Un globo sonda de la Universidad Nacional de Itapúa (UNI) alcanzó la estratósfera, recuperando con éxito valiosos datos y muestras experimentales, en un proyecto que sienta las bases para la investigación espacial en Paraguay. La decana de la Facultad de Ciencias y Tecnología de la UNI, Patricia Martínez, destacó la magnitud de este logro en una nota con Plural, programa periodístico de Canal 4 Posadas.

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Sábado 6 de septiembre de 2025. La ciencia paraguaya escribió una página histórica la primera semana de agosto de este año. Tras una intensa jornada de seguimiento, el módulo del globo sonda lanzado por la Universidad Nacional de Itapúa (UNI) fue recuperado exitosamente por la tarde del miércoles 6 de agosto en el Parque Nacional Ñacunday, departamento de Alto Paraná. El descenso marcó el cierre perfecto de una misión que, por primera vez, envió yerba mate paraguaya al espacio cercano y que estableció un nuevo récord nacional de altitud.
La decana de la Facultad de Ciencias y Tecnología de la UNI, Patricia Martínez, destacó a Misiones Plural la magnitud del logro, «porque en Paraguay nunca se había realizado algo así. Es histórico», dijo, para resaltar que la elección de la localidad paraguaya de San Ignacio como punto de lanzamiento fue meticulosa, basada en seis meses de modelado y cálculos de trayectoria para evitar que el módulo cayera en el río o en zona de frontera.
La misión, bautizada como un proyecto de «ciencia ciudadana y colaborativa», despegó desde San Ignacio, Misiones, a las 9 del miércoles 6 de agosto de 2025. El globo ascendió hasta superar los 32 kilómetros de altitud, penetrando en la estratósfera, lo que se constituyó como un logro tecnológico nunca antes alcanzado en Paraguay. Tras culminar su travesía, el módulo de carga útil descendió asistido por un paracaídas, y gracias a un localizador GPS, un equipo de estudiantes e investigadores logró su recuperación hacia las 19 horas, asegurando todos los materiales y datos obtenidos.
El proyecto, desarrollado en conjunto con la Universidad de Lima (Perú) y con el apoyo del Instituto de Astrobiología de Colombia (afiliado a la NASA), tuvo un fuerte componente simbólico y experimental. Fue dirigido por la doctora Estelvina Rodríguez (Paraguay) y el doctor Octavio Chon (Perú), e involucró a un equipo multidisciplinario de unos quince estudiantes y cinco docentes de las carreras de Ingeniería Ambiental, Ingeniería en Alimentos, Ingeniería Electrónica e Ingeniería Informática de la UNI.
El equipo envío unos 80 gramos de yerba mate paraguaya al espacio, con la intención de analizar los efectos de las condiciones extremas de la estratósfera (bajas temperaturas, radiación ultravioleta intensa y presión mínima) sobre sus propiedades físico-químicas, organolépticas y microbiológicas.
También enviaron microplásticos. En este caso, para observar sobbre este producto, el fenómeno de la fotooxidación, con el fin de contribuir al desarrollo de métodos que aceleren su degradación en la Tierra.
Además, pusieron a prueba tecnología nacional: sensores de temperatura, humedad, radiación y altitud desarrollados por los estudiantes de Ingeniería de la Facultad, y capturar imágenes en 3D de la curvatura de la Tierra.
Patricia Martínez enfatizó que el proyecto, financiado íntegramente por la UNI, busca despertar el interés por la investigación entre los jóvenes. «Buscamos formar estudiantes que quieran involucrarse en la investigación, porque es la base para llegar a resultados. Esto posiciona a la Universidad Nacional de Itapúa como una institución con capacidad técnica para realizar trabajos de este nivel».
Con la experiencia exitosa y las capacidades instaladas, el equipo ya mira hacia el futuro. La idea es continuar utilizando esta plataforma de bajo costo para someter otros materiales regionales a condiciones extremas, consolidando a la UNI como un referente regional en investigación científica aplicada y demostrando que, desde Itapúa, Paraguay tiene condiciones en todas las disciplinas.

Patricia Martínez en Plural

—¿Qué es esta experiencia de poner yerba mate en la estratósfera y quiénes lo están haciendo?
—Esto lo está realizando un grupo de investigadores, en este caso la doctora Estelina Rodríguez, investigadora de la Universidad Nacional de Itapúa, que además tiene vínculo con nuestra facultad. La idea inicial fue enviar microplásticos para ver su comportamiento en la estratósfera. Posteriormente, como este es un grupo de investigación a nivel Sudamérica que trabaja también en Perú y Colombia, surgió la posibilidad de enviar algo regional. Se pensó qué podría ser y se eligió la hierba mate, justamente porque en nuestra facultad tenemos la carrera de Ingeniería en Alimentos y muchos trabajos enfocados a lo regional, como la yerba mate. De ahí partió el estudio, que se basa en medir el comportamiento de la yerba en condiciones extremas. Sabemos que en la estratósfera estas condiciones son totalmente diferentes a las de la Tierra: bajas temperaturas, radiación ultravioleta, entre otras. Entonces, lo que hicieron los chicos fue preparar las muestras para enviarlas y, posteriormente, analizarlas al regreso. Durante seis meses se estudió el punto de lanzamiento, ya que se utiliza un globo sonda —muy usado en estudios meteorológicos—. Finalmente, se determinó que San Ignacio, Misiones, era el mejor lugar, porque el modelo predecía dónde podría descender. Si caía en el río se perdía todo el equipo, y si caía en frontera generaba un problema diplomático. El globo llegó a 32 km sobre la superficie terrestre. Al descender, no aterrizó en Itapúa sino en Alto Paraná, en un parque nacional. El lanzamiento se hizo a las 9 de la mañana y el equipo se encontró a las 7 de la tarde, ya que cayó en una reserva ecológica con árboles. Los estudiantes hicieron el seguimiento con un dispositivo GPS. Participaron cuatro carreras: Ingeniería Ambiental, Ingeniería en Alimentos, Licenciatura en Informática Empresarial —que desarrolló un programa para el seguimiento— e Ingeniería en Electrónica —que fabricó los sensores y trabajó en las comunicaciones—. Fue un equipo integrado por investigadores junior de la facultad.

—¿Eso es un hito histórico o algo común para las universidades?
—Es algo histórico. En esta zona nunca se había hecho un estudio de este tipo, no porque no sea interesante, sino por la inversión que requiere. La investigadora principal conoció en un congreso en Colombia a este grupo de trabajo y vio cómo habían realizado experiencias similares en Perú y Colombia. Aquí quisimos replicarlo porque someter materiales a estas condiciones en un laboratorio es costoso, y enviarlos a la estratósfera es una forma más económica de obtener información.

—¿Qué enviaron exactamente? ¿Un paquete de yerba molida, una planta?
—Se prepararon envases especiales con yerba, tratados previamente para evitar cualquier problema. En cada recipiente entraban unos 80 gramos. Además, se enviaron microplásticos en tubitos. Fueron las dos cosas, aunque lo que más llamó la atención fue la yerba mate, porque es de consumo habitual. Se trató de yerba elaborada en Paraguay.

—Patricia, ¿qué implica o significa esto para ustedes?
—Para nosotros es un logro muy grande, porque en Paraguay nunca se había realizado algo así. Desde la facultad nos interesa formar estudiantes que quieran involucrarse en la investigación, porque sabemos que es la base para llegar a resultados. Además de marcar un hecho histórico en la zona, buscamos despertar interés: a partir de esto, muchos jóvenes se han acercado para seguir investigando. Por eso hemos creado grupos de investigación dentro de la facultad para fomentar esta actividad. Esto también posiciona a la Universidad Nacional de Itapúa como una institución con capacidad técnica para realizar trabajos de este nivel.

—¿Cuántos estudiantes participaron?
—Aproximadamente 15 alumnos, además de docentes: la doctora Estelvina Rodríguez, Fátima Villasanti, Clara Villalba y otros, sumando unos cinco docentes.

—Más allá de las expectativas, ¿ya tienen claro qué sigue después de esta experiencia?
—La idea es continuar. Fue una muy buena experiencia, aunque siempre existe la incertidumbre de las predicciones. Queremos seguir trabajando con este sistema y probar con otros materiales para ver cómo se comportan en condiciones extremas.

—¿Quién financia estos estudios?
—Los financia la Universidad Nacional de Itapúa. Todo el proyecto fue cubierto por la universidad. Una parte del equipo fue aportada por el docente que vino de Perú, que pertenece también a una universidad pública.