Algunos llaman a votar en blanco en estas elecciones, para mantener la línea. Y, tendrán sus razones, pero digo yo, ¿y si votamos en negro? Por Alias el Sueco
Frente al blanco refractario a todos los colores, adhiero al negro, que absorbe todos los matices.
Los berrinches de la dialéctica afirmativa, tales como “Dios es esto y no aquello”, olvidan que la realidad se configura casi siempre por fisuras, cruces, inundaciones, cortes de luz, fracturas varias. De ahí surge todo, de la negrura que eclosiona en un abismo circunstancial.
De la agonía desorientada del monstruo bicéfalo que fue en vida la Alianza surgió el vacío, la grieta de 2001.
De ahí, previo paso por el entretiempo pasatista de Duhalde, surgió Néstor.
1) El único que le puso el cascabel al gato del FMI y que desarmó el collar de la deuda externa más grande de la historia. Creada por dictaduras varias, con el aporte suntuoso de Carlos Menem y Domingo Cavallo y corregida y aumentada por el mismo Cavallo, esta vez gracias a los sponsors del gobierno de la Alianza.
2) El Tuerto, y la Bruja, no la olvidemos -ni la olvidaremos- con su bastón de hechicero sureño y su retruco con el 22% de los votos a favor, fue el único que se animó a dar vuelta a las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, y las cambió por una digna desobediencia final que ya nadie podrá torcer.
3) Néstor fue el único, que cuando George Bush (h) se presentó en Mar del Plata para soplar las velitas de la torta de la fundación del ALCA, el entierro definitivo de la soberanía latinoamericana que venía preparando el Imperio hacía dos décadas, le tiró la torta a la cara, como en las películas del cine mudo y, en convivencia con Lula y Chávez y la gran mayoría del pueblo argentino y latinoamericano, lo mandó de vuelta a casa.(Con las manos vacías y sin entender porque ese señor tan amable, amigo de su padre, Carlos Menem, que había afiliado el Partido Justicialista a la internacional republicana, tenía tan desagradables sucesores)
Estos son solo tres ejemplos de la obra de Néstor, me limito e ellos para no cansar, y porque el tres, en la cabalística de la filosofía perenne, es el número de la dialéctica.
En síntesis, veamos, de todo lo antedicho se deduce que Don Néstor Kirchner fue único, un doble del espíritu absoluto bajado a la tierra y alojado en Balcarce 50?
Tal vez fue una encarnación de Lenin o Mao Tse Tung?, un hermano secreto de Clark Kent o la mistura enigmática de John Lennon y Albert Einstein?
No, Néstor fue sólo un emergente de la grieta que se abrió en 2001 en el país, en la que se puso a construir, sin mirar si era políticamente correcto, de la nada , con los materiales que encontraba a su paso, fugaces, perecederos, imperfectos, los productos propios de una crisis terminal.
Los que votan en blanco, profetas de la dialéctica positiva probablemente no lo entendieron, ni lo entenderán nunca. Es que a Néstor lo parió la dialéctica negativa, la moira, la malaria, el tiempo de los que ya no cuentan con bitácoras o libros rojos o blancos, lo parió la realidad lisa y llana.
Salió de ahí, de esa grieta, con sus anfractuosidades, como quién nace de un repollo maldito, en las márgenes, en la dispersión de las heridas y los desgarros.
Ahí, donde construyen los pueblos sus floraciones efímeras sus primaveras de justicia y verdad en la negrura interminable.
De ahí, de la papa caliente que nadie sabía maniobrar, salieron Néstor y Cristina, y hasta Scioli, – el Sospechado- sosteniendo con una sola mano el telón de fondo, para que no se cierre.
Los tres estaban ahí, venidos de cualquier parte como todos nosotros, podían no haber estado o podrían haber seguido de largo, pero iniciaron un nuevo e inesperado comienzo en 2003, que no estaba en los libros de nadie, lo imaginaron de la nada, de la pavura y el miedo, de la memoria pura .Cuando todavía sonaba el ruido del helicóptero que se llevó a De La Rúa al cielo de los inútiles.
Los tres, cada uno en lo suyo, y a su medida, le pusieron el hombro a un nuevo comienzo que reconocía un sueño viejo, que se negaba a morir.
Quiénes eran que se atrevían a torcer el rumbo de un mandato imperativo?, Probablemente nadie en especial, un trío cualquiera, como Los Tres Chiflados, Los Hermanos Marx, que eran cuatro, o el Trío Galleta; eran uno más como cualquiera de nosotros, sólo que saltaron sobre el abismo. Se tomaron el tiempo de mirar más allá y rescatar la memoria colectiva. Y recogieron el viejo sueño que se caía en pedazos.
Poco más de una década después, es decir nada, porque la cotización del dólar no cierra, y los que crearon el abismo quieren volver a cavar fosas, vamos a votar en blanco, o en amarillo, y olvidarlo todo?

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