La guitarra clásica experimenta cambios significativos en la región, sobre todo, a partir de festivales, como el Festival Internacional de Cuerdas de Hohenau, y el respaldo de destacados concertistas, cuando gana terreno y se visibiliza más en la región, reflexiona el concertista misionero Luis Zanazzo. Admite que aunque existen desafíos, como la falta de oportunidades de estudio en el extranjero y la necesidad de más espacios para el desarrollo de jóvenes talentos, se observa un progreso constante y una creciente valoración de este género musical. Con figuras como el propio Zanazzo junto a otros referentes y maestros comprometidos, la guitarra clásica encuentra un camino para florecer y continuar deleitando a los amantes de la música en nuestra región, tal como se desprende de esta entrevista con el maestro Luis Zanazzo en Plural TV.

Miércoles 14 de junio de 2023. Aunque en Paraguay la guitarra clásica siempre tuvo gran importancia, con reconocidos compositores y virtuosos como Agustín Barrios, la percepción de este instrumento en nuestra región es diferente, dijo el reconocido guitarrista y concertista Luis Zanazzo, que señaló que en esta zona la guitarra clásica no está vista con el mismo cuidado y aprecio que en el país vecino. No obstante, menciona que la influencia de guitarristas paraguayos destacados, como el caso reciente del Grammy Latino para Berta Rojas, contribuye a una mayor visibilidad y reconocimiento en Misiones. El respaldo de estos artistas y el éxito obtenido en competencias internacionales revalorizan la guitarra clásica en la región.
Zanazzo abordó el tema en una entrevista con Plural TV, donde dejó otras reflexiones sobre el impacto, evolución y desafíos que enfrenta la guitarra clásica en la zona.
En primer lugar, el maestro Luis Zanazzo hizo referencia al Festival Internacional de Cuerdas de Hohenau, localidad de Itapúa ubicada a solo 35 kilómetros de Encarnación, como un motor importante para el desarrollo de la guitarra clásica en la región. Este festival, que ya celebró 15 ediciones, no solo creció en tamaño sino también en relevancia, atrayendo a destacados intérpretes nacionales e internacionales. La presencia de figuras consagradas en el ámbito mundial despertó el interés de jóvenes talentos, quienes, cada vez más temprano, se encaminan hacia una formación sólida y buscan oportunidades en el extranjero.
El músico también destacó las dificultades que enfrentan los jóvenes guitarristas de Misiones para acceder a becas y oportunidades de estudio en el exterior. Si bien Internet facilitó el acceso a recursos y la difusión de trabajos, las oportunidades de financiamiento y apoyo institucional siguen siendo limitadas. Aun así, Zanazzo enfatiza que hay un creciente movimiento y apoyo tanto en el ámbito nacional como internacional para músicos que desean trasladarse y desarrollar su carrera.
¿A qué se debe esta situación? Zanazzo opina que la lejanía de nuestra región con respecto al centro del país puede ser uno de los factores que influyen en esta realidad. En contraste, la cercanía geográfica con Paraguay fue un factor determinante en el desarrollo de la guitarra clásica en nuestra región. En Paraguay, este instrumento fue históricamente valorado, y los jóvenes músicos tienen una visión distinta, lo que fortalece su formación y les permite establecer vínculos y crecer de manera más sólida.
El propio Zanazzo relató su trayectoria como guitarrista, comenzando a los seis años y recibiendo enseñanzas de diversos profesores y concertistas en Argentina y Paraguay. A partir de los 34 años, se dedicó también a la composición y a la difusión de la música misionera. Además, mencionó su rol como docente, transmitiendo su conocimiento a jóvenes talentosos que aspiran a convertirse en concertistas. Aunque reconoció la falta de espacios adecuados para este tipo de perfil en la región, Zanazzo continúa impartiendo clases de manera particular, apoyando a aquellos jóvenes que desean seguir el camino de la interpretación y la excelencia en la guitarra clásica.
En cuanto a la revalorización y visibilización de la guitarra clásica en estos tiempos, Zanazzo señala que hay una mayor visualización de este género musical, al igual que de muchas otras disciplinas. De todas maneras no considera que se trate de un resurgimiento propiamente dicho, aunque reconoce que la guitarra clásica adquirió mayor reconocimiento y se volvió más familiar para el público en general. Comparando con años atrás, cuando empezó su carrera, Zanazzo destaca que la figura del concertista de guitarra es hoy en día más conocida y aceptada, lo que refleja un progreso en la apreciación de este instrumento.
En el caso particular de Paraguay, donde Zanazzo tocó y dictó clases en numerosas ocasiones, observa un crecimiento notable tanto en matrícula de estudiantes como en la calidad de los exponentes. Este fenómeno, lejos de ser un resurgimiento, representa una evolución constante y un desarrollo sostenido en el trabajo realizado en el país vecino. Esta evolución influye de manera positiva en la región, generando un efecto contagio que impulsa a los jóvenes a explorar y a crecer musicalmente, dijo.

Luis Zanazzo en Plural TV

-¿Qué está pasando con la guitarra clásica en nuestra región?
-De acuerdo a mi percepción hay algunas cosas a tener en cuenta en los últimos tiempos principalmente, y como bien dijiste, en la región. Quizás ese movimiento no se da tanto acá, aunque sí viene contagiado, en este caso el principal motor es el Festival Internacional de Cuerdas de Hohenau que lo tenemos muy cerca, a 30 kilómetros de Encarnación, y que ya cuenta con 15 ediciones realizadas. El organizador, Vito Kruger, arrancó a los 17 años organizando esto, muy joven. Este festival arrancó como un festival chico, local, a pesar del nombre que ya mostraba una visión a largo plazo; además de ser un festival, es un campus de guitarra, ya que también se dan clases. Este Festival se fue volviendo cada vez más grande, yo diría que los invitados fueron cada vez de mayor relevancia, con figuras nacionales de la guitarra, importantes para nosotros, tanto del folclore como de la guitarra clásica, de Argentina, Paraguay, Brasil, y la última edición fue intercontinental, es decir, que ya estamos con figuras mundialmente consagradas; esto hace que se expanda y de a poco vaya provocando interés en los jóvenes; hay un cambio de mirada y la posibilidad de ver más allá de lo que podemos apreciar desde nuestro lugar. Hay muchos jóvenes que fueron transitando ese camino, pero creo que hoy en día está mucho más clara la visión, los chicos con 17, 18 años ya se están encaminando, buscando becas, y se van. En Paraguay eso es muy común, y desde hace mucho tiempo. Recuerdo que enseñaba en Encarnación en 2006 y ya había colegas, chicos muy jóvenes que se iban becados a Estados Unidos, o a otros países.

-En Misiones eso no pasa…
-En Misiones es muy difícil, en otras épocas aún más; hoy con internet se hace más fácil. El Fondo Nacional de las Artes suele ser el que más apoya, además está el Inamu (el Instituto Nacional de la Música); hay distintas cosas, hay convenios, hay mucho movimiento y también internacionalmente se puede, hay apoyo para los músicos en traslado. Hay más posibilidades ahora que antes, o al menos están más visibles para nosotros.

-¿Con qué está relacionada esta dificultad?
-Creo que nuestro lugar está desvinculado del centro del país, estamos lejos para todo, y la guitarra clásica no es ajena a todo eso. Nuestra proximidad con Paraguay nos dio un plus; en Paraguay la guitarra clásica siempre fue muy importante, desde que Agustín Barrios se transformó en un gran compositor universal, desde el momento en que ellos tienen un billete con su imagen, así también es considerado un hijo que toca la guitarra, el que se dedica a tocar la guitarra clásica es un hijo cuidado, con cierto esmero, porque es especial. Es algo que acá, de acuerdo a mi experiencia, no se percibe de esa forma.

-Más acá en el tiempo, con el respaldo de Berta Rojas, con el premio que obtuvo (dos Grammy Latino)…
-Por supuesto, el respaldo de muchos concertistas como Silvia Godoy, Felipe Sosa, Berta Rojas, Luz María Bobadilla, tantos otros jóvenes; la cantidad de jóvenes que hay y que estudian en Paraguay que ya tiene un excelente nivel, y que están becados en el exterior; algunos vuelven, otros no; pero la mirada que ellos tienen de la guitarra clásica es distinta a la nuestra, aunque eso nos ayuda bastante estando en la frontera. Las nuevas generaciones empiezan a tener muchos más intercambios que nosotros, entre ellos organizan sus conciertos; van y vienen, y esa manera fluida de ir tratando las cosas hace que crezcan de una manera mucho más solvente, sólida.

-¿Cómo empezaste vos?
-Yo empecé a los 6 años a tocar la guitarra de oído, con un profesor, y hasta los 11 más o menos lo hice de esa manera. Cuando arranqué el secundario tuve un profesor de Posadas que viajaba hasta Leandro N. Alem, mi pueblo natal; cuando terminé el secundario me vine a estudiar a la Escuela de Música, eso fue rápido porque ya tenía ciertos conocimientos y de ahí empecé a viajar a Paraná con un gran concertista que tuve de profesor, Hugo Latti (guitarrista, compositor y docente); el falleció antes de recibirme y ya pasé a formar parte del plantel con la Cátedra de Guitarra; empecé a viajar a Paraná y a estudiar con el maestro Eduardo Isaac, uno de los más importantes concertistas que tiene Argentina; después me seguí formando en Asunción, en Buenos Aires; hice cursos con distintos maestros y es algo que no se acaba nunca, pero más o menos hasta los 30, 30 y algo se requiere formación, una formación un poco más intensa. Y a partir de los 34 años empecé a grabar, a publicar libros; me aboqué un poco a juntar todo lo que había de música misionera, que existiera tanto en manuscritos como en música grabada. Mi profesor tenía muchos manuscritos pero no había podido registrarlos ni grabarlos; entonces grabé su material y lo publicamos en la Editorial Universitaria. Y en el caso de Lucas Braulio Areco, del que conocemos Misionerita y un par de piezas suyas más, pero Areco era un prolífico compositor, tenía muchas obras, no escribía pero sí las grabó en discos de vinilo y en un casete también, posteriormente. Eso lo escribimos con el maestro Cardozo y hay también un libro publicado con 30 y algo de piezas, que son las que pudimos recopilar, probablemente había más; eso se publicó en la Editorial Universitaria, y yo tengo un disco grabado con algunas de esas piezas. Además, desde esa edad me dediqué a la composición, que siempre estuvo presente, pero relegada; primero mi dedicación fue a ser concertista, que se encarga de interpretar obras de otros, y después a ser compositor, que es lo que abarca más mi tiempo actual. Estuve enseñando intensamente desde el 90 hasta hace tres años, que ya no estoy en la escuela; pero sigo enseñando de manera particular, principalmente a aquellos jóvenes que quieren seguir esta idea de ser concertistas y por ahí no hay tantos espacios para este tipo de perfil.

-¿Hay una revalorización de la guitarra en este tiempo, o hay una visibilización? Misiones no se caracterizó por la guitarra clásica, pero se está empezando a ver…
-Creo que hay una mayor visualización como la mayor parte de las cosas. No creo que haya un resurgimiento, sí creo que se visualiza más y da la impresión de que está resurgiendo. Te comentaba fuera de cámara que cuando hice mi primer disco, salí a hacer una gira y la mayoría de la gente y de los periodistas de esa época lo veían como algo muy extraño, que una persona salga a tocar con su guitarra. La mayoría me preguntaba qué iba a hacer. Esto hablaba un poco de que la figura del concertista de guitarra no se conocía, en ese aspecto creo que se visualiza más y se conoce más. Hablar de un concertista de guitarra es mucho más común ahora que hace 20, 30 años. Creo que va más por ahí que un resurgir, al menos en esta región. Quizás en Paraguay, donde hace años que voy a tocar, noto que hay un crecimiento importante, no solo en matrícula, sino de exponentes, ahí sí yo diría que más que resurgimiento, hay una evolución, un desarrollo de ese trabajo que se fue haciendo y que se contagia un poco para acá, pero acá no lo visualizo de esa manera. En todos los casos hay una apuesta para que en 10 o 15 años un instrumentista pueda decir “hay una generación nueva que está bien formada”, no solo abriéndose el camino, ya que la formación permite que esos caminos se abran más fácilmente y que realmente sean una novedad. Eso es un planteo que desde aquí no veo como algo instituido que esté pisando firme. Sí existen talentos como siempre existieron, que van cobrando fuerza y que tarde o temprano empiezan a buscar por afuera la manera de formarse cuando no lo encuentran acá; entonces siempre son de acá pero a la vez tratan de vincularse porque estamos un poco solos.