Con conducción unificada con Misiopharma, la empresa estatal reanuda la producción de aceite para pacientes, reorganiza su esquema operativo y avanza en acuerdos con Brasil y Paraguay para expandir su desarrollo biotecnológico.

Martes 28 de abril de 2026. La Biofábrica Misiones redefine su esquema operativo y amplía su proyección regional. La conducción unificada con Misiopharma, bajo la presidencia de Federico Miravet, apunta a optimizar recursos, reactivar la producción de cannabis medicinal y posicionar a la provincia como un nodo biotecnológico con inserción internacional.
El rediseño institucional implica una conducción integrada (no una fusión plena). Miravet quedó al frente de ambas estructuras por decisión del Ejecutivo provincial, en una estrategia orientada a reducir costos y cerrar circuitos productivos. El cambio impacta de forma directa en la cadena del cannabis medicinal, donde la Biofábrica produce la materia prima y Misio Pharma elabora el aceite que se distribuye a través del sistema de salud pública.
La prioridad inmediata se centra en reactivar esa línea. La entrega de aceite de cannabis se interrumpió meses atrás y el objetivo oficial consiste en restablecerla en el corto plazo. El esquema mantiene su carácter público: la Biofábrica entrega el cogollo sin comercialización interna, Misio Pharma industrializa y el Estado distribuye a pacientes. La demanda persiste organizada en colectivos de usuarios, en particular personas con patologías crónicas como fibromialgia.
Según explicó Miravet en Plural, programa periodístico de Canal 4 Posadas, la gestión incorpora en paralelo una lógica comercial más agresiva. La Biofábrica produce plantines, bioinsumos y desarrolla transferencia tecnológica con base en biotecnología aplicada al agro. Opera con laboratorios de cultivo in vitro, áreas de investigación y desarrollo, y un vivero tecnológico en Posadas. A eso suma un centro hortícola en San Vicente con más de medio centenar de invernaderos, que combina producción a escala con capacitación abierta a productores.
Este giro estratégico trabaja en dos ejes, dijo el funcionario: expansión de mercados e internacionalización. La empresa estatal ya tiene clientes en distintas provincias argentinas y ahora busca consolidar vínculos con Brasil y Paraguay. En el sur brasileño detectan interés por transferencia tecnológica, mientras que con Paraguay avanza en acuerdos con la Universidad Nacional de Encarnación para investigación conjunta. El intercambio se plantea sin transferencia de fondos, centrado en conocimiento y capacidades complementarias, explicó.
La proyección incluye además la articulación de redes regionales. Misiones busca posicionarse como hub biotecnológico en un contexto geográfico periférico respecto del centro económico del país. La estrategia combina capital humano local —formado en universidades de la provincia— con infraestructura productiva consolidada en dos décadas. La Biofábrica, creada a partir de transferencia tecnológica cubana, cumple 20 años y mantiene presencia en el mercado nacional.
El componente tecnológico aparece como otro vector de cambio.
La incorporación de inteligencia artificial se plantea como herramienta para optimizar procesos, reducir tiempos y mejorar la toma de decisiones basada en datos. La implementación aún no está operativa, pero forma parte de los objetivos de corto plazo, en articulación con capacidades disponibles en Paraguay.
En Misio Pharma, la agenda se amplía más allá del cannabis medicinal. La gestión evalúa reactivar y diversificar líneas productivas, con foco en cosmética, repelentes y desarrollos veterinarios a base de cannabis. A eso suma un proyecto incipiente: la obtención de extracto de yerba mate con aplicaciones industriales en alimentos y cosmética, orientado a mercados externos donde la planta se utiliza como insumo más que como infusión tradicional.
El movimiento responde a un doble condicionante: restricción de recursos públicos y necesidad de generar ingresos propios. La conducción plantea una transición hacia un modelo más dinámico, con mayor énfasis en comercialización y agregado de valor. El desafío consiste en sostener la función social —como el acceso al cannabis medicinal— mientras se expande la lógica productiva y exportadora.
La Biofábrica entra en una etapa de reconfiguración. El resultado dependerá de la capacidad para ejecutar esa doble agenda sin diluir objetivos sanitarios ni perder competitividad en un entorno regional más desarrollado, admiten desde la conducción de este organismo de relevancia para el Estado misionero.