La autora obereña llevó a la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires un poemario atravesado por la experiencia familiar durante la última dictadura. La obra articula memoria personal, historia reciente y formación literaria surgida en pandemia.
Domingo 3 de mayo de 2026 (Texto y fotos: Patricia López Espínola). En el cincuenta aniversario de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, la obereña Silvia Hedman presentó “Memorias del Silencio”, un poemario editado por Halley Ediciones, acompañada por amigues, escritores y público participativo que se acercó a escucharla.
El encuentro, coordinado por Marcelo Nieto, escritor chaqueño a cargo del Departamento de Letras del Instituto de Cultura de Chaco, se realizó —en un stand compartido con Misiones— en el espacio “Cultura Chaco”, organizado por la Secretaría de Cultura de Misiones, dirigida por Joselo Schuap.
La docente y poeta inició la presentación contando cómo fue gestado su libro. Habló del contexto de referencia de los poemas, leyó algunos de ellos y luego hubo preguntas y reflexiones.
“Memorias del Silencio” nació en 2020, en el contexto de la pandemia por Covid19. Hedman cursaba su último año de docencia y, al estar recluida y con las redes sociales como sostén del encierro, se encontró con un taller de poesía a distancia dictado por la escritora y docente Estela Zanlungo, presente en la presentación.
Silvia Hedman presentó “Memorias del Silencio”, un libro de poemas que recorre, desde la mirada adolescente, los años de la última dictadura argentina y transforma la experiencia familiar en una narración poética sostenida por la memoria, el silencio y la necesidad de decir.
En ese taller incorporó herramientas para mejorar su escritura, ya que, según afirmó, “escribo desde que tengo memoria”. “Aprendí mucho y me di cuenta de lo que no sabía sobre la poesía contemporánea y sus recursos: cuestiones de forma, estilos y género. Además, formé parte de un grupo humano increíble encabezado por la tallerista”, contó.
El primer poema de su libro surgió de un ejercicio del taller, en el que le pidieron elegir un objeto e investigar todo acerca de él, con palabras relacionadas, y luego escribir una poesía que lo incluyera.
Así fue que encontró, en el armario de su madre, una azucarera de aluminio, vieja y abollada, que formó parte de los desayunos de su infancia y juventud.
“Ese ejercicio me sirvió como disparador de significados: lo dulce, lo amargo, la memoria táctil, auditiva y emotiva, hasta llevarme a un desayuno en concreto, uno de los más tristes de mi vida, el 24 de marzo de 1976”, evocó Silvia.
A partir de ese recuerdo comenzó a surgir, lentamente, el resto de los poemas, escritos durante cinco años: algunos en el transcurso del taller, otros por fuera de él y otros trabajados con su profesora en clases individuales.
Contar la historia silenciada

En cuanto al contexto que da contenido al libro, la autora recordó que tenía 12 años cuando comenzó la última dictadura cívico-militar-eclesiástica en la Argentina, y cumplió 20 con la llegada de la democracia en 1983.
“Mi adolescencia estuvo marcada por ese hecho. Mi familia abrazaba la ideología peronista; mi hermana, su compañero y dos de mis primos eran militantes. Uno terminó preso, otro desaparecido y dos en el exilio, por lo que nuestra familia cargaba con portación de apellido”, reflexionó.
El silencio del título está relacionado con esa experiencia. “En mi casa se hablaba y se sabían muchas cosas que el común de la gente prefería no saber, y yo tenía prohibido comentarlo dentro de mi entorno: amigas, novios, profesores o autoridades”.
Con la llegada de la democracia y desde su rol docente, siempre habló de “lo que nos pasó como país, las razones que yo consideraba determinantes, y pude contar mi historia y la de mi familia. Aunque nunca pude escribir abiertamente sobre ese tema tan doloroso, salvo un poema bastante críptico en la adolescencia”, relató.
Silvia sostuvo que le sorprendió que, más de 40 años después, surgieran estas “Memorias del Silencio”, donde cada poema funciona como un microrrelato, en sucesión cronológica, de los hechos que la marcaron profundamente durante los años de dictadura.
“Lo personal es político”

“Estoy convencida de que lo personal es político, que lo que yo viví puede resonar en las vivencias de muchos y ayudar a los adolescentes de hoy a entender una etapa de nuestra historia desde la perspectiva de alguien que tenía esa edad cuando sucedieron los hechos. Como dice mi hija Iara en el prólogo: ‘Desde ese lugar —el de la adolescente que observa, escucha, teme y crece— nacen muchos de estos textos. Pero también desde la mujer que, con el tiempo, puso en palabras lo que entonces no podía nombrarse’”.
Así fue que Silvia Hedman, quien admira a Estela Zanlungo, Valeria Pariso, Susana Cabuchi y a la poeta y novelista nicaragüense Gioconda Belli, decidió publicarlos no para regodearse en recuerdos tristes —explicó— ni para exponer una historia personal que puede parecer irrelevante en comparación con otras mucho más trágicas.
“Quise publicar este libro para refrescar la memoria de un tiempo que hoy es negado. Creo que más que nunca necesitamos recordar y tener presente lo que nos pasó como país, como región, como pueblo y como personas. En ese sentido, parafraseo al filósofo y poeta español George Santayana: ‘Un pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla, y muchas veces lo que sucedió como tragedia vuelve a aparecer como farsa’”, destacó la autora de “Memorias del Silencio”.
Al cierre agradeció “profundamente a la vida por haber podido presentar mi libro de @halleyediciones en esta feria tan importante, acompañada por queridas amigas y con la calidez del público presente. Es un sueño cumplido”, expresó conmovida.

