Hay un gesto significativo de la policía de Misiones que hay que destacar: pidieron, desde una organización que los nuclea junto a los penitenciarios, que Misiones no adhiera a un protocolo de acción violenta contra las manifestaciones populares y los cortes de calles y rutas. Sin dudas, la influencia de la escuela de formación profesional y los convenios con facultades y organismos para acceder a los cursos sobre derechos humanos y ciudadanía, son la marca diferencial de una fuerza más capacitada y más comprometida con los valores democráticos y el Estado de derecho.

Miércoles 20 de diciembre de 2023. La capacitación de la Policía de Misiones se traduce, indefectiblemente, en una transformación significativa de cara a la sociedad y la defensa de derechos y garantías. Esta semana sorprendió a la prensa local las declaraciones de un policía –en una radio local– donde informó que el cuerpo policial había pedía al Gobernador misionero que no adhiera al protocolo antipiquetes del Gobierno Nacional recién constituido, porque ese documento promete represión y violencia para los que cortan las calles, por lo general, organizaciones sociales o vecindades que apelan a esa herramienta cuando sus reclamos son desoídos y sus necesidades acuciantes los movilizan.
¿Por qué la Unión del Personal Policial y Penitenciario de la Provincia hizo esta petición ante los organismos políticos de Gobierno en Misiones? Porque entienden que este protocolo represivo “viene a atropellar derechos de raigambre constitucional” y que afectarían “más allá de la seguridad pública de instituciones de la democracia” y por lo tanto, lo entienden como “algo muy grave”.
El posicionamiento, humanista, democrático, solidario y de respeto por la población, sorprendió de manera positiva no solo a la prensa local, sino a funcionarios consultados (en off) y a gran parte de la población que se manifestó, también a favor de esta postura, a través de las redes sociales y algunas radios que abordaron el tema.
Otros piden mano dura, claro. Es que los rezagos de las fuerzas de seguridad y policiales de la dictadura cívico militar eclesiástica Argentina (1976-1983) caló muy hondo en las fuerzas. Y las arengas de las conducciones de esos organismos durante los 40 años de la democracia fueron reivindicatorias de aquellos años. Las conducciones políticas los dejaron ser y las conducciones internas, mantuvieron vivas el concepto de “familia policial” donde los que forman parte de esos clanes se perciben como superiores moralmente y con derecho a ejercer violencia -represión, castigos físicos, desapariciones, asesinatos- contra quienes “no obedecen”. Quieren que obedezcamos. Estas prácticas cuentan -todavía- con el aval de una parte considerable de la población. Es decir: al pobre, al piquetero, al planero, al puto, ¡dale guacha!

“Algo muy grave”
El suboficial mayor de la Policía de Misiones, Germán Palavecino, dijo en la radio FM de las Misiones, según el recorte que trascendió: “En horas de la mañana hemos presentado un escrito al señor Gobernador de la Provincia, al Ministro de Gobierno de la Provincia, al Subsecretario de Seguridad, al Jefe de Policía, al Presidente de la Cámara de Representantes de la Provincia, pidiendo que Misiones no adhiera a la aplicación de ese protocolo por parte de la Policía de la Provincia de Misiones. Entendemos que este protocolo, que viene a atropellar derechos de raigambre constitucional, y que afectaría más allá de la seguridad pública de instituciones de la democracia es muy grave; lo entendemos como algo muy grave”.
Desde el medio de comunicación preguntaron desde qué lugar hacen esas declaraciones: “Lo hacemos desde nuestro espacio de representación, que es la Unión del Personal Policial y Penitenciario de la Provincia. Hoy a la mañana escuchamos algunos medios de comunicación que fueron muy críticos por nuestra condición de policías; algunos presentaron como un agravio que no estemos de acuerdo. Entendemos que la ley del personal policial de la provincia nos obliga a realizar este tipo de denuncias, porque la misión institucional de la Policía de la Provincia de Misiones dice que debemos garantizar la seguridad de las personas, los bienes y derechos. O sea, nosotros no podemos mirar para otro costado ante tan grave atropello que afecta los cimientos de la democracia”.
Contundente: “nosotros no podemos mirar para otro costado ante tan grave atropello que afecta los cimientos de la democracia”.
Y por qué esta diferencia de parte de la policía de Misiones. Es evidente que la escuela de formación profesional (Universidad de las Fuerzas de Seguridad Provincia de Misiones –UFSPM–) y los convenios con la Facultad de Humanidades de la UNaM, por ejemplo, para que “los efectivos” se capaciten en ciudadanía y tomen cursos sobre derechos humanos marcan esa diferencia. Desde este portal, ya dimos cuenta, en 2017, de una acción pocas veces vista: el reconocimiento mutuo entre un productor yerbatero y un policía, ambos participantes de un lado y del otro de una protesta por los precios de la yerba mate (ante el Instituto Nacional de la Yerba Mate) y el guardia, un personal policial, encargado de la seguridad del edificio.
Aquella nota (esta nota: https://wordpress.com/post/misionesplural.net/10490), superó cualquier proyección de lectura y de compartidas no solo desde el portal sino también desde las redes sociales: el lector elogió el gesto amistoso y de respeto de ambos, una práctica pocas veces vista sobre todo en alguna fuerza policial que implicó, entonces, el llanto desmedido de un policía cuando el colono le agradeció el trato durante los días de acampe (la fotografía que ilustra esta nota es la misma que ilustró a la que hacemos mención y que retrata el momento exacto en que don Mario, el colono yerbatero, saluda y agradece al policía, que no pudo contener las lágrimas).
Esa diferencia marca la sensibilidad humana y, sobre todo, la formación y la preparación de las fuerzas, capacitadas en un instituto universitario que prepara a sus integrantes como defensores de las reglas y de los derechos de las personas, como catalizador de base en este proceso de cambio. La formación policial hoy no se limita a los aspectos técnicos y tácticos, sino que también se centra en valores éticos y en prácticas que van en consonancia con los principios democráticos.
La policía pidiendo no adherir a un protocolo de acción violenta en situaciones de cortes de calles o rutas merece ser destacada como un gesto valiente y ético. Este rechazo no se traduce en una renuncia a la seguridad pública, sino más bien en un compromiso con métodos de intervención que respeten la dignidad humana y eviten el uso desproporcionado de la fuerza que, en una provincial chica como Misiones, terminarían ejerciendo en contra de sus padres, sus amigos, sus docentes, sus vecinos, que son quienes están en las protestas y en los reclamos, utilizando los cortes como una medida de presión, cuando no son escuchados.
Esta postura de la Policía de Misiones no es una muestra de resistencia, sino un indicador tangible de la efectividad de la formación recibida. La educación en derechos humanos, curiosamente, empodera también a los agentes que adoptan un enfoque más comprensivo y menos beligerante en su servicio a la comunidad, mostrando un cambio de paradigma que empieza a asomar, fortaleciendo la confianza entre la policía –organismo del Estado y de la Sociedad– y su comunidad.

Misiones Plural