Pastori y González, en ese orden, en nombre del ucerreísmo misionero, ya tienen todo atado para cerrar una alianza electoral con el PRO que manejan los hermanos Schiavoni. Han logrado clausurar el debate interno que tanto proclaman como mérito democrático apelando a toda la metodología prepotente que siempre tienen a flor de piel para denunciar las prácticas del kirchnerismo. Una prueba contundente de la decisión y de los límites que pueden pasar para imponerla, estuvo en la distribución de cargos en los órganos de conducción del partido el mes pasado. Todo fue para los ganadores de una interna, que incluso tuvo manchas fraudulentas y operaciones “non santas” de la Junta Electoral que de un plumazo dejó afuera de las candidaturas a los jóvenes consagrados en lista propia.

Decimos Pastori y González, en ese orden, no con la intención de parodiar a la multinacional Procter & Gamble, conocida como P & G, multada hace unos días por cometer fraude fiscal. El binomio de la fórmula tiene en Pastori al autor de todas las iniciativas. Le hace pagar al joven de Eldorado las facturas por haberlo adoptado. Incluso se dice, que se puso como Vice, para poder ceder su lugar y no arriesgar en las elecciones, bajarse y jugar en un sublema por la Intendencia de Posadas. Mientras, le hace cometer todo tipo de errores, políticos e ideológicos, como hacerlo vociferar en contra de los impuestos y mentar la chantada de la curva de Laffer, que como se destaca en otras notas de esta edición, fue un dibujo a mano alzada para la campaña, nada menos que de Reagan cuando el mundo iniciaba la experiencia neoliberal.
El viernes 14 de noviembre, P & G, que venían discurseando a favor de la Alianza con el macrismo, arrastraron al partido en un gesto contundente: asistieron e invitaron a su gente a un seminario organizado por la Fundación de los Schiavoni junto a la liberal Naumann para la Libertad (de lo smercados), que en Misiones se presenta como Fundación Nosiglia. El escenario no fue para menos, el complejo La Aventura, propiedad de un Nosiglia. Como nada es casual en política, fue la manera en que Cacho Barrios Arrechea, que es suegro del anfitrión, se hace ver. Dice y no dice. En realidad es el verdadero armador de la Alianza y un temperamento narcisista como el suyo no puede dejar su obra en el anonimato. Pero se preserva de los fracasos para volver, eventualmente, como un observador de las Naciones Unidas.

Colgarse de boletas
El comité central, las autoridades de la Convención y el aparato pueden y lo hacen, ejecutar sus políticas de mano dura al interior del partido. Podrán renunciar a los principios invocándolos en el recurrente doble discurso de los radicales, podrán silenciar las voces en los locales partidarios, pero el debate por el sentido de las alianzas ganará otros escenarios.
Es una réplica de lo que sucede en el orden nacional. Después de la cumbre de dirigentes que se llevó a cabo en San Fernando el lunes 17, donde se descartó una alianza nacional con Macri y Massa pero sí se habilitaron acuerdos distritales, P & G volvieron entusiasmados.
No hay lugar para la reflexión ni para escuchar razones que pongan a prueba la decisión de la Alianza con los Schiavoni. Vale en esste sentido rescatar las observaciones de Leopoldo Moreau, que imputa la conducción nacional de hacer «política ficcional» y llevar el partido al borde de su desaparición, ya que sólo piensan en «colgarse de la boleta de tal o cual candidato presidencial tratando, a la vez, de aparentar que se sigue perteneciendo a un supuesto frente de centro izquierda».
Sobre la cumbre de San Fernando, el ex candidato a presidente en 2003 dijo que «un puñado de dirigentes radicales ha vuelto a reiterar el error de congregarse para debatir sólo alrededor del tacticaje electoral dejando de lado la discusión de un proyecto de país que, mirando al mundo y a la región, afiance una nación industrial, soberana y solidaria».
Moreau se lamenta del “camino intermedio” elegido por la conducción del radicalismo, entre las dos líneas que a priori estaban en pugna: pactar o no pactar con el macrismo y el massismo para las PASO del año próximo.
«Le están poniendo una lápida al radicalismo como fuerza nacional, abriendo el camino -en el mejor de los casos- a la existencia de nuevas formaciones provinciales o municipales, pero nada ocurre de casualidad. Se ha desembocado en este resultado porque se abandonó la identidad nacional, popular, progresista y democrática que caracterizó a esta corriente histórica», afirma el dirigente en su nota.

Democracia y corporaciones
Finalmente, advierte que «desconocer y, lo que es peor, negar la contradicción entre democracia y corporaciones, y la puja desatada en torno a la distribución del ingreso llevó al ejercicio de un oposicionamiento ciego que ha deslizado a la dirigencia hacia posturas de centro derecha».
Les habla también a los ucerreístas misioneros.
El adoctrinamiento en La Aventura pone en evidencia que la lectura de Barrios Arrechea y Damiani, es táctica. Efecto derrame, porque la lectura del establishment es siempre táctica. Se clava en la foto diaria de una realidad efímera. Como varios referentes de “la opo”, y en actidud “espejo” de lo que sucede en el orden nacional, corren para complacer las órdenes.
Quienes defienden la plena restauración del neoliberalismo en la provincia y en el país buscan en este tipo de alianzas partidarias la fórmula política eficaz de recomponer la coalición que sostuvo al menemismo diez años en el poder

Un Bárbaro en La Aventura
Cacho Barrios operó y apeló a todas sus influencias para mostrar su poder de convocatoria para la foto en La Aventura. A las corporaciones, como los molinos yerbateros y la pastera Alto Paraná, que hace un tiempito viene buscando anclaje en la política misionera, no les sirven parcialidades. El poder económico no juega en las elecciones por los cargos, juega el poder político en la toma de decisiones. Se puede o no se puede hacer, Todo o Nada. Las clases magistrales de los profesionales de FUTE o de la Fundación Naumann para la Libertad (de los mercados) no les interesa. Les interesa el poder.
Por eso los operadores del ex gobernador calentaron teléfonos para que estén presentes todos los sectores del ucerreísmo. No lo logró. Si en cambio, se dejó ver ostensiblemente, también haciendo gestos y coqueteos, el diputado Cacho Bárbaro. Evidentemente perdió el control del partido Agrario y Social, copado primero por el sabbatellismo kirchnersita y al mismo tiempo por el abogado de Ramón Puerta.
Su asesor en el Parlamento, Mario D´Arpino, no cree que en una eventual Alianza con la UCR, el partido chico sea devorado por el grande, como ha sucedido a lo largo de las alianzas en la provincia y el país.
Más allá de esas especulaciones, poco proclives a las inquietudes del diputado, ¿puede defender en La Aventura los intereses de los sufridos tabacaleros que constituyen el sostén de su caudal electoral?