivel provincial, para medir tanto la percepción sobre el gobierno de Misiones como sobre la gestión nacional. El objetivo: profundizar en las causas del cambio de clima que hoy ya se refleja en los números.
