El debate entre Scioli y  Macri fue puesto en el centro de la escena electoral por la dirigencia y las operaciones mediáticas. Sin embargo el verdadero acontecimiento político de la semana no estuvo en palacio sino en las calles.  La militancia y el compromiso público que asumieron sectores sociales y organizaciones intermedias tomaron las plazas del país por asalto. Sobrepasando la determinación de la dirigencia, salieron a poner el cuerpo en defensa del proceso de ampliación de derechos y distribución de la riqueza iniciado en el país y la provincia desde 2003.  Scioli ganó el debate porque supo hablarle al universo peronista mientras Macri optó por consolidar el voto que ya tiene, pero es la rebeldía de la gente la que está venciendo al marketing en la disputa por el “sentido común”.

 El debate entre Daniel Scioli y Mauricio Macri fue puesto en el centro de la escena por la dirigencia y fundamentalmente por los operadores del poder fáctico a través de los medios hegemónicos. Desde el minuto uno del después abundaron analistas que dan ganadores a uno y al otro. Hay perspectivas para abonar toda clase de hipótesis que justifican festejos. Pero hay una mirada que es contundente: mientras Macri conformó a los decididos Scioli supo dirigirse a todo el universo peronista. Scioli le habló al votante de Massa. El “se escuchar” y tomar propuestas del tigrense fue clave, como central el éxito que tuvo al dejar sentado que el domingo 22 están en disputa dos modelos de país, de economía y de sociedad aunque Macri no se da por aludido y sus votantes tampoco. Con la permanente denuncia del plan de ajuste Scioli logró mostrarse como la opción al poder del dinero que viene sometiendo a las democracias occidentales. Por eso la mención que hizo del Papa Francisco. Se puede decir que logró instalar la consigna Scioli o FMI. Y la asoció a la inserción internacional del país. Cuando Macri quiso apurarlo condenando a Venezuela, apareció lo más lúcido de Scioli para dejarlo pegado a los Buitres y el juez Griesa. La consigna, resumida  aquí como Scioli o Buitres, remite a la célebre liberación o dependencia. Se sabe, la megadevaluación volverá inexorablemente a ceder soberanía ante el poder financiero que marca el sentido regresivo de la globalización.

LAS PLAZAS POR ASALTO: Desde lo gestual, que dicen es fundamental en estos debates, ninguno de los dos quedó descolocado. No obstante Scioli pudo demostrar una firmeza que no todos le conocen y Macri deslizó su otro yo, el de la soberbia de clase y agresividad por ahora controlada por sus asesores. La institucionalización forzada de este tipo de debates importados del Norte des-enmascara el esfuerzo de las derechas por resolver los conflictos sociales en una mesa chica y en un salón. Sin embargo el protagonismo del debate estuvo, está, en las calles donde se hace perceptible un cambio de clima electoral y de expectativas en favor de las probabilidades de la consagración de Daniel Scioli el próximo domingo 22.  Un día antes del debate los argentinos tomaron “las plazas por asalto” parafraseando la metáfora de Marx cuando el proletariado de París instauró el gobierno de la Comuna en 1871. De todas las clases sociales, desde los más diversos sectores, mujeres y hombres han asumido el compromiso de una militancia voluntaria que sobrepasa a las determinaciones de una dirigencia que aparecía desorientada. Actores, empresarios pymes, profesionales, científicos, asalariados, recorriendo casas, negocios y oficinas para oponer argumentos a la propaganda del odio. Este protagonismo popular constituye un verdadero acontecimiento político. Si tomar el cielo por asalto remite a la felicidad en la tierra, ganar la calle y las plazas tiene una motivación más humilde pero más realista: reafirma la lucha por un mundo más justo y la resistencia a los avances de las derechas que vienen por las conquistas sociales, el trabajo,  la incipiente reinudstrialización de los últimos años y en síntesis para destruir las políticas que materializaron ampliación de derechos.

LA LUCHA POR EL SENTIDO COMÚN: Amparado por los medios, Macri perdió la calle. En el debate optó por conservar los votos que ya están decididos por la alianza. Alimentó las consignas de campaña y los prejuicios contra Cristina instalados desde el poder monopólico de los medios. Observábamos en nota anterior que los argumentos que en su “racionalización”, para utilizar un término de diván, nublan, precisamente la razón para justificar el odio como motor, son los mismos en una pequeña quiosquera de barrio, que en comerciantes, en profesionales, de aquí, de Andresito, las grandes ciudades argentinas y La Quiaca.  Evidentemente, toda la cloaca que se reproduce acríticamente en las redes sociales, tienen una matriz. ¿Cómo logra reproducirse e introyectarse en las conciencias sin limitaciones de clases sociales?  Es el poder del discurso hegemónico. Se filtra no sólo desde los medios, también desde espacios impensados de la cultura, de la interpretación de la historia, de la construcción de un “sentido común” que tiene una elaboración añeja aceitada desde los poderes fácticos.  Es cuando cobran significación las palabras de Carlos Rovira cuando tres días después del acto electoral reunió a intendentes consagrados y a candidatos que no llegaron. Habló de una rebeldía “que empieza a gestarse en la Argentina periférica, lejos del puerto”. Una rebeldía que, aseguró, se va a ir acrecentando. Y sin perder tiempo, el 28 de Octubre señaló “que este es el momento de poner esa rebeldía en marcha”. Alentó también a la militancia al distinguir propaganda de acción política. “Parece, sólo parece –subrayó-  que está cediendo la militancia  transformadora a productos de marketing político o a los dictados de los multimedios del país central proponiendo un candidato hecho por ellos mismos”. Y volvió a reiterar en su aliento a la militancia “parece que a la luz del resultado del domingo (25 de Octubre), parece y no digo por nosotros, pero sobre todo por la luz de Buenos Aires y de los medios, parece ser que estamos cerca de una gran derrota. Entonces me obliga a compartir estas reflexiones con ustedes y poner en marcha, aunque ya está en marcha, el mecanismo electoral y político de la Provincia de Misiones”. Ese mecanismo enfrenta la hegemonía del sentido común poniendo eje en la defensa del “misionerismo”, entendido como pertenencia y recuperación del legado de las luchas populares por la emancipación de todo tipo de domino exterior. Esta irrupción del subsuelo de la Patria sublevado, que ya habíamos observado en nuestra provincia, se da de una manera precisamente mucho más subterránea y silenciosa. Pueden no desbordar las plazas, pero es también significativa la decisión de muchos ciudadanos, los llamados independientes, a jugarse en la política integrando sublemas.  Como lo resumió claramente el intendente electo de Posadas, Joaquín Losada, junto a todos los candidatos de la renovación en una muestra de unidad que fortalece y da tranquilidad a la militancia: “Misiones debe votar a Scioli en defensa propia”.