Justo 20 años después de la renuncia de Chacho Álvarez a la vicepresidencia, la Embajadora en Rusia también dimitió a través de una carta que hizo pública. Aquel “honestismo” de Álvarez y este ideologismo de Castro tienen coincidencias, sin pisar la tierra.

Por Aníbal Velázquez *
Domingo 11 de octubre de 2020.
El día que se cumplieron 20 años de la renuncia de Chacho Álvarez a la Vicepresidencia de la Nación, con la misma gestualidad épica, aunque salvando las distancias, la compañera Alicia Castro le renunció al presidente Alberto su nominación como embajadora en la Federación Rusa. Si la renuncia del Chacho fue un fallido porque no tuvo repercusión en el peronismo y ni siquiera modificó el esquema del poder al interior de la Alianza, otra vez salvando las distancias, la carta de la exdirigente gremial tiene la misma levedad para la toma de decisiones en el Gobierno.
Puede que la coincidencia de las fechas haya sido casual, pero lo que no es casual es encontrar racionalidades éticas en el hilo conductor de los fundamentos de las dos renuncias que desnudan así la falta de rigurosidad historicista. El “honestismo” de Álvarez y el ideologismo de Castro no tienen los pies sobre la tierra. En su carta pública al Presidente, Castro se queda en los nostálgicos años del “no al ALCA” y de los “Tres mosqueteros”. Pareciera desconocer el contexto. Es imposible hablar del BRICS liberador con Bolsonaro en Brasil y la China disputando el liderazgo mundial a los Estados Unidos.
Por eso, la coincidencia de las fechas de las renuncias, o de la renuncia aniversario, remite forzosamente al 18 Brumario de Luis Bonaparte, el trabajo de Marx que muchos no habrán leído pero que conocen porque empieza con la archi repetida frase: “La historia ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa”. Y fue una farsa el golpe del sobrino. Napoleón fue producto de Termidor, del grupo conservador de la Revolución Francesa que derrocó a Robespierre y al Estado que ponía los precios de los productos básicos como el pan. Luis, producto de las derrotas populares de 1848. Pero el expansionismo del imperio ya no interesaba a la burguesía francesa que había tomado el poder. Precisamente Marx destaca la subyacente lucha de clases como motor de la historia y ese golpe farsesco.
La farsa es una estructura dramática donde los personajes se desenvuelven como caricaturas de conductas. La metáfora fue utilizada por el economista Julián Zicari en una nota publicada en Caras y Caretas el martes 6 bajo el título: “El día que Chacho Álvarez soñó con su 17 de octubre” y en la bajada destaca: “Se cumplen 20 años de la histórica renuncia de Carlos Álvarez a la vicepresidencia del país. Dicha renuncia marcó los límites políticos, culturales y económicos de lo que fue la estrategia “honestista” que Chacho representaba y el principio del final de la Alianza”

Cafiero menciona a Zicari
No puede ser casual que al día siguiente, Santiago Cafiero pusiera en el centro de la atención a los trabajos del economista Julián Zicari cuando en el informe al Senado de la Nación defendió la política exterior del Gobierno. Si bien Cafiero hizo referencia al trabajo de Zicari para señalar que las crisis desde 1860 se producían en la Argentina cada 10 años, pero a partir de la desindustrialización y la valorización financiera iniciadas en 1976, los ciclos se redujeron a 5,5 años, se puede suponer que conocía la nota sobre el Chacho ya que se había difundido al punto que Artemio López la reprodujo en su blog rambletamble. Faltó que diga: “che, lean la nota de Zicari sobre el Chacho”.
Rescatamos párrafos del texto de Zicari: “La noticia de la renuncia de Carlos “Chacho” Álvarez se conoció a primeras horas de la mañana de aquel jueves 6 de octubre 2000… Las lecturas iniciales del suceso fueron tres. La primera era entender que esa renuncia implicaba el final de la Alianza y la caída inmediata del gobierno. Una segunda iba todavía más lejos y entendía que el Frepaso rompería con el presidente De la Rúa y pasaría a enfrentarlo, volcándose el partido de Álvarez a la oposición. Finalmente, la tercera era más extrema todavía y fue la que más consenso ganó por aquel momento: se pensó que Chacho emergería como un nuevo líder indiscutible de masas, que habría una enorme movilización espontanea a su casa para respaldarlo por su enfrentamiento al Presidente y que tendría su propio “17 de octubre”. De hecho, se prepararon parlantes para la ocasión en el balcón, en la que se especuló que Álvarez daría un discurso épico, a la par que el exgobernador de Santa Fe, Carlos Reutemann, lo llamó “el nuevo Perón” (La Nación 08/10/2000).
Sin embargo nada de eso pasó y los tres escenarios erraron de punta a punta. Álvarez no emergió como nuevo líder potenciado, sino que comenzó a caer en las encuestas y a perder prestigio político. El Frepaso tampoco rompió con el Gobierno sino que permaneció dentro de él y tampoco fue el fin de la Alianza, ya que tuvo que pasar mucha más agua bajo el río y más tragedias para que ese fatídico gobierno finalizara…”.
Reflexiona: “… este nuevo aniversario de aquella histórica renuncia nos sirve para ver las pésimas estrategias de construcción que se pueden utilizar para la política, las cuales no tardarían en mostrar sus terribles y amargas consecuencias al explotar todo en diciembre 2001. El proyecto “honestista” que soñaba con tener un neoliberalismo sin corrupción murió aquél 6 de octubre” (ver nota de Caras y Caretas).
Como decía Gardel, 20 años no es nada. La carta pública que Castro le envió al Presidente, reviste el mismo disloque historicista.
¿De qué bloque regional habla hoy? Cayó Lugo, cayó Dilma, cayó Correa, cayó Evo, metieron preso a Lula y aquí “después de ese maravilloso proceso de forja de unidad regional” del que habla en su carta, aquí ganó Macri. Y nos dejó una deuda y relaciones con los organismos financieros internacionales que modifican totalmente el escenario. Hoy, la condición indispensable para superar la pobreza y la enajenación soberana que nos dejó Macri es entender que estamos a la defensiva. A nosotros, los peronistas nos interesa fundamentalmente bajar la pobreza, pero entender que los desequilibrios macroeconómicos que llevan a los saltos cambiarios que es la forma en que se dirimen ingresos en la Argentina, no es una cuestión de la derecha. Ese mismo día, el martes, llegó a nuestro país la misión del Fondo Monetario. Hay que fortalecer el poder de negociación del Gobierno y la unidad del campo popular, es nuestra trinchera. La Argentina no está renunciando al eje central de nuestro prestigio en el mundo: la defensa de los derechos humanos en base a memoria, verdad y justicia. Lo demás es cuento.
Cuando estuvimos en La Habana allá en los 90, años en que Cuba iniciaba el “período especial” asistimos al teatro sólo para morirnos de vergüenza. En la obra se parodiaba a una porteña que con una copa de champán en la mano irrumpía en la escena diciendo “Aguante Cuba”, cruel simbolismo que refleja actitudes de los pseudo-progresistas.

*Dirigente sindical peronista.

Golpe de Estado del 18 de brumario. El golpe de Estado del 18 de brumario del año VII, en Francia, refiere al golpe en esa fecha del calendario republicano francés (correspondiente al 9 de noviembre de 1799 del calendario gregoriano), que acabó con el Directorio, última forma de gobierno de la Revolución francesa e inició el Consulado con Napoleón Bonaparte como líder.