Karen Dematteos, bióloga y defensora de la conservación en Misiones, revela cómo su pasión por el zorro pitoco se convirtió en un proyecto integral para proteger el valioso corredor verde en Latinoamérica. A través del trabajo conjunto con perros y la comunidad local, acá en Misiones, Dematteos busca encontrar un equilibrio entre las necesidades de las personas y la preservación de la biodiversidad en un territorio en constante cambio, según planteó en una entrevista a través de Instragram con Misiones Plural.

Miércoles 2 de agosto de 2023. Desde su llegada a Misiones en 2007, Karen Dematteos emprendió una misión apasionante: proteger el zorro pitoco y su entorno, desempeñando un papel vital en la conservación del corredor verde en América Latina. La bióloga estadounidense se embarcó en este proyecto singular, utilizando perros entrenados para detectar las heces de estos pequeños y esquivos mamíferos y trazar un mapa de su distribución en la región. Sin embargo, su enfoque no se limita a la ciencia, ya que De Matteos también forjó conexiones profundas con la comunidad local, admite, promoviendo un cambio cultural esencial para la coexistencia entre los seres humanos y la vida silvestre.
El zorro pitoco, aunque pequeño en tamaño, desempeña un papel crucial en el ecosistema, y su conservación se extiende más allá de su mera supervivencia. A medida que Misiones se enfrenta a desafíos ambientales, como la deforestación y la pérdida de hábitats naturales, De Matteos trabaja para encontrar el equilibrio entre las necesidades de las personas y la protección de la biodiversidad. Su enfoque holístico involucra no solo la investigación científica, sino también la educación y la colaboración con las comunidades locales, destacando la importancia de la coexistencia y la preservación de un patrimonio natural invaluable.
A medida que el corredor verde continúa evolucionando, Karen de Matteos y su equipo están creando un legado duradero, preparando a las generaciones futuras para que continúen defendiendo y conservando la rica biodiversidad que define a Misiones y a toda Latinoamérica. Su incansable dedicación demuestra que el futuro de la vida silvestre y el equilibrio ambiental dependen en gran medida de la voluntad y la colaboración de las personas que comparten este planeta con las criaturas que lo habitan.
La bióloga mantuvo una entrevista con Misiones Plural a través de un vivo realizado desde la cuenta de este medio en Instagram.

-¿Karen, por qué Misiones?
-fueron como dos o cinco meses que estuve probando arrancar un proyecto de conservación de zorro pitoco con perros, y para trabajar con los perros necesitamos heces para entrenarlo; sabemos que podemos juntarlas en un zoológico sin problema, pero si podemos usar de monte, mucho mejor. Me contacté con varias personas y alguien de acá de Misiones con quien tengo contacto de varios años atrás, porque aquí en Misiones, en el Parque El Puma hay dos zorros pitocos de monte. Pasaron unos años pero cuando estaba empezando pedí las muestras de zorro pitoco, esta persona me preguntó por qué quería las muestras, hablamos y me dijo por qué no Misiones, en ese punto yo no tenía un lugar fijo para trabajar, por lo que decidimos probar en Misiones. Comenzamos en 2005 (con los preparativos) y arrancamos en 2007.

-¿De dónde sos Karen?
-Soy de Missouri, Estados Unidos.

-¿Estás trabajando a nivel personal o con una fundación?
-Durante el año enseño cursos de mapas en Washington University, en San Luis, también tengo una asociación con el zoológico de San Luis.

-¿Por qué te interesaba el zorro pitoco?
-Hace 20 años no sabía nada de él, pero arranqué con el zorro pitoco por mi doctorado, en 1995 en el zoológico de San Luis; es un animal muy interesante y comencé un proyecto, seguí con otros más y al final llegamos aquí.

-¿Este zorrito está en toda América?
-Está presente desde Misiones hasta América Central, Panamá y Costa Rica. Tiene una distribución enorme, muy grande.

-¿Por qué es importante este ejemplar de nuestra fauna?
-Parece un animal chiquito que puede vivir en áreas muy pequeñas porque pesa entre cinco y ocho kilos, pero cuando vive en grupos tiene un área de uso más parecida a la del yaguareté, el puma, entonces es un animal que necesita mucha área para vivir, así es que si podemos proteger el área que ellos necesitan protegemos mucho más que eso.

-¿Está en peligro de extinción?
-Para Misiones y a nivel mundial no sabemos si está en peligro o no, en Misiones está vulnerable, pero no sabemos suficiente para saber si está en peligro, pero hay varias razones para sugerirlo. Tienen muchos riesgos en el monte, inclusive pueden estar cerca de perros domésticos y tener contacto con ellos, por lo que todas las enfermedades de estos pueden afectar a los zorros pitocos, y cuando una enfermedad de estas mata a uno, mata toda la familia.

-¿Cómo fue la recepción para este trabajo en Misiones?
-Fue hermosa desde el primer día. Llegué en 2007 con un perro y con otra persona que me ayudó por primera vez en el monte con el perro; llegamos a la casa de la hija de Miguel Rinas, Adriana, que hablaba más portugués que español; nos abrió la puerta desde el primer día, desde ese momento fue como otra familia para mí.

-Estamos hablando de Miguel Rinas, que estaba al frente del departamento veterinario del Ministerio de Ecología y Recursos Renovables de Misiones; hoy ya jubilado pero siempre muy activo, tanto en las redes sociales, como en lo referente a la conservación de nuestra fauna.
-Así es; él no para, continúa trabajando; la conservación es una pasión en su corazón así que no va a parar, por suerte para nosotros y para el monte.

-Llegaste en 2007 en compañía de un perro que detecta las heces del zorro pitoco. ¿Eso indica el lugar donde está o indica algo más?
-Puede hacer mucho más. Cuando juntamos la muestra marcamos con un GPS el lugar donde la encontramos para tener exactitud respecto a esto; también podemos llevar esa muestra al laboratorio, y saber así cuál especie es y de cuántos individuos se trata, y su sexo. Así es que se puede llegar a saber mucho de una muestra; al saber dónde está, exactamente, podemos saber que está en el monte o en plantaciones de pinos, qué poblaciones de monte habita y saber si puede estar cerca de personas o no; así podemos saber dónde puede vivir una especie y dónde no. Así podemos entender si están usando áreas intactas, protegidas, o están fuera de áreas protegidas; todo eso solo por juntar la muestra, así sabemos el número de individuos, si hay más machos, más hembras, ese tipo de cosas.

-¿Qué población aproximada tenés registrada en Misiones de zorros pitocos?
-En 2009 y 2013 juntamos 34 muestras de zorro pitoco, fue la primera vez que juntamos esa cantidad, y cuando analizamos las muestras salió un mínimo de 22 individuos, esa fue solo una parte de la Zona Norte, y en el Centro (de Misiones), entre Yabotí e Iguazú. Después de ese tiempo hicimos otros recorridos, en 2016 y 2018: en áreas encontramos una familia, porque encontramos heces de un macho, una hembra y dos zorros chicos, entonces sabemos que fue una familia. Así es que después de esos 22 encontramos más, por lo que sabemos que hay varios grupos de zorros pitocos que viven aquí.

-¿Los detectaron en zonas urbanas, zonas rurales?
-Los encontramos dentro y fuera de los Parques. En las primeras cinco temporadas caminamos entre más o menos (los Parques Provinciales) Esmeralda, La Reserva de Biosfera Yabotí hasta dentro del Parque Nacional Iguazú. Entonces descubrimos toda el área entre esos parques. Encontramos muestras en un 70 por ciento fuera de las áreas protegidas, y el resto dentro. Encontramos cerca de personas y en plantaciones de pino, entonces sabemos que pueden estar en estas áreas, La pregunta, que sabemos de Brasil, es cuándo están en áreas fragmentadas al área de uso que necesitan usar. Entonces en Brasil el grupo usa 150 kilómetros cuadrados, que es enorme, como el Yaguareté; y si está en el monte creo que usan un área más chica, pero si están fuera de Yabotí o (el Parque Provincial) Uruguaí, usan un área más grande.

-¿Hiciste estos estudios en Brasil también?
-Capturamos un grupito de zorros pitocos y les pusimos collares para saber por dónde se movían. Es casi imposible capturarlos con trampas, pero estuvimos cerca de un año estudiando en Matto Groso. Antes, como dijimos que pueden contraer enfermedades de perros domésticos, algunos tuvieron sarna, y la sarna puede matar toda una familia, esa es una realidad con el zorro pitoco.

-¿Estuviste en otros lugares de Latinoamérica haciendo este trabajo?
-No con collares de detección o con perros, pero estuve en Paraguay trabajando con zorros pitocos; fue mi primer estudio en monte con ellos, en la reserva de Mbaracayú (Reserva de biosfera del Bosque Mbaracayú), que es el mismo monte de aquí pero un poco más cerrado; trabajamos con una técnica que usa orina para atraerlos y capturarlos; tuvimos suerte en atraer algunos animales, pero fue difícil porque el área de ellos no es como la del yaguareté, no caminan la misma área, ellos son seminómades, entonces caminan un mes de un lugar a otro, por lo que es muy difícil capturarlos de esta forma, pero funciona igual.

-¿Los perros son de alguna raza en especial?
-No, buscamos perros abandonados por unos años; la raza depende de su trabajo, entonces si están en un área que no se necesita subir muchas cosas (desniveles) puede ser bajito, en otras áreas se pude pensar en un perro más alto si tiene que meterse en agua y demás. Mi primer perro fue una mezcla de labrador con otro tipo de retreiver; tenemos dos perros collies que trabajan aquí en Misiones también. Nosotros buscamos los perros más llenos de energía, que no se los aguanta en la casa por su comportamiento, que no paran, que les gusta mucho jugar; esos son perfectos para un perro de conservación. Muchas veces son difíciles para el hogar, así es que podemos encontrarlos abandonados y tienen una segunda vida con nosotros.

-¿Cómo es el trabajo del perro? Van al sitio y lo largás; se mueve solo… ¿Estás siempre cerca?
-Los entrenamos; cuando encuentran una muestra lo señalan; para el estudio aquí no usamos correa, ellos están sueltos, porque si uso correa en estos montes de acá me voy a hacer un nudo en poco tiempo. Así es que están sueltos, pero usan una cadenita que sirven para que los animales de vida silvestre sepan que estamos llegando para que se escondan; también, para cuando está muy denso el monte, con lo que yo sé si están caminando, si pararon; entonces cuando encuentran una muestra paran y miran, y yo les pregunto si tienen algo, a lo que van a poner la nariz para abajo y mirarme de nuevo. Si no pueden encontrar una muestra, o ver porque está escondido, yo le pregunto dónde buscar y él lo muestra. Todo es así, pasivo; ellos no ladran ni nada.

-¿Cuánto tiempo lleva la preparación y de quién es el perro? ¿Es tuyo?
-Hay dos partes, el perro y la persona, porque la persona necesita manejar al perro, enseñarle al perro es la parte más fácil. No hay un tiempo específico de preparación pero si pasa la primera parte, trabaja bien; sabe cómo sentarse, cómo indicar olores, para juntar más olores después es más rápido. Train (el nombre del perro que la acompaña) tiene experiencia, conoce algunos olores entonces cuando se le muestra nuevos olores, en unas semanas está listo. La persona es más difícil de entrenar porque necesita basar toda su atención en el perro y dejarlo hacer su trabajo; cuando el perro para es porque algún olor le parece interesante, y sigue; pero si la persona no para, puede cambiar todo muy rápido. También es muy común que las personas miren los árboles, la tierra, charlen mirando otra persona pero no debe ser así, sus ojos tienen que estar siempre hacia adelante mirando a su perro; esto –para mí- es lo que da más trabajo. Esto cuesta un tiempo, también lleva un tiempo juntar al perro y a la persona como pareja de trabajo, que anden bien uno con el otro, y también varias semanas en el monte para entender cuando está escondido, viendo olores y ese tipo de cosas. Respecto a de quién es el perro: el primero lo alquilé en 2009, pero después tuve otro perro que no andaba muy bien, entonces lo cambié por Train, que quedó como mi perro; los otros dos fueron regalos de mi amiga Paula de Estados Unidos; ella es policía, quien trabaja mucho con esto y encuentra perros como el collie y los dona para el proyecto, así es que le pagamos a ella para entrenarlos. Esos dos perros quedaron aquí y otros están jubilados, con Miguel Rinas (risas).

-Hace unos días Misiones homenajeó a los perros que participan en la conservación. ¿Participaste de esto?
-Así es. Fue un día hermoso, fue el sábado, que junto con en el Ministerio de Ecología se puso una estatua de Train, que hizo todo el trabajo entre 2009 y 2018. También puse otra en el Parque Uruguaí, pasé mucho tiempo allá haciendo cursos de perros, así es que Train tiene otra estatua allá, y nosotros hicimos un mini guardaparque que ahora vive con sus amigos en el monte en Urugua-í.

-Emocionante…
-Sí, muy emocionante.

-¿Es el primer homenaje de este tipo que tienen los perros que participan de estas investigaciones?
-Aquí en Misiones, seguro; y de perros de conservación no escuché nada de esto, de todas las personas que conozco de trabajar con perros de conservación no escuché nada parecido. Así es que para mí fue el primero, como representación del trabajo que ese perro puede hacer en Misiones y todo el mundo.

-Hay un perro en Colombia que se perdió en el monte buscando a los niños que habían sobrevivido a la caída de una avioneta en el monte. ¿La formación de estos perros es similar?
-Son un poco diferentes porque con este tipo de perro están buscando el olor de la persona, nosotros solo los entrenamos para encontrar la muestra de los animales; también se los puede entrenar para encontrar animales directamente. Los nuestros buscan solamente si las heces (la caca) están presentes. Es un poco diferente, pero lo que es igual es que el perro debe tener mucha energía para realizar el trabajo.

-¿Qué temas te sorprendieron en Misiones de la investigación que estás haciendo, qué datos te parecieron curiosos, extraños o inéditos en esa investigación?
-Juntamos muchas muestras con la ayuda de Train. Así es que Train busca nueve especies, él busca yaguareté, puma, ocelote, tirica, zorro pitoco; en 2016 él buscó tapir, tapir de collar, tapir labiado y pecarí. Fue muy interesante para nosotros, encontramos muchas especies, muchas muestras donde muchos decían que en esos lugares no existen esas especies. Eso es muy interesante porque eso indica que esos animales pueden caminar por ese lugar y vivir en áreas fragmentadas cerca de personas; algo interesante porque eso indica que esos animales pueden caminar en esos lugares, algo que es muy importante para mantener la conexión entre el norte, Urugua-í, Yabotí; hay muchos lugares que no son perfectos, pero con esa información sabemos qué áreas necesitamos poner en prioridad para restaurar, para no perder esa conexión. Tenemos un montón de kilómetros que caminamos y encontramos muchas cosas interesantes de la muestras. Algo muy interesante en el área de uso de perros, es que necesitamos trabajar en muchas áreas privadas; a veces no conozco a nadie, llegamos con un perro y otras personas, pedimos permiso para caminar en el monte, les decimos a los dueños del lugar: “vamos a juntar heces por todo el lugar, así que vamos a limpiar su tierra de caca (risas); vamos a mostrarle qué hay en su tierra porque podemos mandarle el resultado y usar la información como quiere”. A veces piden para ir con nosotros, así que fue muy interesante el interés que encontramos en las personas de toda Misiones; hay mucho interés para conservar, saber qué hay en su patio trasero. Eso fue muy interesante para mí porque las personas están atentas a las muestras, preguntan qué es, qué come el animal. Así es que es algo muy interesante trabajar con las personas del lugar, con los niños que abrazan y juegan con Train. Para mí esta relación con las personas de la tierra abre otro punto de vista del trabajo que estamos haciendo, que no es solo caminar y juntar muestras, son interacciones que uno sigue adelante para ayudar a la conservación del área.

-Hay mucho intercambio cultural también…
-Así es, muchas veces nos sentamos, charlamos; caminan con nosotros, después siempre les comunicamos los resultados que encontramos; son relaciones que muchas veces paran después de esa interacción y otras veces continúan por años. Es hermoso ver que a las personas les encanta esta tierra, les encanta conservar, que quieren conservar su parte de tierra, y me parece que al juntar todo ese montecito podemos continuar con el corredor verde de Misiones.

-¿Cuándo termina este proyecto, el tuyo?
-Nosotros decimos que lo vamos a terminar cuando estemos viejitos y no podamos escribir más, pero el punto final será cuando el corredor verde sea una realidad. Aunque en realidad no se para en ese punto porque necesitamos mantener a largo plazo, así que parte de nuestro proyecto es entrenar a la próxima generación para hacer ese trabajo. Muchos estudiantes de la Universidad Nacional de Misiones van a hacer la investigación con nosotros; ahora tenemos dos chicos que están haciendo su doctorado y la idea es entrenarlos para el trabajo en monte; trabajar con perros, para hacer los análisis, porque ellos son el futuro de esto; que ellos puedan mantener el corredor y ampliarlo más en el futuro, buscar especies. Así que hay más personas atrás de nosotros que van a continuar.

-Es entonces un proyecto de conservación pero también es un proyecto científico…
-Así es. Tiene dos lados y es un proyecto de muchos colaboradores; desde el primer día el Ministerio de Ecología de Misiones estuvo al lado nuestro ayudando con todo. Nosotros decimos que empezamos el proyecto del zorro pitoco como mi proyecto, pero después se transformó en el proyecto de Misiones, de aquí, no mío; de Miguel Rinas, de Carina Argüelles; es de Misiones, así es que ellos adaptaron ese proyecto para que sea el punto de partida para el corredor verde. Comenzamos un proyecto de buscar heces con perros, y ahora tenemos dos personas del Ministerio de Ecología trabajando en ese corredor que modelamos con la información que proporcionó Train; ellos están trabajando para conseguir la participación de más personas que puedan conservar la tierra, en cómo mantener el corredor verde; también la información que Train brinda ayuda para hacer la formación de dos grupos de guardaparques provinciales que hacen patrulla. Así es que comenzamos con un perro detector, y después ampliamos; tenemos la parte de monte, de patrulla, de guardaparques, de interacciones con talleres y demás. A veces pensamos que ya estamos, y llega otra pregunta a la mesa y surge otro problema que necesitamos resolver. Así es que terminamos muchos proyectos y los publicamos, pero en 2016 (no entendí bien el año min 37) juntamos la data, publicamos y decidimos no continuar (tampoco entendí nada esta parte del min 37) entonces reforzar el corredor verde para empezar el proyecto, comenzar la conservación, pero todos juntos, con el Ministerio, con las ONG, con la Universidad. Es un proyecto de aquí que ojalá se mantenga en el futuro.

-¿Cuál es tu mirada y tu opinión como especialista respecto a la situación ambiental en Latinoamérica: qué nos debe preocupar, en qué estamos bien, en qué necesitamos accionar de manera urgente, según tu mirada?
-Para mí es la vida de las personas afuera de las ciudades, donde todos quieren su pedacito de tierra y eso está bien, pero el problema surge cuando las personas quieren sacar toda la madera, quieren un lugar limpio, no quieren vivir dentro del monte (habla de deforestación). Así es que el enfoque que tengo es que debemos encontrar un equilibrio entre las necesidades de las personas que viven o quieren vivir dentro de ese monte, o cerca del monte, con las necesidades de los animales que existen allí. Las personas van a quedarse en esos lugares, eso no va a cambiar, va a crecer; pero hay que ver cómo encontrar la manera de que ellos puedan aceptar que un yaguareté puede aparecer en su patio, y que no va a atacar nada; que puede manejar sus vacas, sus chanchos, sus animales tranquilo y no va a tener conflicto con ellos. También (la fauna silvestre) tienen suficientes presas porque disminuimos la caza furtiva, entonces creo que debemos encontrar el equilibrio entre las necesidades de las personas y de los animales, disminuir la pérdida de monte que está creciendo rápidamente y mantener el monte que tenemos. En el futuro podemos hacer crecer el monte, pero ahora mínimamente debemos parar el desmonte; debemos encontrar la manera de vivir con esos animales y hacer un cambio cultural para entender que la caza furtiva no funciona más porque no tenemos el mismo monte, no tenemos el mismo movimiento de animales, ni las mismas poblaciones que antes, que puedan soportar esto. Creo que debemos encontrar este balance sí o sí, porque las personas son parte de la vida de conservación. Dos patas y cuatro patas necesitan vivir juntos.

RP – Misiones Plural