En Jujuy, las movilizaciones contra la reforma constitucional han generado tensiones y represión por parte del gobierno de Gerardo Morales. La comparación entre estos hechos y el «asesinato del poder» en Chaco resulta engañosa y desviadora. Mientras la reforma constitucional es un tema político y la represión una respuesta del gobierno, el suceso en Chaco es un hecho privado y no político. Compararlos corrompe la credibilidad en la dirigencia política y es una estrategia de manipulación. Se destaca la importancia de una comunicación efectiva y un equilibrio entre la tecnología y la comunicación interpersonal para contrarrestar la desinformación.

Miércoles 21 de junio de 2023. Movilizaciones populares que se extienden por todo el territorio de Jujuy rechazan activamente la reforma de la Constitución Provincial sancionada este martes por la mayoría de los constituyentes elegidos el 7 de mayo pasado en una entente entre el oficialismo ucerreísta y el pejotismo local.
La resistencia pone el foco en dos artículos que cancelan derechos consagrados por la Constitución Nacional. El derecho a la protesta y derechos de pueblos originarios a la propiedad comunitaria de la tierra.
El debate jurídico pareciera no tener dos lecturas ya que la Constitución Nacional, si bien establece que cada provincia dictará para sí una Constitución bajo el sistema representativo republicano, es taxativa en determinar que deben estar “de acuerdo con los principios, declaraciones y garantías de la Constitución Nacional…”
Las lecturas políticas, sin embargo, habilitan interpretaciones sobre lo que realmente está sucediendo en Jujuy que no puede disociarse de los conflictos al interior de las coaliciones políticas en una semana clave ya que el sábado vence el plazo legal para inscribir candidaturas para las próximas elecciones generales.
Podríamos afirmar que la determinación represiva de Gerardo Morales, más allá de especulaciones referidas a la pulseada que tiene para instalarse en una fórmula de Juntos por el Cambio, es contundente para la significación de lo que se elegirá en octubre, como tan contundente en desnudar la profundidad de las diferencias políticas y sociales que se expresan a los extremos de las dos coaliciones que gobernaron desde 2015 y las dificultades, casi ontológicas para ell diálogo constructivo.
La represión de Morales tiene el mérito de unir a todo JxC. Es un cuento que haya halcones y palomas en una coalición que de tanto correrse a la derecha extrema discursivamente se ve ya dialécticamente arrastrada a perpetrar abiertamente el recurso de la represión para avanzar sobre derechos de las mayorías populares.
El sincericidio de Elisa Carrió es elocuente cuando advierte si JxC llega al Gobierno en diciembre para realizar un ajuste brutal que afectará a las clases medias, “sólo cerrara con un orden enmarcado no en la justicia ni en la república, ni en los derechos humanos, ni en una represión que respeta a los derechos humanos. Es un orden enmarcado en la noción de matar si es necesario”, No se puede reprimir indiscriminadamente; represión sin compasión es una de las formas de la dictadura” Por este motivo, advirtió que hay un colectivo de gente desesperada por la inseguridad que “no se da cuenta” que, si a la violencia se le agrega la represión indiscriminada para construir el orden, se traduce en “delitos de lesa humanidad cometidos por el Estado”.
Es terminante.

Responsabilidad en la comunicación
En este contexto, hay que tomar conciencia de la responsabilidad de la política en la generación de un estado de conmoción espiritual que proyectan sobre los argentinos, los discursos cargados de violencia y engaños.
Ante el caos que se vive en Jujuy por el atropello del gobierno de Morales, el cruce de declaraciones entre los máximos dirigentes sólo abonan la insustancialidad del debate que pareciera ajeno a la gravedad del momento.
El mensaje de la candidata del PRO, Patricia Bullrich, desnuda esa liviandad preocupante. Escribió en su cuenta de twitter : “A NOSOTROS NO NOS CORREN. Hoy quieren tomar Jujuy, mientras en el Chaco el Gobierno guarda silencio frente a un asesinato del poder. Para desenmascarar a los violentos, hoy vamos a hacer una reunión de urgencia de Juntos por el Cambio. Los principales referentes de nuestro espacio convocamos a los argentinos a defender las instituciones de los mismos violentos de siempre”.
Es una canallada. Comparar las movilizaciones y piedrazos que tiran los manifestantes acorralados por la policía en Jujuy con el femicidio de Resistencia es una falsa analogía. Comparar peras con manzanas.
Bullrich afirma que la desaparición de Cecilia Strzyzowski, es un asesinato del poder. Y se sube a las operaciones de la prensa hegemónica en vincular al gobernador Capitanich con la conspiración del silencio. Por más que es cierto que los padres del sospechado asesino son referentes de una agrupación del peronismo chaqueño, el horrendo asesinato no tiene gravitación política. No es un asesinato de la política aunque haya sido perpetrado por políticos. El asesinato pertenece a la esfera privada de las relaciones del hijo de un político. No es político. En cambio, la decisión de cancelar derechos constitucionales a protestar en las calles y rutas de Jujuy y derechos de los pueblos originarios sobre la propiedad comunitaria de la tierra, es política. La reforma de la Constitución es política y el gobernador ganó las elecciones constituyentes para hacerla en el terreno de la política. Es también política la reacción de docentes, pueblos originarios y trabajadores jujeños de salir a la calle a resistir la reforma. Y es también política la orden de reprimir las movilizaciones dada por el Gobierno de Jujuy .
Comparar los sucesos de Jujuy con el femicidio de Chaco, es entonces un engaño a la gente común. Es rehuir el debate de fondo y quedarse en los efectos de la propaganda. Eso es corrupción, porque corrompe las bases de la credibilidad en la dirigencia política.
¿A qué conduce tanto vacío conceptual y tanto engaño disfrazado de mano dura en los discursos de los políticos?
La pregunta remite a la columna de nuestra colaboradora Isabel Carrera, publicada en este portal el día del periodista
¿Cómo se defiende el ciudadano común de la acción psicológica del poder hegemónico a través de sus aparatos mediáticos?
Invitamos a releer esta nota (https://misionesplural.net/2023/06/07/la-comunicacion-la-clave-para-una-sociedad-armoniosa/)
Se asume que es también una de las responsabilidades de cualquier gobierno popular o progresista. “La comunicación efectiva, en política y en Gobierno, ayuda a fortalecer la democracia, a mejorar la convivencia y a construir una sociedad en la que prevalezcan el diálogo y el entendimiento. La sociedad debe cultivar habilidades comunicativas sólidas y promover una cultura de comunicación abierta y respetuosa, para que todos sean escuchados, comprendidos y valorados”, plantea en esa columna de Plural TV.
Pero en una era donde la sobreinformación oculta más de lo que muestra, donde el ciudadano común se ve casi atormentado con tanta noticia distorsionada, manipulada e inventada que le llega constantemente a través de dispositivos electrónicos, medios de comunicación y publicidad en espacios públicos, Carrera encuentra espacios de resistencia. Destaca que esta “sobreexposición a la información nos hace reflexionar sobre la importancia de establecer un equilibrio entre la comunicación mediada por la tecnología y la comunicación interpersonal cara a cara”. La vieja estrategia de salir del escritorio y hablar con la gente.