Los fondos que el Estado misionero destinaba a Crucero del Norte podría derivarse a financiar becas para jugadores de básket a lo largo y ancho de toda la provincia.  Si se aportaban 750 mil pesos por mes al club de Garupá, alcanzaría para distribuir 350 pesos a 2.100 jugadores.

El presidente del Club Tokio de Posadas adelantó que se encuentra realizando una convocatoria a todos los clubes de básket de la provincia con el propósito de pedir al Gobierno becas para los jugadores. Trascendió que ya tuvo una breve charla con el ministro de Hacienda a quién explicó los beneficios sociales de becar directamente a los jugadores.  Todo ese dinero destinado a sostener a un club de fútbol profesional en la cartelera, a criterio del presidente del Tokio, tendría un mejor destino si llegara a los jóvenes de todos los municipios de Misiones. En la charla que se habría registrado el viernes pasado, se observó que con 350 pesos por jugador se llegaría a becar a más de 2.100 chicos y sólo con redistribuir los 750 mil pesos que se destinaban a Crucero.

Por supuesto que se trató sólo de un cambio informal de ideas, pero hay argumentos sociales muy definidamente progresistas en la petición que se haría llegar al gobernador ni bien se pongan de acuerdo los clubes.  Contrariamente a lo que dicen los críticos oportunistas, los fondos no son de manejo arbitrario sino que tienen correspondencia en la ley de presupuesto que contempla en sus anexos, con claridad y transparencia, los aportes que hace el Estado a los clubes para sostener las actividades deportivas.  No hace falta abundar en argumentaciones para que se entienda que un peso invertido en el deporte amateur rinde socialmente mucho más que el mismo peso invertido en el deporte profesional. ¿De qué se trata la necesidad de sostener actividades como el básket en todos los municipios? No precisamente en la búsqueda de la aparición de un Manuel Ginóbili sino en la contención y formación de la juventud.

El fútbol profesional tiene otro abordaje. Que Misiones tenga un club en la primera división de la AFA, sirve en tanto la actividad haga de espejo a la juventud.  Si el juego se encara como un negocio, el Estado no debe necesariamente apoyarlo. Los negocios tienen su propia lógica. Es por ello que Crucero consiguió un aporte que algunos dicen de 15 millones del gobierno de Chaco y otros de 50 millones, para llevar a los clubes grandes a disputar los partidos como local (local?).  Le intrusión de la política en el fútbol también tiene su historia. Macri todavía cree que fue jefe de la CABA por haber sido presidente de Boca Juniors. Pero la lógica de la política no es tan lineal, hay muchos casos de políticos puestos a presidir clubes de fútbol que no ganaron nada. Se nos viene a la memoria Usandizaga  en Rosario, Alegre, antes que Macri en Boca y Santilli padre en River, como aqu{i Pérez en Guaraní.  El espacio ganado y la exposición sirven sin embargo como plataforma para hacer lobby.  Se cuenta que la empresa Crucero consiguió, mezclando política y fútbol, concesiones de trasporte en Chaco.

Aquí, se trata de cuidar la juventud no de hacer negocios.